Así
lo declaró el titular de Defensa, Nelson Jobim y lo reconfirmó el asesor especial para asuntos
internacionales Marco Aurelio García, para quien tal actitud es "normal" frente
a "lo que de cualquier manera es una invasión".
Jobim, quien estuvo el jueves pasado en el Congreso para explicar los
lineamientos del nuevo Plan Estratégico que guiará a las Fuerzas Armadas, había
aclarado que las preocupaciones militares de Brasil, sobre todo en sus fronteras
occidentales, son "eventuales ataques de paramilitares o de algún país menor
apoyado por alguna gran potencia".
Al incluir a las FARC, el ministro
reveló que las hipótesis de conflicto de los generales brasileños están
enfocadas especialmente sobre Colombia. Y si bien no ven una posibilidad actual
de que surjan problemas, no dejan de prever que están dadas las condiciones para
el estallido eventual de un conflicto en esos límites calientes, que se han
mostrado sensibles y hasta porosos a los narcotraficantes, a los insurgentes
colombianos e incluso a fuerzas regulares de Bogotá.
De acuerdo con el diario Estado de Sao Paulo, que acompaña a Lula en su viaje a
Holanda y República Checa, el presidente "se irritó" cuando le preguntaron en La
Haya en una conferencia de prensa si Brasil no había permanecido inactivo o sin
iniciativas frente a la "gravedad" de la situación colombiana.
El jefe de Estado, quien recién
regresa hoy a Brasilia luego de esa gira de varios días en las dos capitales
europeas, sostuvo: "Las FARC no son un problema nuestro. Son un problema de
Colombia. Mientras el gobierno de ese país no quiera conversar con Brasil sobre
cualquier cosa relacionada con las FARC, Brasil simplemente no hablará de ese
tema".
Lula dijo que Brasil "no se mete donde no es llamado.
Es una lección que se aprende
cuando se gobierna un país". Juzgó que "en política internacional no se dan
opiniones sobre los otros. No es sólo no invadir territorio o incursionar por
las aguas.
Es también no hablar de otros
países o gobiernos". El asesor Marco Aurelio García, quien está junto a Lula y
al canciller Celso Amorim durante esta visita, consideró "normal el hecho de que
el ministro de Defensa haya dicho que recibirá con balas" a los guerrilleros.
Sin embargo, reforzó la idea de
que no existen tales clases de amenazas. "No conozco que existan. Pero es
cuestión de principios no aceptar la entrada irregular de nadie en el país".
******