El ministro de Defensa, Nelson Jobim,
fue quien confirmó esa decisión, al tiempo que advertía que responde a una
"hipótesis de invasión" del territorio selvático brasileño por parte de
paramilitares o de un país vecino. El nuevo escenario estratégico de las Fuerzas
Armadas de Brasil incluye la eventualidad de que un "país menor" apoyado en
forma "velada por una gran potencia militar" pueda aventurarse en el Amazonas
brasileño.
Jobim no quiso profundizar sobre cuál sería el país en cuestión, pero no hace
falta demasiada perspicacia para percibir que Colombia encaja dentro de esa
definición. El ministro declaró también que "es imperativo relocalizar nuestros
tropas", hoy concentradas en el sur del país. En ese sentido, la primera medida
consiste en enviar militares especializados, que cuidan de esa región, hacia el
oeste y el noroeste del país. En el corto plazo se aumentará también el número
de soldados incluidos dentro de la "fuerza de acción rápida". Se trata de
combatientes muy especializados y equipados con la última tecnología para actuar
en cualquier terreno y bajo cualquier circunstancia.
En ese contexto, el nuevo programa militar modifica el servicio militar
obligatorio por un estatus denominado "servicio social obligatorio" que prepare
soldados para actuar en diversas contingencias. Eso incluye profesionalizar
parte de los efectivos, que serán seleccionados en base a sus condiciones
militares e intelectuales. En las nuevas hipótesis de conflicto consensuadas con
los jefes de las Fuerzas Armadas se avisa que éstas deberán ser "la Nación en
armas".
El último fin de semana, diputados de la Comisión de Amazonas e Integración
Nacional viajaron a la región de la triple frontera entre Brasil, Perú y
Colombia. Fue por un pedido de los propios legisladores que querían conocer de
cerca las "posibles situaciones de conflicto" en un territorio que ocupa 60% de
los 8 millones kilómetros cuadrados de Brasil. El Congreso brasileño y los
militares comparten una misma preocupación: "Es fundamental afirmar la presencia
del Estado brasileño en la Amazonia", sostuvo la diputada Janete Capiberibe,
presidenta de la comisión.
El general Augusto Heleno, actual jefe del Comando Militar de Amazonia (CMA),
señaló que no ve "una amenaza inminente" de conflicto. Pero no dejó de subrayar
la preocupación de las FF.AA. brasileñas frente al narcotráfico, en cuyo control
fronterizo están directamente involucrados los militares. La visita tuvo
derivaciones. Uno de los invitados, Edio Lopes, del Partido del Movimiento
Democrático Brasileño (PMDB), hoy en la coalición oficialista, sostuvo que en el
lugar fue posible observar "la infraestructura obsoleta a disposición de las
Fuerzas Armadas. No podemos imaginar un Estado que dispute su inserción en el
mundo sin un fuerte desarrollo en Defensa".