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Hugo Chávez |
El presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, nacionalizó este miércoles Siderúrgica del
Orinoco (Sidor), la mayor acería del país, al fracasar las
negociaciones para renovar el convenio colectivo de trabajo entre el
sindicato y el consorcio argentino Ternium, propietario de la
mayoría de las acciones.
Por
Humberto Márquez - IPS
"La empresa tuvo una actitud colonizadora y
arrogante y, luego de un largo proceso de negociaciones que
resultaron infructuosas para la solución del conflicto de Sidor con
sus trabajadores, el comandante presidente (Chávez) tomó la decisión
en la madrugada de asumir el control de la siderúrgica", anunció el
vicepresidente Ramón Carrizález.
Sidor, ubicada a orillas del río Orinoco y a unos 500 kilómetros al
sudeste de Caracas, produce 4,2 millones de toneladas de acero al
año y cuenta con 12.000 empleados.
Ternium, perteneciente al poderoso Grupo Techint, tiene 60 por
ciento de las acciones y el resto, a partes iguales, son del Estado
y de los obreros. Es la mayor siderurgia del área andina y el
Caribe.
"Fuimos sorprendidos por esta medida, pero la celebramos. Llevábamos
15 meses con el convenio de trabajo vencido y el Estado puede
acceder rápidamente a nuestras demandas", dijo a IPS por teléfono
Nerio Fuentes, activista del Sindicato Único de Trabajadores de la
Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss).
Por su parte, Víctor Moreno, presidente de la federación de
trabajadores en la región sudoriental, advirtió contra un exceso de
optimismo, pues "hubiéramos preferido resolver primero la
contratación y luego discutir si convenía o no la
re-nacionalización", que es en realidad lo anunciado ya que el
Estado creó Sidor hace medio siglo y la privatizó a fines del 90.
Esta nacionalización es la segunda decisión de su tipo en los
últimos 10 días, después que Chávez dispuso que el Estado tomara el
control de la industria cementera, lo cual afecta a la firmara
mexicana Cemex, la francesa Lafarge y la suiza Holcim.
En lo que va de año, el Estado venezolano ha colocado sus manos
sobre cada vez más palancas de la economía, por la vía de
expropiaciones o rescate de tierras de dominio público en el área
rural y por la adquisición de empresas en el campo industrial.
Se ordenó recuperar el hato El Frío, en las llanuras del sur, que
opera como una estación biológica privada y cría unos 25.000 vacunos
en 63.000 hectáreas de sabanas inundables, y el Estado compró la
principal planta lechera del sudoeste. Desde 2003 Chávez impulsa la
posesión estatal de negocios en la agricultura y la agroindustria.
También el gigante consorcio estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa)
adquirió pequeñas compañías distribuidoras de gas doméstico, lanzó
una red de expendios de alimentos a precios subsidiados y estudia
comprar cadenas de distribución y supermercados.
El año pasado, el Estado compró la empresa Electricidad de Caracas,
para completar el control de la producción y distribución de energía
eléctrica, así como la compañía de telefonía básica.
El economista José Guerra observó a IPS que antes de ordenarse la
estatización de Sidor ya el sector privado venezolano había cedido,
en dos años, negocios con ventas globales de 10.000 millones de
dólares, que equivalen a cinco por ciento del producto interno
bruto.
Además de Pdvsa, con comercializaciones superiores a los 100.000
millones de dólares, 10 de las mayores 12 empresas venezolanas están
en manos del Estado.
Varias de las nacionalizaciones, o de los amagos, calzan con
apremios políticos del gobierno de Chávez. Ya el año pasado había
advertido a Techint que estatizaría Sidor si mantenía para algunos
de sus productos precios más altos que los de exportación.
La intervención del entonces presidente de Argentina, Néstor
Kirchner (2003-2007), a instancias de Paolo Rocca, el presidente de
Techint, contuvo la medida, pero una nueva carta a Chávez del
empresario argentino, enviada el martes, no tuvo el mismo éxito.
"No creo que esta medida afecte las buenas relaciones que mantenemos
con el gobierno de la República Argentina, que ha sido siempre muy
respetuoso de las decisiones internas de los países", comentó
Carrizález.
Chávez ordenó también estudiar la estatización de las filiales de
los bancos españoles Santander Bilbao Vizcaya después que en
noviembre pasado, durante la Cumbre Iberoamericana de Santiago de
Chile, el rey Juan Carlos le espetó "¿por qué no te callas?" cuando
había interrumpido la exposición del jefe del gobierno de España,
José Luis Rodríguez Zapatero.
En marzo último, cuando escaló el conflicto político que enfrenta a
Bogotá con Quito y Caracas a partir de que el ejército de Colombia
atacó y mató a guerrilleros de ese país en suelo ecuatoriano, Chávez
pidió a sus ministros una lista de las empresas colombianas
establecidas en Venezuela, para considerar la nacionalización de sus
activos.
Los movimientos sobre los sectores agrícola, de la agroindustria y
distribución de alimentos se relacionan con la escasez de algunos
productos esenciales, como leche, carne, pollo, huevos, azúcar,
arroz, aceite, harina de trigo y frijoles negros que,
intermitentemente, desde hace un año ha castigado a los consumidores
venezolanos.
La medida hacia las firmas cementeras se relaciona con el déficit de
viviendas, que organismos privados estiman entre 1,5 y dos millones
de unidades en este país de 6,5 millones de hogares y 27,5 millones
de habitantes, según el gubernamental Instituto de Estadísticas.
"No es ninguna medida contra un país o una empresa, sino que ellos
tienen una estrategia trasnacional y la nuestra es la del desarrollo
nacional", dijo el ministro de Energía, Rafael Ramírez, también
presidente de Pdvsa y quien fue encargado por Chávez para buscar con
la industria cementera "una negociación sin traumas". Los gobiernos
de México, Francia y Suiza deploraron el anuncio y se declararon
atentos a la indemnización debida por la nacionalización de estas
cementeras, con capacidad para producir unos nueve millones de
toneladas por año. Adquirir sus activos puede costar entre 1.500 y
2.000 millones de dólares, según estudios privados.
Ramírez dijo que propondrá a las cementeras "que permanezcan con
inversiones en el país y seamos socios en empresas mixtas", de las
que el Estado tendría al menos 60 por ciento de acciones, al estilo
de los acuerdos de explotación de crudo a los que fueron forzadas a
migrar dos docenas de empresas petroleras en 2007.
Carrizález dijo que el esquema podría repetirse en Sidor y, en ese
caso, el Estado llegaría a tener 60 por ciento de acciones y el
restante 40 por ciento se repartiría entre el consorcio Ternium y
los trabajadores.
A medida que se desgranan las nacionalizaciones, dirigentes de
asociaciones de ganaderos, industriales y comerciantes critican que
el gobierno "está aplicando el programa socialista que fue rechazado
por los venezolanos el 2 de diciembre de 2007".
Ese día, con 51 por ciento de votos por el "No", la ciudadanía
rechazó la propuesta de reforma constitucional que elaboraron Chávez
y el parlamento y que prometía reordenar sobre bases definidas como
socialistas y con predominio del sector estatal tanto la actividad
económica como la organización de las comunidades y la
administración pública.
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