Mientras que delegados de la misión humanitaria europea aterrizaban en
Colombia, la guerrilla exigía una liberación de prisioneros a cambio de su
rehén Betancourt.
Por
Katalina Vásquez Guzmán -
Página/12
La llegada a Bogotá de la misión médica enviada por Francia para atender a
Ingrid Betancourt y otros secuestrados en cuanto sean liberados por las FARC
entintó de esperanza las noticias sobre la posible y pronta libertad de los
rehenes en poder de esa guerrilla. A la 1.30 de la mañana de ayer el avión
ambulancia aterrizó en la base aérea militar de la capital colombiana.
Médicos, un funcionario del gobierno de Suiza, que apoya junto a España esta
misión, y el ex cónsul de Francia en Colombia Noel Saez arribaron en la
aeronave, con el plan de esperar coordenadas para llegar hasta el Guaviare
(sur), donde estaría el contingente rebelde con los secuestrados y donde
varios de ellos fueron liberados y entregados a la Cruz Roja Internacional en
los últimos meses. Pero, hasta la noche de ayer, avión y delegados permanecían
en Bogotá. En la tarde, el canciller de las FARC, Rodrigo Granda, anunció que
la liberación sólo se dará como parte de un intercambio de prisioneros, lo que
sonó frustrante para la recién desembarcada misión humanitaria europea.Sin
embargo, los enviados de Sarkozy siguen a la espera de órdenes para emprender
la que sería la misión de liberación de rehenes más importante en la historia
de las FARC, por ser Ingrid Betancourt ciudadana colombo-francesa, ex
candidata presidencial y símbolo del terrible drama del secuestro que vive
desde 2002. De la rehén con la que la guerrilla se hizo visible ante el mundo
se dice desde hace una semana que está a punto de morir. Por eso el avión que
llegó a Bogotá, en medio del clima de alta tensión y zozobra que vive el país
por el desenlace del drama Ingrid, está dotado con la más alta tecnología en
atención médica de choque. El Falcon 50 de la fuerza aérea francesa es una
ambulancia con unidad de cuidados intensivos, aparatos de trasfusión sanguínea
y reanimación y una sala de cirugía.
Pero para llegar hasta el sitio donde está Betancourt, en caso de que se
resuelva efectuar el intercambio de guerrilleros presos por políticos,
militares y ciudadanos extranjeros prisioneros de las FARC, serían necesarios
otros medios. Se habla de la necesidad de usar helicópteros, que aportarían la
Cruz Roja Internacional o el gobierno colombiano, autos para transitar las
carreteras y hasta lanchas para llegar hasta el corazón de la selva del
Guaviare, donde se espera que entreguen a Betancourt y a los otros rehenes.
Pero, aunque la misión está lista, después del anuncio de las FARC pocos creen
que la entrega se dé pronto. En las calles del Guaviare y el país, como en
algunos medios de información, se habla incluso de la posibilidad de que
Ingrid haya perdido la vida en las últimas horas y la guerrilla esté
utilizando la atención para presionar la entrega de guerrilleros que están en
cárceles colombianas y de Estados Unidos, en especial de Simón Trinidad y
Sonia, quienes fueron extraditados a ese país donde cumplen largas condenas
por terrorismo y narcotráfico.
Bogotá, de todas formas, se mueve al ritmo que le toca Europa para una
supuesta liberación. A primera de hora de ayer ya estaban reunidos Juan Manuel
Santos, ministro de Defensa, y Luis Carlos Restrepo, alto comisionado para la
Paz, para discutir los detalles de la misión francesa. En la tarde, el
presidente Alvaro Uribe recibió a los embajadores de España, Francia y Suiza
para tratar el mismo tema, aún sin conocer las declaraciones de Granda
publicadas en la agencia bolivariana de noticias. “Sólo como consecuencia de
un canje de prisioneros saldrán libres quienes están cautivos en nuestros
campamentos. No es admisible que nos pidan más gestos de paz, cuando después
de tantas muestras fehacientes de nuestra voluntad política por encontrar
salidas al conflicto se nos responde con infamias y maleficencia”, dijo.
Pese a que pareció un cierre de puertas a la misión, en la capital del
Guaviare los preparativos para recibir el Falcon francés con diplomáticos y
personal médico a bordo se mantenían con alta presencia de fuerza pública y
controles de seguridad reforzados. El gobierno de Uribe no se pronunció sobre
el tema ni nadie anunció que seguirá para la misión francesa en estas
circunstancias.