Convocan a la unidad y movilización popular para retomar las banderas
revolucionarias y para enfrentar a la derecha que avanza a paso firme hacia el
referéndum separatista.
Econoticiasbolivia.com
El trigésimo congreso nacional de
la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) convocó a
unir, organizar y movilizar a los trabajadores y al pueblo para enfrentar la
rebelión de la oligarquía y para profundizar la lucha por la agenda del 2003 –
2005 (nacionalización real de los hidrocarburos y las minas, fin del
neoliberalismo y mejores condiciones de vida para todos los bolivianos).
La convocatoria de los mineros surge justo en los momentos en los que la derecha
separatista gana masivamente las calles del oriente y sur del país para imponer
un referéndum de facto que legitime el poder autónomo que la oligarquía ya
ejerce en los hechos en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y parcialmente en
Chuquisaca y Cochabamba. Este miércoles una multitud dio su respaldo a los
separatistas y ratificó el referéndum para el 4 de mayo.
"Este cuatro de mayo vamos hacerlos polvo, este cuatro de mayo empieza la
verdadera revolución, esa revolución que esencialmente tendrá una doctrina
social y les vamos a enseñar a hacer un socialismo democrático, humanístico",
dijo en su intervención el prefecto cruceño, Rubén Costas, uno de los cabecillas
de la sedición oligárquica que ha logrado el apoyo popular enarbolando la
bandera de la autonomía y de mejores condiciones de vida para la población.
"El cuatro de mayo no se negocia, el cuatro de mayo es de todos ustedes, es la
verdadera revolución en este país y será el verdadero cambio, el cambio del
trabajo, de una canasta básica que alcance a todos (…) de que sus sueldos van a
ser dignos, esa es la autonomía", agregó Branko Marinkovic, el presidente del
Comité Cívico y uno de los más connotados líderes de los 100 clanes familiares
que controlan la tierra, la agroindustria, el comercio exterior, los grandes
medios de comunicación, parte de la banca y muchos servicios en los llanos y
valles del país.
Los clanes familiares ya se han apoderado de las tierras más fértiles de Bolivia
y han levantando gigantescos latifundios, sobre los que han edificado un
creciente poder económico y político, manejando a su antojo las principales
organizaciones empresariales, cívicas e incluso populares de las regiones
orientales y del sur del país, desde donde conspiran para echar abajo al "indio
presidente" e intentan armar su propio Estado, con su Parlamento y Policía
propia y con el control absoluto sobre la tierras, los impuestos, la educación y
los impuestos (ver "La oligarquía arma su propio Estado").
Y aunque es claro que la oligarquía no quiere negociar nada, por lo menos hasta
después del cuatro de mayo, el presidente Evo Morales insiste en su intento por
lograr un pacto con los sediciosos. En las últimas horas, Morales se reunió con
la jerarquía de la Iglesia Católica para que, juntos, intenten persuadir a la
oligarquía para que suspenda su referéndum.
En este marco el llamamiento emitido por el 30 Congreso Minero, celebrado los
pasados días, se orienta a enfrentar esta conjura con la movilización popular. A
continuación el documento de los mineros:
Resolución de urgencia del XXX Congreso de la FSTMB
El capitalismo hoy es más fuerte que en los siglos XIX y XX con la aplicación de
las políticas neoliberales y expansionistas. Los países altamente desarrollados
y las multinacionales unen fuerzas para seguir dominando la economía, los
mercados y apropiarse de los recursos naturales y seguir explotando la mano de
obra barata y controlar políticamente el mundo.
Los oligarcas bolivianos que hoy plantean las autonomías separatistas responden
plenamente a estos intereses, sobretodo a la estrategia norteamericana de ocupar
militarmente a Bolivia para restaurar el modelo neoliberal y apropiarse de
nuestros recursos naturales.
La oligarquía criolla, como lo demuestra la historia nacional, no tiene patria,
tan sólo ambiciones. En el pasado, por las transnacionales y la oligarquía hemos
perdido nuestra salida al mar y grandes extensiones territoriales como en la
Guerra del Chaco.
Hoy, por sus intereses mezquinos, en complicidad con la embajada norteamericana,
pretenden dividir y desintegrar nuestra patria so pretexto de las "Autonomías
Departamentales".
Esta oligarquía ni es cruceña o camba, como se autodenominan, ni es boliviana.
Las aspiraciones regionales de los pueblos del oriente están siendo utilizados
para proteger sus intereses multimillonarios, ya que 100 clanes familiares son
dueños de los bancos, de las industrias, de las grandes minas, de la actividad
comercial, de millones de hectáreas de tierras, de los medios de comunicación,
del transporte, es decir, son dueños de todo el poder económico en sociedad con
las transnacionales*.
Por defender estos intereses y privilegios de una minoría están dispuestos a
matar y dividir Bolivia, así como pretenden dividir nuestras organizaciones. Por
tanto, no se trata de una lucha entre occidente y oriente, sino es una lucha
entre pobres y ricos. Por sus ambiciones nos enfrentan entre bolivianos, entre
hijos del mismo pueblo.
El proceso inflacionario es parte de esta conspiración derechista, que con el
alza artificiosa y el agio afecta la economía popular, que origina descontento y
protesta, que busca ser capitalizada por los enemigos del pueblo.
Los trabajadores debemos aprender de la historia: Después del colgamiento de
Villarroel vino el sexenio de masacres mineras; después de la caída de Juan José
Torres sufrimos 7 años de dictadura fascista de Banzer; después del gobierno de
Hernán Siles soportamos 20 años de neoliberalismo depredador. La defensa de la
economía popular plantea con urgencia el control social de la producción y
distribución de los alimentos y artículos de primera necesidad.
Los trabajadores mineros de Bolivia, fieles a su tradición histórica, de lucha
inclaudicable convocan a todas las organizaciones sindicales, sociales,
vecinales, populares, de las ciudades y del campo, a hombres y mujeres, a kollas,
cambas, chapacos a unir, organizar y movilizar al pueblo boliviano en defensa de
la unidad e integridad nacionales, desarrollando diversas modalidades de
movilización y lucha para derrotar la conspiración derechista y fascista y
rescatar el proceso de cambio para profundizarlo en dirección de los intereses
del pueblo.
Es dado en la localidad de Chuquiña a los 28 días del mes marzo del año 2008.
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