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Las nuevas medidas en Cuba
Los interrogantes de las liberalizaciones |
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(IAR Noticias) 02-Abril-08
¿Es este el camino de Beijing el que está comenzando a recorrer el
gobierno cubano de Raúl Castro con las pequeñas liberalizaciones que ha
autorizado en el área económico-social?
Por Oscar Raúl Cardoso
- Clarín
E s una buena pregunta que será
respondida en breve porque el proceso de reformas -que involucra desde las
herramientas agrícolas hasta los celulares- se anuncia como prolongado. Desde
hace ya tiempo los expertos en asuntos cubanos vienen prediciendo que Raúl
es un admirador de las modernizaciones que, iniciadas en los años 80 por
Deng Xiao Ping, han logrado que China sea hoy un país comunista casi sólo en
denominación. Lo que hay en pie en el gigante asiático es un sistema mixto
dominado por un capitalismo de Estado con el que Cuba -ya bajo el antiguo
liderazgo de Fidel Castro- ha venido flirteando tímidamente desde la caída del
patronazgo soviético en la década pasada. La industria turística, una de las
grandes contribuyentes de divisas duras (con 2.000 millones de dólares) a la
economía de la isla es quizás el ejemplo más exitoso del camino "mixto", por
lo menos hasta donde lo ha recorrido la isla. Pero, ¿es posible que esta nueva
tónica quede estrictamente limitada a lo económico sin activar lo político?
Parece una tarea improbable en el caso cubano, más difícil -contra lo que
pueda parecer- que en el caso chino.
Aunque el control político de la isla es absoluto, también es cierto que
apenas si el régimen debe lidiar con menos de 12 millones de cubanos y no con
los más de mil millones con los que brega la dirigencia del Partido Comunista
Chino. En primer lugar Cuba tiene una población más homogénea en su nivel
educativo -que es alto- y por cierto tiene que tolerar la presión del
adversario, EE.UU. No requiere gran imaginación pensar en el exilio cubano y
en las autoridades en Washington intentar aprovechar todo intersticio que
genere la nueva situación. EE.UU. lleva 50 años agrediendo de diversos modos a
La Habana y no hay razón para creer que ahora vaya a desarrollar modos más
contenidos.
Pero conviene pasar una somera mirada de conjunto sobre los cambios que ya se
han producido. Menos impactantes que la autorización para que los cubanos
utilicen los hoteles más lujosos del país, pero no menos revelador es la
inminente apertura de tiendas especiales para que los agricultores adquieran,
por primera vez desde los años 60, herramientas y otros equipos para cultivar
tierra. Hasta ahora era la asignación directa de esos productos a los
"colectivos" productores por parte del Estado la única forma de acceder a
ellos. Este es un disparo que espera hacer blanco en la iniciativa individual
porque Cuba necesita desde hace ya tiempo un incremento sustancial en la
producción alimentaria.
Hay un factor de descompresión social encerrado en la futura comercialización
de bienes suntuarios en el rubro electrónico, aunque la nómina no incluya aún
los aparatos de aire acondicionado. Es difícil saber cuántos podrán acceder a
esos productos, con sueldos que están todavía en los 20-25 dólares mensuales.
Esto vale también para la liberación de reservas de los hoteles de lujo,
aunque como símbolo el permitir el acceso de cubanos elimina una de las
restricciones que la población vivía como un agravio. La telefonía celular es
-de todas las liberalizaciones- la que conlleva más interrogantes. De modo
limitado, este paso abre las puertas a cierta comunicación no regulada entre
ciudadanos, un proceso que -se sabe- conocemos cómo se inicia pero rara vez
adónde lleva.
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