A fines del pasado mes de febrero, una columna con unos 300 guerrilleros de
las FARC llegaron hasta la unidad de urgencias de un remoto centro de salud del
departamento de Guaviare -en las selvas profundas del sur de Colombia- con un
valioso encargo: la política colombo francesa Ingrid Betancourt, enferma de
leishmaniasis, hepatitis B y depresión profunda, tras un secuestro de más de
seis años.
La versión es del sacerdote católico Manuel Mancera. "Eran entre 200 y 300
guerrilleros, acordonaron el puesto de salud del (caserío) El Capricho para que
fuera atendida", dijo Mancera, párroco del poblado La Libertad que pertenece al
extenso municipio de San José del Guaviare, en conversación telefónica con
Clarín.
"Yo fui advertido por los pobladores de la presencia por esos días de estas
personas en El Capricho y de inmediato emprendí marcha para allá. Fueron como
tres horas de camino y cuando llegué ya se habían ido, pero me encontré con
muchos pobladores que me contaron que la persona que fue atendida dos días antes
tenía las características de la señora. Fue entre el 20 y 25 de febrero",
añadió Mancera.
Según el sacerdote, uno de los pobladores le informó, incluso, que ante el
deteriorado aspecto de Betancourt se le acercó e intentó emprender un diálogo
con ésta para "darle ánimo" pero que ella, sumida en una profunda depresión, se
rehusó. "Esta persona me manifestó que la doctora Betancourt está muy pálida y
por lo que me narró creo que ella vive una profunda depresión, que siente
desgano y que no tiene más ganas de vivir", añadió.
"Según me cuentan, ella permaneció en el centro de salud por unas tres horas
y luego fue internada en las selvas, hacia el sur. Es muy probable que se la
hayan llevado río abajoÃ", enfatizó el prelado, tras recordar que la
región se caracteriza por la abundancia de canales fluviales que dificultan
el seguimiento de los rebeldes por parte de las tropas oficiales. Algunos medios
trasladaron equipos periodísticos a la zona pero nadie en la región se atrevió a
dar declaraciones que confirmaran o desmintieran la versión. Impera la ley
del silencio ante el temor de las represalias.
La región donde según los testi monios fue vista Betancourt, es la misma en la
que las FARC liberaron, entre el 10 de enero y el 27 de febrero, a 6 ex rehenes:
Clara Rojas, Consuelo González, Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco, Jorge Géchem
y Orlando Beltrán, como gesto hacia el gobierno venezolano.
Según el diario Hoy, Betancourt habría sido llevada al Guaviare a recibir
atención médica cuatro veces, la última el 27 de febrero pasado, cuando
comenzaba la etapa final del operativo de liberación de Polanco, Géchem, Pérez y
Beltrán, ocasión en donde el gobierno había suspendido los operativos
militares.
En el artículo online de Hoy se dice que en épocas de bonanza cocalera,
el pueblo al que fue trasladada Betancourt se convierte en lugar de
concentración de hasta 8.000 vinculadas al negocio de la coca pero que en esos
días en el caserío no había más de mil personas. Los guerrilleros, según esta
versión, habrían ordenado apagar las radios de comunicación, el único medio de
contacto del poblado con el exterior.
Los guerrilleros habrían prohibido además la circulación de lanchas de
transporte y lanchas rápidas o voladoras por el río.
La versión del sacerdote Mancera y la del diario coincide con la denuncia hecha
el jueves por el defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, que basado en informes de
ese departamento aseguró que Betancourt, moribunda, recibió atención médica
de urgencia en varios centros de salud de ese departamento. Ante las nuevas
revelaciones se desató en Colombia y en el mundo una serie de pronunciamientos
que buscaban presionar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
y al gobierno de Alvaro Uribe para que alcancen un acuerdo que permita la
liberación de Betancourt.
"Estoy muy inquieta por el estado de salud de mi madre. Este es un llamado de
atención tanto para el gobierno como para las FARC pues se enfrentarán a una
posición muy peligrosa si ella muere. Las FARC deben comprender que son las
primeras responsables si le ocurre algo a mamá", aseguró desde Nueva York,
Melanie Delloye, hija de Betancourt. "Somos centro de toda clase de rumores.
Todo el mundo rumorea pero nadie confirma", fue la respuesta del esposo de
Betancourt, consultado por Clarín por las versiones.
Clara Rojas, ex compañera de fórmula de Betancourt y secuestrada junto a ella en
febrero de 2002 y recientemente liberada le envió un mensaje por radio a Ingrid
dándole ánimos. Rojas, quien fue madre en la selva de un niño, pidió a las FARC
que digan dónde está la ex candidata a presidenta secuestrada para que el
gobierno venezolano y la Cruz Roja pasen a recogerla, como pasó con los otros
rehenes.
Mientras, el gobierno colombiano aprovechó para responsabilizar a los
rebeldes sobre una eventual muerte de Betancourt en cautiverio. "Lo que
tiene que quedar claro a todos los colombianos es que si algo le pasa a Ingrid
Betancourt, como lo dijo el presidente Nicolás Sarkozy, las responsables
absolutas son las FARC", según el vicepresidente Francisco Santos. Sin embargo,
para Fernando Giraldo, analista de la Universidad Javeriana "la eventual muerte
en cautiverio" de Betancourt, "traería graves problemas tanto a las FARC como al
gobierno, a quien la comunidad internacional comenzaría a cobrar su renuencia a
buscar una solución a tiempo que permitiera ya tener aquí a Betancourt", según
dijo a Clarín.