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Lula y Chávez visitan una refinería propiedad de ambos países. |
Es la "OTAS" para el Atlántico Sur. También se habló del ingreso de
Caracas al Mercosur.
Por Eleonora Gossman - corresponsal en
San Pablo, Clarín
Defensa, petróleo, Mercosur y el conflicto entre Ecuador y Colombia. Esos
fueron los cuatro temas que discutieron el miércoles, en forma prioritaria, los
presidentes Lula da Silva y Hugo Chávez. El encuentro en Recife incluyó una
visita a la refinería propiedad de las dos grandes petroleras sudamericanas:
Petrobras y PDVESA. El venezolano, en sintonía con Brasil, reivindicó la
propuesta de un consejo para la defensa regional.
Más precisamente, sostuvo que es preciso crear "una OTAS (Organización del
Tratado del Atlántico Sur)" subcontinental. En la cita, ponderó públicamente
al ministro de Defensa brasileño Nelson Jobim por la posición que asumió en su
último viaje a Estados Unidos hace una semana. Entonces, en una entrevista en la
cartera de Defensa, el ministro Robert Gates le preguntó a Jobim en qué podría
contribuir EE.UU. en ese foro defensivo regional. Y según declaraciones del
funcionario brasileño, éste le replicó: "La mejor contribución es mantenerse
a distancia".
Jobim impulsa desde hace tiempo la formación de ese organismo por entender que
será el marco capaz de mantener Sudamérica como área de paz. Pero también porque
supone que daría pie para expandir las industrias de los países que ya tienen
fábricas de armamentos más o menos desarrolladas (caso no sólo de Brasil sino
también de Argentina y Colombia).
El jefe de Estado venezolano alabó la política económica de Lula. "Brasil se
desprendió de la dependencia de EE.UU." porque consiguió diversificar sus
exportaciones. Consideró que "una recesión profunda en EE.UU. podrá afectarnos,
pero tenemos nuestros mecanismos para defender nuestras economías".
Los presidentes firmaron un acuerdo que avanza en la asociación entre las
petroleras estatales para oficializar, dentro de dos meses, la entrada de PDVESA
en la refinería de Abreu e Lima. La planta debe comenzar a operar en 2011 y
procesará diariamente 200 mil barriles de petróleo. La estatal venezolana
debe acceder a 40% de la propiedad de la planta y estará obligada a proveer la
mitad de los hidrocarburos procesados. "Esta refinería es muy importante porque
derivará con el tiempo en lo que nosotros llamamos Petrosur: la alianza
energética de integración sudamericana" sostuvo Chávez.
Sin embargo, las negociaciones se presentaron con más dificultades que lo
previsto por ambos mandatarios. Los ejecutivos de Petrobrás y PDVESA decidieron
buscar una fórmula intermedia para evitar que el proyecto se viera destinado al
fracaso. Fue así que decidieron suscribir un "convenio de asociación" pero sin
tratar cuestiones clave como el estatuto social y de accionistas. "Es un un paso
más en las negociaciones que se definirá dentro de dos meses", subrayó Paulo
Roberto Costa, director de Petrobras. El proyecto está valuado en 4.050
millones de dólares.
Uno de los temas que ocupó buena parte del encuentro entre el presidente
brasileño y su colega fue la entrada efectiva de los venezolanos al Mercosur.
Lula cuenta ahora con un apoyo que antes le era esquivo: los grandes
empresarios de San Pablo, que son los que tallan en esto, quieren ver a Caracas
como miembro activo del bloque sureño. La razón es clara: con Estados Unidos al
borde de la recesión, Brasil precisa rápidamente buscar mercados alternativos a
sus productos -sean agrícolas o industriales-. Necesitan aliviar la presión del
achicamiento del mercado norteamericano. Es que a diferencia de Argentina, que
hace tiempo cortó amarras, Brasil envía a los estadounidenses 20% del total de
sus exportaciones.
Lula prometió que el Congreso aprobará rápidamente la entrada venezolana. Pero
le dijo a Chávez que deberá pactar el cronograma de desgravaciones arancelarias
exigidas por el Mercosur.
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