(IAR Noticias) 20-Marzo-08
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Correa y Chávez protagonistas de un
conflicto regional encuadrado en la "guerra contraterrorista" de Washington |
Tras 14 horas de deliberación, los
cancilleres de la Organización de los Estados Americanos (OEA)
anunciaron este martes que se "rechaza la incursión" colombiana en
Ecuador, "efectuada sin conocimiento o consentimiento previo" de
Quito. Estados Unidos se negó a aprobar ese punto.
Por Constanza Vieira (*) - IPS
En un informe preparado por una comisión de la OEA
acerca del ataque militar colombiano en territorio de Ecuador el 1
de este mes, Bogotá modificó su propia versión de cómo lo había
llevado a cabo.
En Colombia se celebró que la resolución de la OEA no incluyera el
término "condena" ni considerara "sanciones". El "rechazo" fue
consignado en el punto tercero, y la inviolabilidad de las fronteras
en otros dos puntos, de ocho que contiene la Resolución.
Estados Unidos apoyó la resolución con reservas, por considerar que
Colombia tiene derecho a actuar en "legítima defensa", como
establece el artículo 22 de la Carta de la OEA, no invocado en el
texto final.
En cambio, el punto 3 estableció que Colombia violó los artículos 19
y 21 de esa Carta, aprobada en 1948.
El artículo 19 establece la prohibición de intervenir "directa o
indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos
o externos" de otro país, y el artículo 21 sostiene que "el
territorio de un Estado es inviolable; no puede ser objeto de
ocupación militar (…) aun de manera temporal".
En el primer punto, la resolución declaró que abstenerse del uso o
de la amenaza del uso de la fuerza "constituyen principios
fundacionales obligatorios del sistema interamericano en cualquier
circunstancia", y en el segundo reiteró la "plena vigencia del
principio de soberanía territorial, sin excepciones".
Nuevamente, la OEA evitó calificar a las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia), como grupo "terrorista", tal como lo
hacen Bogotá, Washington y la Unión Europea.
Se tuvo en cuenta el pedido colombiano de reiterar el "firme
compromiso" de los países miembros ante la "acción de grupos
irregulares y organizaciones criminales, en particular las
vinculadas al narcotráfico" y establecer un mecanismo de observación
del cumplimiento de la resolución.
El acuerdo se alcanzó a la hora 05:00 GMT.
El ataque colombiano a un campamento de la guerrilla izquierdista de
las FARC en Ecuador, en el que murió "Raúl Reyes", uno de sus siete
principales comandantes, generó la ruptura de relaciones
diplomáticas entre Ecuador y Colombia.
La resolución recogió la declaración de la cumbre del Grupo de Río
del 7 de este mes, celebrada en República Dominicana, de la que
destacó "su contribución a la distensión, con base en el principio
del derecho internacional". Estados Unidos no hace parte de ese
foro.
En esa cumbre, los mandatarios Álvaro Uribe, de Colombia, por un
lado, y Hugo Chávez, de Venezuela, Daniel Ortega, de Nicaragua y
Rafael Correa, de Ecuador, por el otro, terminaron haciendo las
paces tras un fuerte debate.
En la reunión concluida este martes en Washington Colombia intentó
aprovechar, con respaldo de México, el hecho de contar con Estados
Unidos y se desmarcó del documento de Santo Domingo, para contenerse
en materia de concesiones pues "una cosa es una declaración (G-Río)
y otra es una resolución (OEA)", dijo a IPS la historiadora
venezolana Judith Valencia.
A partir de la posición colombiana, según la cual se debe "ir más
allá" de la Declaración del G-Río, es decir, consenso alrededor de
mecanismos multilaterales y eficaces de compromiso para atacar al
terrorismo, "se abre la puerta a un debate que en algún momento
tocará fondo".
"Se debate no reconocer la soberanía tal como fue delineada por los
fundadores de la OEA en 1948, con fronteras inviolables" y, en su
lugar, "pareciera que se busca un concepto de fronteras abiertas, o
compartidas, o no tan nítidas como hasta ahora", en función de
señalamientos hechos por el canciller colombiano Fernando Araújo,
opinó Valencia.
Nueva versión colombiana del ataque
Los cancilleres también recibieron el informe de la comisión de la
OEA que visitó Ecuador y Colombia entre el 9 y el 12 de este mes,
liderada por el secretario general José Miguel Insulza, en
cumplimiento de lo dispuesto por el Consejo Permanente del foro
hemisférico el 5 de marzo, en un intento limitado de establecer cómo
ocurrieron los hechos.
En dicho informe salta a la vista que Bogotá dio a la OEA una
versión distinta a la que presentó públicamente el 1 de marzo sobre
cómo ejecutó el ataque.
En la página 6 del informe se lee que las autoridades colombianas
habían previsto "inicialmente" atacar un campamento ubicado en
territorio colombiano, en el cual iba a estar "Reyes" en la noche
del viernes 29 de febrero.
A última hora de ese viernes, las fuerzas colombianas recibieron
información de que "Reyes" estaba en territorio de Ecuador, por lo
cual "decidieron efectuar un doble operativo" sobre ambos lugares,
con "distintos aviones", dijo Bogotá a la OEA.
Pero la versión del ministro de Defensa colombiano Juan Manuel
Santos el día de los hechos afirmó que la fuerza pública había
resuelto bombardear un punto en Colombia, cercano a la frontera, a
la hora local 00:25, y que, posteriormente, cuando los militares
trasladados en helicóptero "se estaban acercando para copar el
lugar, estos fueron atacados" desde territorio ecuatoriano.
El comunicado leído por Santos agregaba que el soldado Carlos
Hernández "infortunadamente murió en este ataque" guerrillero y, a
partir de ese momento, "se procedió de inmediato a dar la ubicación
exacta del campamento desde donde estaban disparando", que resultó
estar 1.800 metros Ecuador adentro, y que fue bombardeado desde
Colombia sin violar el espacio aéreo del país vecino.
A la OEA, el gobierno colombiano le dijo que el soldado Hernández
murió en Ecuador, y que su cuerpo fue trasladado desde ese país
junto con el de "Reyes" y el de otro supuesto guerrillero que sigue
sin identificar.
El periodista colombiano Ignacio Gómez reveló el domingo en el
noticiero de televisión Noticias Uno que Hernández pereció porque le
cayó encima un árbol que había quedado inestable en el área
previamente bombardeada.
El presidente ecuatoriano Correa manifestó a la OEA dudas sobre "si
se respetó el derecho internacional humanitario", dado que varios
cuerpos tenían "heridas de bala en la espalda y a una distancia
corta", como si hubieran sido ejecutados.
Ecuador también pidió que se aclarara "el tiempo que duró la
incursión de las Fuerzas Militares colombianas en territorio
ecuatoriano", entre otras dudas.
Según el informe técnico militar ecuatoriano recibido por la OEA,
"se lanzaron seis bombas GBU 12 de 500 libras por aviones que se
desplazaban en dirección Sur-Norte y cuatro bombas por aviones que
iban en dirección Norte-Sur" y "desde espacio aéreo ecuatoriano".
Para Ecuador, las bombas usadas "requieren para ser lanzadas una
tecnología avanzada" de la que, según ese país, "no dispone la
Fuerza Aérea Colombiana".
Las GBU-12 (siglas de Guided Bomb Unit – Unidad de bomba guiada) son
misiles aire-tierra, con capacidad antitanque, de impacto preciso
guiado por láser.
Son armas de caída libre y no cuentan con un sistema de propulsión,
lo que implica que el piloto debe "acercarse" relativamente al
blanco para que funcione el guiado láser.
Colombia sostuvo que las bombas usadas fueron "convencionales" y
negó rotundamente que sus aviones hayan volado sobre Ecuador.
Las bombas lanzadas desde aviones A37, según Colombia, fueron
guiadas de forma satelital por el Sistema de Posicionamiento Global
(GPS por sus siglas en inglés), mientras las disparadas desde las
aeronaves de fabricación brasileña Super Tucano tienen "un margen de
error de cinco metros".
Sin embargo, cuando Bogotá avisó a Quito de que había efectuado el
ataque, le proporcionó coordenadas incorrectas, según Ecuador, y por
eso su primer contingente militar demoró "más de lo previsto para
llegar al lugar", a las 13:00 horas del día de los hechos.
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