Los últimos, como los que se hubieran visto directamente afectados en el caso
de que la crisis Colombia-Ecuador-Venezuela se hubiera agudizado hasta el
extremo de producirse un enfrentamiento militar, tomando conciencia de la
seriedad del caso y las penosas consecuencias que arrastrara consigo, si Rafael
Correa y Álvaro Uribe, Presidentes de Ecuador y Colombia respectivamente, no
hubieran zanjado la crisis, mostraron madurez e independencia política en su
accionar.
De esta crisis, cuya componente bélica ha sido descartada mientras que la
diplomática todavía está por resolverse, ha de rescatarse los siguientes
momentos: se evitó que se siente un precedente para convertir la región en una
zona de acciones bélicas y de arbitrariedad como lo que ocurre en el Oriente
Medio (Israel y Palestina, Turquía e Irak) y la antigua Yugoslavia etc. que
amenazaría con desestabilizar la región y detener el proceso de integración
latinoamericano.
En segundo lugar, se descubrió un mecanismo más para resolver los problemas
que conciernan exclusivamente a los países latinoamericanos: el Grupo de Río que
en un futuro podría jugar el rol de la OEA y que sería denominado OEL
(Organización de Estados Latinoamericanos).
Tercero, es muy valioso destacar que en alguna parte del mundo, como lo es
Latinoamérica, se haya sentado el precedente de que es posible aplicar las
formas y métodos del Derecho Internacional, dándose de esta manera el lugar y el
papel que deberían desempeñar entidades internacionales como el Consejo de
Seguridad de la ONU.
Puesto que ésta organización, fundada el 24 de octubre de 1945, al parecer,
está a punto de ser reemplazada por la OTAN que interminablemente se amplía,
hecho que la humanidad no aceptará puesto que incrementaría el potencial de
conflictos - según declaraciones del Presidente de la Federación de Rusia
Vladimir Putin en su polémica con la canciller alemana, Ángela Merkel en una
rueda de prensa conjunta sobre el papel de la ONU y el tema de Kosovo, que tuvo
lugar en Moscú el pasado 8 de marzo.
Ahora la iniciativa le corresponde al Consejo de Ministros de Relaciones
Exteriores de la OEA que se reunirán el 17 de marzo del año en curso en
Washington. Es en esta reunión en donde los cancilleres latinoamericanos habrán
de establecer los mecanismos concretos para consolidar la voluntad política
expresada por Rafael Correa y Álvaro Uribe, Presidentes de las Repúblicas de
Ecuador y Colombia.