Tras la operación militar colombiana que terminó con la vida de el segundo jefe
de las FARC, Raúl Reyes, Ecuador retiró su embajador y acusó al gobierno de
Bogotá de haber asesinado al guerrillero "mientras dormía", pero luego, en la
reunión del Grupo Río, declaró unilateralmente la paz con Uribe terminando
con el conflicto.
En un nuevo comunicado enviado a
la emisora colombiana Caracol Radio, el Ecuador advirtió el jueves que sus
Fuerzas Armadas rechazarán las incursiones en su territorio como la del 1 de
marzo.
"Todo individuo o grupos de
individuos, que sean encontrados ilegalmente en territorio nacional, serán
detenidos y puestos a disposición de las autoridades judiciales ecuatorianas,
o repelidos por la fuerza si oponen resistencia", señala el documento.
En el texto, el ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, William
Sandoval, señala que "Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Ecuador en la
frontera norte tienen la orden del Estado ecuatoriano y del propio presidente,
Rafael Correa, de repeler cualquier incursión en su territorio".
Además, el Gobierno ecuatoriano de Correa volvió a señalar que la incursión
militar colombiana violó su soberanía, hecho que se origina "ante una campaña
temeraria de desprestigio, y lanzada contra el país para supuestamente
vincularlo con el grupo irregular de las FARC".
Según la nota, los hechos del 1 de marzo se fundamentan "sobre la base de
falsedades evidentes, informaciones infundadas y fuentes sin autoridad moral".
La Cancillería ecuatoriana también
informó que "los miembros de grupos irregulares colombianos como las FARC,
los paramilitares u organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, no
pueden operar en Ecuador", porque violan la ley nacional.
Así mismo, aseguró que Ecuador reconoce como único y legítimo representante
político de Colombia al Estado colombiano y advirtió de que cualquier individuo
que sea encontrado ilegalmente en territorio nacional, será detenido y puesto a
disposición de las autoridades judiciales ecuatorianas, o repelidos por la
fuerza en caso tal que oponga resistencia.
Ecuador recordó también que, en el pasado, las fuerzas militares y policiales de
Colombia que ingresaban sin permiso en territorio ecuatoriano, regresaban a su
país en el marco de los acuerdos entre ambos países, pero esos acuerdos ya no
tienen vigencia alguna "y por lo tanto las fuerzas colombianas deberán deponer
sus armas y entregarse a las autoridades ecuatorianas cuando sean interceptadas
dentro del territorio nacional".
Por último, recordó que es una víctima más del conflicto colombiano, "y
que ante la incapacidad de Colombia de impedir que una parte de los efectivos
del grupo irregular FARC crucen la línea de frontera y se instalen
clandestinamente en Ecuador, nuestro país ha desplegado once mil efectivos de
las Fuerzas Armadas y policiales en la frontera binacional".