Pierre-Henri Guignard, director del Departamento
de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia
y jefe adjunto de gabinete del canciller Dominique de Villepin,
planeó ir a la entrevista acompañado por un diplomático y un
funcionario de embajada.
El diplomático sería Fabrice Delloye, el padre de los dos hijos de
la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, quien
cumplirá este lunes dos años como rehén de las FARC.
El objetivo de Francia era comprobar que Betancourt -ciudadana
francesa- seguía con vida, después de meses de angustiante silencio
por parte de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia),
el mayor grupo insurgente en la guerra civil de ese país
sudamericano.
La prueba consistía en un vídeo grabado a principios de junio, que
iba a ser entregado por Reyes a los diplomáticos para que fuera dado
a conocer en Francia.
El objetivo de las FARC era ser escuchadas por un país miembro de la
Unión Europea (UE) para mostrarle "la verdad del pueblo colombiano",
totalmente contrapuesta a la versión del gobierno de Alvaro Uribe.
Pero los rebeldes querían también tratar la etiqueta de terrorista
que les había colocado la UE en 2002, luego de los atentados del 11
de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington y la
declaración de "guerra al terrorismo" por parte de Estados Unidos.
Las FARC, incluidas en los listados de organizaciones terroristas de
Estados Unidos y de la UE, buscan reunirse con emisarios de la ONU,
del Grupo de Río y del bloque europeo, precisó a IPS una fuente.
En declaraciones a la prensa, Delloye había insinuado que la entrega
de pruebas de supervivencia de Betancourt constituía una condición
para cualquier negociación con las FARC.
"Es obvio que, respecto de la comunidad internacional, el hecho de
tener imágenes de Ingrid, de saber que está viva, borraría todas
estas polémicas que están perjudicando el diálogo" con las FARC,
había dicho.
En ningún momento se pactó la posible liberación de Betancourt como
parte de la operación.
Los diplomáticos viajaron desde Quito hasta Esmeraldas, en la costa
de Ecuador sobre el océano Pacífico.
De allí se trasladaron a una población ecuatoriana fronteriza con
Colombia, donde un estafeta de las FARC les informó de que debían
cruzar la frontera y viajar varias horas dentro de territorio
colombiano para encontrar a Reyes en su campamento en el meridional
Putumayo.
Pero para los franceses, entrar al territorio colombiano estaba
fuera del acuerdo inicial.
Los diplomáticos escribieron una carta a Reyes, regresaron a Quito
para consultar con su cancillería el ingreso a Colombia, y tres días
después obtuvieron del Palacio de Quai d'Orsay la instrucción de
cruzar la frontera.
"Si ellos no se devuelven a Quito, la entrevista se da, y en el
Putumayo", dijo a IPS una fuente cercana a las familias de los
rehenes en poder de las FARC.
Pero, "errores telefónicos" del embajador francés en Bogotá, Daniel
Parfait, dieron al traste con la operación, según un observador
diplomático.
Mediante el control de las comunicaciones, que en Colombia pudo
estar a cargo del gobierno de Uribe o de servicios secretos
estadounidenses, la operación quedó al descubierto para estos
actores, según algunas fuentes.
Uribe fue enterado y, mediante una rápida maniobra en la que
involucró a familiares de Betancourt y a la jerarquía de la Iglesia
Católica colombiana, hizo abortar la operación en el sur de
Colombia.
El Hércules aterriza
Una confusa trama que incluyó la extravagante presencia de un avión
Hércules C-130 militar francés en Manaos, en la Amazonia brasileña,
fue poco después ampliamente difundida a través de los medios de
comunicación.
La maniobra de distracción, que en inteligencia militar algunos
denominan "juego operativo", consistió en alertar el 3 de julio a
familiares de Betancourt sobre una supuesta intención de las FARC de
liberar a la rehén.
La versión que el propio Uribe dio a Yolanda Pulecio y Astrid
Betancourt, respectivamente madre y hermana de la ex candidata
presidencial, decía que un campesino había sido contactado por las
FARC para que avisara que la mujer estaba gravemente enferma y que
la entregarían, pues además esperaban una intervención de las
Fuerzas Armadas. Y que, añadió Uribe, la jerarquía católica había
puesto al campesino en contacto con el mandatario.
La hermana de Betancourt, funcionaria de la embajada de Francia en
Bogotá, solicitó por iniciativa propia la intervención humanitaria
del gobierno francés.
París, confundido, reaccionó enviando a Brasil el avión Hércules con
equipos y personal médico y de rescate.
Finalmente, la misión francesa perdió el contacto con el emisario de
Raúl Reyes, y nunca llegó a atravesar la frontera de Ecuador con
Colombia.
Los hechos aquí relatados fueron corroborados por siete fuentes que,
por su exposición pública y los cargos que ocupan, pidieron garantía
de reserva de sus identidades. Delloye no fue consultado.
El actual marido de Betancourt, Juan Carlos Lecompte, quien se ha
puesto al frente del Partido Verde Oxígeno de la ex candidata,
admitió que conocía estos hechos, pero aseguró ignorar si la
filtración fue por teléfonos intervenidos de la embajada francesa en
Bogotá.
Además, dijo a IPS, no le consta que haya sido Guignard quien
participó en el intento de entrevistar a Reyes desde Ecuador, punto
reafirmado por otras fuentes contrastadas.
Según Lecompte, el jefe adjunto del gabinete diplomático francés sí
estuvo presente en la operación Manaos pocos días después del
fallido contacto a través de la frontera colombo-ecuatoriana.
La legendaria urbe selvática brasileña sobre el río Amazonas se
encuentra casi a 2.000 kilómetros al este del lugar de la cita de
los emisarios de Francia con el enviado del portavoz de las FARC.
El Hércules aterrizó el 9 de julio en el pequeño aeropuerto civil
Eduardo Gómez de Manaos.
El avión de 34 toneladas, 39 metros de largo, 11 de altura y 40 de
envergadura, con capacidad para transportar a 90 soldados y que
requiere entre tres y cinco tripulantes, llevaba, según versiones de
prensa, sólo 11 personas a bordo.
La presencia "no oficial" de la nave en Manaos fue divulgada el 23
de julio por la revista brasileña Carta Capital, de Sao Paulo,
causando una fuerte reacción pública contraria en Brasil y,
finalmente, una disculpa formal del gobierno francés.
Pero la noticia había aparecido desde el 11 de julio en el diario
sensacionalista brasileño Extra, de Río de Janeiro, aunque sin
trascender internacionalmente. El 13 de julio, Brasilia invitó a
nueve de los once ocupantes franceses del avión a abandonar el país.
La familia burlada
La semana pasada, Delloye, ex marido de Betancourt, no disimuló la
amargura de la familia en una entrevista con el diario Le Monde:
"Hemos sido manipulados por Uribe", dijo.
Delloye recordó que el engaño de Uribe había "precipitado el viaje
de Astrid a la selva y la subsiguiente frustración", después de que
Lecompte reemplazó a Astrid y se adentró también inútilmente en la
selva brasileña contando, además, con el apoyo logístico y moral de
las más altas esferas del gobierno brasileño.
"Me pregunto", dijo Delloye al diario francés, "si Uribe y sus
servicios no manipularon todo eso para sabotear el contacto previsto
entre las FARC y la ONU en territorio brasileño", encuentro sugerido
a mediados de 2003 por el secretario general del foro mundial, Kofi
Annan, en respuesta a una carta de las FARC.
El 28 de julio, tras muchas especulaciones periodísticas sobre el
caso del Hércules, un comunicado del estado mayor central de las
FARC negó su intención de liberar a Betancourt y calificó la versión
del Hércules como "obra de la inteligencia militar en cabeza del
presidente Uribe con la finalidad de engañar y asaltar las buenas
intenciones humanitarias de los franceses".
Otra vez el canje humanitario
El comunicado agregaba que el propósito de la guerrilla es lograr un
acuerdo "que permita liberar la totalidad de los retenidos políticos
en poder del gobierno y de las FARC", y que "este objetivo se hará
realidad con la contribución de los amigos interesados en la firma
del canje o acuerdo entre las partes".
En noviembre del año pasado, IPS quiso corroborar con Reyes el
intento de contacto en la selva colombo-ecuatoriana y recibió por
respuesta: "Eso pregúnteselo a los franceses".
Pero dos meses más tarde caía preso en Quito el guerrillero Simón
Trinidad, uno de los entonces negociadores para el canje al que
aspiran las FARC.
El 13 de enero, las FARC aseveraron que Trinidad tenía en Quito la
"misión clandestina" de buscar un "lugar adecuado" para el encuentro
con Annan y su representante personal en Colombia, James LeMoyne.
La detención de Trinidad, sostuvo la guerrilla, frustró "el
encuentro previsto con representantes del gobierno francés con el
propósito de hallar una solución definitiva al cautiverio de Ingrid
Betancourt y demás prisioneros de guerra mediante el canje o
intercambio humanitario".
La afirmación fue negada por el gobierno francés y por el vocero de
la ONU en Bogotá, Volker Petzoldt. Pero éste fue desmentido semanas
más tarde por el propio LeMoyne.
Por otra parte, según versiones periodísticas de febrero del año
pasado, Francia había participado anteriormente en otro operativo a
favor de Betancourt.
La rehén más célebre de las
FARC
El vídeo que mostraba a la rehén con vida fue transmitido el 30 de
agosto por un noticiero televisivo colombiano.
Betancourt, de 42 años, ex senadora y candidata presidencial en los
comicios de mayo de 2003 a pesar de su condición de rehén, tiene la
nacionalidad francesa y ha sido declarada ciudadana de honor en
1.000 municipios del mundo, la mayoría en Francia.
El presidente de ese país, Jacques Chirac, y su canciller De
Villepin -quien fue profesor de Betancourt en l'École des Sciences
Politiques de París- han tratado repetidamente con el gobierno
colombiano asuntos relacionados con la liberación de la rehén.
Este sábado, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, entregará en
Bogotá la ciudadanía de honor de la capital de Italia a Betancourt,
mientras su ciudad natal y capital colombiana hará otro tanto, en el
marco de una "Jornada de solidaridad por la vida y la libertad de
los secuestrados en Colombia".
París ha ofrecido el territorio francés como lugar de refugio de
guerrilleros de las FARC que resulten liberados de prisión en caso
de que el gobierno colombiano acceda a negociar con la insurgencia
el intercambio de una cantidad no determinada de combatientes
presos, quizá 300 a 400, por 21 rehenes civiles y 37 efectivos
militares y policiales en poder de la guerrilla.
Para las FARC, los rehenes y combatientes son "retenidos por causas
exclusivamente políticas", para diferenciarlos de unos 800
secuestrados en su poder, según cifras oficiales, que deben negociar
su libertad a cambio de cuantiosas sumas de dinero.
Los uniformados cayeron en poder de la guerrilla en combates y los
civiles fueron capturados en distintos episodios.
Las FARC han incluido entre los sujetos a canje a tres
estadounidenses que cumplían una misión de inteligencia en el marco
del Plan Colombia, financiado por Washington, contra la insurgencia
y el narcotráfico.
Washington se niega a negociar el canje de sus ciudadanos con las
FARC, mientras Uribe exige que cese el secuestro y que los
guerrilleros eventualmente liberados no vuelvan al combate. Además,
no acepta excarcelar a ningún responsable de otros delitos que no
sean el de rebelión contra el Estado.