El Consejo Permanente de la OEA aprobó un texto en
el que establece que Bogotá violó la soberanía de Ecuador al atacar
el sábado un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC) en su territorio, pero no condena al gobierno
colombiano por esa acción, como había exigido el martes la canciller
ecuatoriana María Isabel Salvador.
El documento reafirma "el principio de que el territorio de un
Estado es inviolable y no puede ser objeto de ocupación militar ni
de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o
indirectamente, cualquiera fuera el motivo, aún de manera temporal".
La resolución, que permitirá a la OEA mediar en la crisis
diplomática entre ambos países, incluye también la creación de una
misión encabezada por su secretario general, José Miguel Insulza y
un máximo de cuatro embajadores, entre los que figuran los de Brasil
y Panamá.
El texto contempla, además, la convocatoria a una reunión regional y
extraordinaria de cancilleres para el 17 de marzo, que había sido
solicitada por Ecuador y aceptada por Colombia el martes.
La resolución fue aprobada por 33 de los 34 países miembros de la
OEA, que elogiaron la actitud y los esfuerzos de los gobiernos de
Colombia y Ecuador para llegar a un acuerdo por la vía pacífica.
Nicaragua se opuso rotundamente porque, argumentó, se sentía
amenazada por los barcos de la flota colombiana cerca de sus
fronteras marítimas. Managua y Bogotá sostienen un litigio de
límites que está a estudio de la Corte Internacional de Justicia,
con sede en La Haya.
La delegación del gobierno de Venezuela --que había reaccionado de
forma airada a la incursión militar colombiana despachando tropas a
sus zonas fronterizas-- también apoyó la resolución, pero prometió
trabajar con la comisión de la OEA para aportar a la reunión de
cancilleres elementos que sustenten una condena más contundente
contra Bogotá.
El acuerdo cuajó tras horas de debates y negociaciones que
comenzaron el martes, y mientras el alto mando militar de Venezuela
reconocía que el desplazamiento de tropas hacia la frontera con
Colombia se había completado entre 85 y 90 por ciento.
De acuerdo con la cancillería colombiana, la comisión de la OEA que
visitaría las zonas de Ecuador y Colombia que sugieran los
respectivos gobiernos, sería de análisis pero no de verificación ni
de investigación, como reclamaba Quito.
Colombia reconoció que violó la soberanía de Ecuador y le reiteró
sus disculpas por ello.
La canciller de Ecuador, Salvador, dijo tras la votación de la
resolución que "la OEA superó una prueba histórica que justificó su
razón de ser".
El embajador colombiano ante la OEA, Camilo Ospina, resaltó que
"Ecuador y Colombia son pueblos hermanos que no pueden considerarse
enemigos".
En Bogotá, la presidenta del Congreso legislativo, Nancy Patricia
Gutiérrez, concluyó que lo sucedido en Ecuador y la resolución de la
OEA "es una lección para que Colombia inicie un acercamiento con sus
vecinos para explicarles la situación interna del país y la escalada
de violencia a la que es sometido a diario".
Políticos y empresarios también recibieron con beneplácito el paso
de distensión. "Es una gran noticia que Colombia no fuera condenada
porque se entendió internacionalmente que la batalla que se está
librando aquí es contra el terrorismo", dijo Oscar Arboleda,
presidente de la Cámara de Representantes.
El grave conflicto diplomático entre Ecuador y Colombia originó gran
tensión en toda la región. Quito rompió relaciones diplomáticas con
Bogotá.
Un cierre de fronteras por parte de Venezuela, desmentido este
miércoles, hubiera causado un gran daño a la economía colombiana.
En 2007, el comercio bilateral fue de 6.500 millones de dólares. Las
exportaciones colombianas a Venezuela fueron de 5.210 millones,
mientras las ventas venezolanas a Colombia sumaron 1.304 millones de
dólares.
Ecuador había solicitado una sanción de la OEA a Colombia por la
incursión militar a su territorio en la que resultaron muertos al
menos 22 guerrilleros de las FARC, entre ellos "Raúl Reyes", miembro
del secretariado y portavoz internacional de esa insurgencia.
Salvador afirmó que se trató de un "planificado ataque aéreo y
terrestre al territorio de Ecuador" y precisó que lo ocurrido "fue
una acción deliberada dentro de nuestro territorio".
Además, acusó al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, de "haber
mentido a Ecuador y a todo el mundo" cuando alegó que el operativo
se llevó a cabo en legítima defensa pues los guerrilleros ultimados
se encontraban durmiendo.
En la sesión del martes, Colombia sólo obtuvo el apoyo expreso de
Estados Unidos. La mayoría de los estados miembros criticaron la
manera como se realizó el ataque.
Argentina, Bolivia, Brasil, Nicaragua, República Dominicana y
Venezuela fueron muy críticos, mientras Panamá, Uruguay, Perú, El
Salvador y Guatemala, si bien condenaron la incursión, reconocieron
la necesidad de investigar el supuesto apoyo prestado a las FARC por
Ecuador y Venezuela, denunciado por Colombia.