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El cadáver de Raúl Reyes, (Foto. El
Tiempo, Colombia) |
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Juan Manuel Santos, ministro de
Defensa colombiano, felicita al general Fredy Padilla, comandante de las fuerzas
militares colombianas. (Foto AP- La Jornada, México) |
La violación de la
soberanía de Ecuador por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia
para matar a "Raúl Reyes", portavoz y miembro del secretariado de
las FARC, reavivó la endémica crisis diplomática que viven los dos
países.
Por
Kintto Lucas
- IPS
El lunes, el gobierno de Ecuador rompió
relaciones diplomáticas con su par de Colombia.
La muerte de Reyes en un paraje fronterizo del noreste ecuatoriano
fue revelada en Colombia el sábado a las 14:20 GMT, aunque la
operación de ataque se habría iniciado a las 05:25 GMT y su
desenlace habría sido a las 11:25 GMT, según el gobierno del
colombiano Álvaro Uribe. El presidente de Ecuador, Rafael Correa,
señaló el domingo en mensaje al país que el territorio ecuatoriano
fue bombardeado y ultrajado intencionalmente por fuerzas de Colombia
y calificó el hecho de "extremadamente grave e intolerable". "Luego
de la visita por parte de nuestras Fuerzas Armadas y autoridades
políticas del gobierno a la zona del ataque, irrefutablemente se
confirma que el Ecuador sufrió un planificado ataque aéreo y una
posterior incursión de tropas colombianas, con plena conciencia de
que estaban violando nuestra soberanía", aseguró Correa.
No hubo combates y no fue una persecución, sino una masacre, dijo.
"Los aviones colombianos ingresaron al menos 10 kilómetros en
nuestro territorio para realizar el ataque desde el sur. Luego
llegaron tropas transportadas en helicópteros que culminaron la
matanza. Incluso se hallaron cadáveres con tiros en la espalda",
aseguró el mandatario. "Todo esto demuestra que el Ministerio de
Defensa colombiano, la cancillería de dicho país y el propio
presidente Uribe, más aun cuando me informó del hecho vía
telefónica, le están mintiendo al Ecuador y al mundo", afirmó
Correa. Ecuador no puede "confiar en un gobierno que traiciona la
confianza de un pueblo hermano", añadió.
"Hemos manifestado permanentemente nuestra condena a las acciones y
métodos de las FARC", pero no aceptamos "que a pretexto del combate
a lo que ellos llaman terrorismo, se implanten, repetimos, doctrinas
y prácticas inaceptables de irrespeto a la soberanía de los
Estados", agregó Correa.
"El derecho internacional exigía que nos informasen y que fuera la
fuerza pública ecuatoriana la que realizara la captura, como ya ha
ocurrido en múltiples ocasiones, siempre con respeto absoluto a los
derechos humanos", aseguró Correa.
En el transcurso del domingo, Correa conversó con los presidentes de
Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Cuba, El Salvador, España,
México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela y con
autoridades de la OEA y de la CAN para compartir con ellos la
gravedad de la situación, según informó.
También solicitó la convocatoria de la OEA (Organización de los
Estados Americanos) y de la CAN (Comunidad Andina de Naciones, a la
que pertenecen Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y, por medio de
"gobiernos amigos", del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay) para tratar el tema.
Correa dispuso el retiro del embajador ecuatoriano en Colombia y la
expulsión del homólogo colombiano en Ecuador.
"En esta ocasión, no será suficiente una disculpa diplomática del
gobierno de Bogotá. Exigimos compromisos firmes y formales ante la
comunidad internacional que garanticen que no se repetirán estos
inaceptables hechos que se suman a la serie de atropellos sufridos
por el Ecuador como consecuencia de la violencia imperante en
Colombia", aseguró.
Tras estas declaraciones, autoridades policiales de Bogotá señalaron
que habían encontrado evidencias de que autoridades de Ecuador
tenían vinculación con la FARC, mostrando documentos supuestamente
encontrados en una computadora ubicada tras el ataque al campamento
guerrillero. El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos,
aseguró este lunes que el ataque de tropas colombianas en Ecuador
para matar a Reyes se hubiera evitado con una mayor colaboración de
parte de Quito.
"Si hubiese un tipo de colaboración real con el Ecuador para
perseguir estos grupos este tipo de situaciones no se hubieran
presentado, pero es que nunca la hemos tenido. Ellos siempre han
tenido una posición de que no quieren interferir en el conflicto
colombiano", aseguró Santos a la prensa.
El funcionario dijo que documentos hallados en una de tres
computadoras ubicadas tras la muerte de Reyes dan cuenta de
contactos entre el líder rebelde y el ministro ecuatoriano de
Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea. Esos documentos
"sorprendieron al gobierno colombiano", que "nunca se imaginó que la
relación del gobierno de Ecuador con las FARC había llegado a ese
estado", dijo Santos. Ante la grave crisis, este lunes se reunió el
Consejo de Seguridad Nacional de Ecuador, integrado por el
presidente Correa, el ministro de Defensa Nacional, Wellington
Sandoval, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente,
Alberto Acosta, el presidente de la Corte Suprema de Justicia,
Roberto Gómez, y los mandos militares. "El Ecuador, consciente de
sus obligaciones, ha vigilado constantemente la frontera
colombo-ecuatoriana, frontera que es 720 kilómetros de extensión y
que se hace, sino imposible, muy difícil el control del paso de
ciudadanos de un lugar a otro, esto no solamente compete al
Ecuador", aseguró Sandoval al término de la reunión.
Las Fuerzas Armadas ecuatorianas han trabajo constantemente y han
descubierto y destruido 47 campamentos de las FARC en años pasados,
además de haber capturado guerrilleros en su territorio, dijo.
"Existe un convenio, una cartilla de seguridad entre las dos Fuerzas
Armadas y la Combifron (Comisión Binacional de Frontera) para que
actúen en caso de que hubiera la sospecha de problemas fronterizos",
manifestó Sandoval. El ministro también informó que este lunes se
pidió a la cancillería que pusiera fin al convenio de la Combifron
porque tras el ataque del sábado ya no tiene sentido.
Desde que se inició en 2000 el Plan Colombia, destinado a combatir
el narcotráfico y la guerrilla colombiana con financiación y
asistencia de Washington, las relaciones entre Quito y Bogotá han
tenido muchos momentos de tensión, pero éste es el más difícil.
Entre 2006 y 2007, Ecuador presentó a Colombia 10 notas de protesta
por violación de su territorio en acciones de fumigación aérea de
plantaciones ilegales de coca en la zona fronteriza o en el ingreso
de efectivos militares de ese país a su territorio.
Quito anunció que litigaría a Bogotá ante la Corte Internacional de
Justicia, con sede en La Haya, por la continuada práctica de las
fumigaciones colombianas, que afectan a su población fronteriza. En
septiembre de 2006 la revista ecuatoriana Tintají sostuvo que en
enero de 2007 comenzaría una nueva fase del Plan Colombia que
afectaría directamente a Ecuador.
Días después, el ex presidente colombiano Andrés Pastrana
(1998-2002), dijo a la prensa --al dejar su destino como embajador
en Estados Unidos-- que en los meses siguientes el Plan Colombia
entraría en su "fase de consolidación" con una duración de cinco
años.
Según Pastrana, el Plan Colombia había logrado el objetivo de
fortalecer al Estado para enfrentar al narcotráfico y a la
guerrilla, pero la nueva fase era necesaria para consolidar los
logros y estrechar la relación de Bogotá con Washington. "Estamos
frente a una nueva relación con Estados Unidos y en eso será
esencial la segunda etapa del Plan Colombia, es decir la etapa de la
consolidación", afirmó Pastrana.
En diciembre, Uribe anunció la puesta en marcha del Plan Victoria,
cuyo principal objetivo era terminar con la dirigencia de las FARC,
destinando 14.300 efectivos desplazados al sur de Colombia con apoyo
de la fuerza aérea y la marina y nuevos aviones Supertucanos
comprados a Brasil, similares a los utilizados en el ataque del
sábado.
Según Tintají, el Plan de Consolidación busca consolidar la
presencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses en la base
ecuatoriana de Manta, lo que involucraría mucho más a Ecuador en el
conflicto colombiano.
La base de Manta, situada sobre el océano Pacífico y a 230
kilómetros al sudoeste de Quito, fue cedida por Ecuador a la fuerza
aérea de Estados Unidos en un acuerdo firmado en 1999 y que expirará
en 2009.
Fuentes militares aseguraron a IPS que no está descartado que desde
la base de Manta se haya proporcionado información a las Fuerzas
Armadas colombianas para el ataque al campamento de las FARC.
Correa había anunciado que no renovaría el Convenio sobre la Base de
Manta, como habían sugerido funcionarios de Washington, que
pretendían extender su vigencia hasta 2012.
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