La incursión militar de Colombia
en territorio ecuatoriano es la cuestión central de la crisis entre
tres países andinos y debe ser resuelta en el ámbito de la
Organización de los Estados Americanos (OEA), según la posición
oficial del gobierno de Brasil, divulgada este lunes por el
canciller Celso Amorim.
Por
Mario Osava - IPS
Un nuevo pedido de disculpas del presidente de
Colombia, Álvaro Uribe, más claro y sin las restricciones del
primero, podría reducir la tensión, que es el objetivo inmediato,
señaló el canciller. La cuestión de Venezuela, cuyo presidente, Hugo
Chávez, anunció el envío de tropas a la frontera con Colombia, no es
un problema del momento, acotó.
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, pidió excusas a Ecuador por
haber violado su territorio el sábado en un ataque dirigido a matar
a "Raúl Reyes", dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC). Pero su par ecuatoriano, Rafael Correa, no aceptó
las explicaciones y ellunes dispuso la ruptura de relaciones
diplomáticas y el envío de tropas a la frontera.
"La violación territorial es condenable", dijo Amorim, descartando
por ahora las circunstancias "atenuantes" que podrían representar
las explicaciones colombianas de reacción a ataques o ejercicio de
la legítima defensa. Una comisión de la OEA debería investigar la
operación colombiana en tierras ecuatorianas, propone Brasil.
La posición de Brasilia contraría así una opinión generalizada entre
parlamentarios y analistas de este país que sugirieron una mediación
más activa y amplia de Brasil, no limitada a la crisis desatada por
la incursión colombiana.
El gobierno brasileño hace un esfuerzo para "facilitar el diálogo" y
el presidente Luiz Inácio Lula da Silva está en contacto telefónico
con sus homólogos involucrados en la crisis, observó el canciller.
Brasilia debería ejercer un papel "movilizador" para crear un grupo
mediador de países latinoamericanos, dijo a IPS el senador Cristovam
Buarque, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado
y ex ministro de Educación. Actuar solo "no lograría el éxito", pero
es una cuestión que debe ser resuelta en la región, sin
participación de gobiernos ajenos a ella, especialmente de Estados
Unidos, acotó.
Pero "tiene que ser rápido", porque América del Sur vive el riesgo
de confrontación más grave desde la Guerra del Pacífico --desatada
por una disputa fronteriza de Chile contra Bolivia y Perú entre 1879
y 1884-- evaluó el senador del Partido Democrático Laborista.
Un conflicto armado, aun "de un solo día y dos soldados muertos,
dejaría una mancha definitiva" en las relaciones sudamericanas, "no
sería más un conflicto pequeño", sentenció. La integración
subcontinental estaría entonces condenada, concluyó Buarque.
La mediación es necesaria y Brasil debe ejercer su liderazgo,
uniéndose a otros países para evitar que la crisis actual provoque
daños a toda la región, opinó el presidente de la Cámara de
Diputados, Arlindo Chinaglia, del gobernante Partido de los
Trabajadores, coincidiendo con otros diputados y senadores.
Brasil es también el origen de los aviones usados por la fuerza
aérea colombiana en el bombardeo del campamento de las FARC en el
que murieron unos 17 guerrilleros. Los aviones eran parte de los 25
Super Tucanos que vendió a Colombia en 2005 la Empresa Brasileña de
Aeronáutica (Embraer).
Pero no cabe a Brasil ninguna responsabilidad en los hechos, pues
vender aviones es una "cuestión comercial", y no se trató de una
"donación ni de cooperación militar", puntualizó el senador Buarque.
Colombia los habría adquirido de otros proveedores si la Embraer no
se los hubiese vendido, justificó.
También Venezuela tuvo interés en comprar los mismos aviones hechos
en Brasil, pero no pudo hacerlo por un veto de Estados Unidos, pues
algunos componentes de los aparatos brasileños provienen de aquel
país. El gobierno venezolano terminó por reequipar su fuerza aérea
con aviones militares rusos.
Al contrario del grave riesgo de combates armados que ve el senador
Buarque, el canciller Amorim percibe escasas posibilidades de
semejante agravamiento del conflicto.
La crisis es más de retórica agresiva, coincidió Clóvis Brigagão,
director del Centro de Estudios Americanos de la Universidad Cándido
Mendes, de Río de Janeiro, que trata de difundir análisis de
prevención y mitigación de conflictos internacionales.
Sin embargo, esta situación crea "una oportunidad única" para
establecer una mediación colectiva similar a la del Grupo de
Contadora, que actuó en la pacificación de América Central en los
años 80, sostuvo Brigagão a IPS. El conflicto puede impulsar la
negociación, como un "mal que viene para bien", afirmó.
Sería el momento para negociar una "paz amplia y duradera" entre los
países andinos ahora enfrentados, pero también dentro de Colombia,
que vive una guerra interna de más de 40 años.
Brasil, que ya tiene "legitimidad" por haber mediado en el conflicto
fronterizo entre Ecuador y Perú en 1998, debería sumarse a otros
países, como Argentina, Chile y Perú, en la búsqueda de soluciones,
estimó.
El conflicto entre Colombia y Ecuador, agravado por la disposición
bélica de Chávez, ya provocó la baja de Venezuela en la Cumbre de la
Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), fijada para el 28 y 29 de
marzo en Cartagena de Indias, ciudad del norte colombiano.
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