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José Ramón
Machado |
Siguiendo los pasos de su hermano Fidel, el
nuevo presidente de Cuba, Raúl Castro, rompió todas las apuestas y
sorprendió a no pocas personas con el nombramiento de José Ramón
Machado, un comunista de la vieja guardia, para el puesto de primer
vicepresidente de esta isla.
Por Dalia Acosta - IPS
Considerado
el representante por excelencia de la ortodoxia y la línea dura,
Machado no sólo simboliza la continuidad en el poder de la
generación histórica que hizo la revolución de 1959 sino que,
además, parece tener el don de la eficiencia, una cualidad que el
nuevo mandatario estaría buscando entre sus colaboradores más
cercanos.
"Es exigente, ¡es muy exigente! A fuer de sincero, a veces le he
dicho personalmente que exige no con los mejores métodos", aseguró
Castro al fundamentar su propuesta ante los 608 diputados que
asistieron el domingo a la sesión constitutiva de la séptima
legislatura del parlamento.
Más allá de sus dotes como organizador, no son pocos los ex
dirigentes juveniles, ahora en cargos claves del gobierno o del
gobernante Partido Comunista, que recuerdan su posición crítica
cuando a inicios de los años 90, la juventud partidaria intentó
llegar de una manera más dinámica y moderna a las generaciones
jóvenes.
Entre los méritos de Machado, resaltados por el presidente, figura
el de haber sido "el mejor ministro de Salud Pública" (1960-1967),
asumir tareas estratégicas dentro del gobernante Partido Comunista y
haber estado en 1970 al frente de esa organización en la provincia
de Matanzas, occidente del país, cuando el gobierno se puso la meta
de lograr una zafra azucarera de 10 millones de toneladas.
"Matanzas fue la única que cumplió su plan de zafra, un millón de
toneladas de azúcar", afirmó Castro, recordando uno de los años más
difíciles de la Revolución Cubana, cuando tras meses de esfuerzo,
paralización de otros sectores y concentración de recursos sólo en
el azúcar, el país no cumplió aquella meta, más política que
económica.
Electo por unanimidad en la Asamblea Nacional del Poder Popular
(parlamento), Machado, de 78 años y médico de profesión, será el
primer vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de
Ministros, en una fórmula que rompió con hipótesis de las últimas
semanas, que colocaban al vicepresidente Carlos Lage en alguno de
esos puestos cruciales.
La decisión de no proceder a una separación de estos poderes, que se
manejaba como una opción posible tras la salida de Fidel Castro de
la presidencia, fue explicada por el nuevo presidente en sus
palabras transmitidas en la noche del domingo por la televisión
estatal.
En alusión a la hostilidad de Estados Unidos hacia Cuba, manifiesta
en una política de sanciones que se extiende por casi 50 años, el
mandatario aseguró que se había decidido mantener en la cúspide del
poder la "unidad ejecutiva" en uno de sus máximos dirigentes para
que pudiera actuar rápidamente frente a cualquier "eventualidad".
"Increíble. Por la calle hasta llegó a hablarse de que Raúl se
quedaría sólo con el Partido y el ejército y Lage sería el nuevo
presidente. A mí me parecía poco probable, pero nadie se imaginó lo
que pasaría realmente", comentó a IPS Alma Gómez, una policía
jubilada de 57 años, que ahora vive de un negocio privado.
Considerado como uno de los impulsores de las reformas económicas de
la pasada década, Lage, de 56 años, es el único representante de la
llamada generación intermedia entre los cinco vicepresidentes del
nuevo Consejo de Estado, elegido por el parlamento.
Su ascenso se veía como símbolo de la necesidad del reconocimiento
de las generaciones más jóvenes y también como una prueba de la
voluntad de la dirección del país de impulsar cambios que, según
analistas, deberán emprenderse en aras de garantizar la
sustentabilidad del sistema cubano.
"El gobierno tiene que enfrentar los problemas planteados por la
población en el último año. La presencia de Machado junto a Raúl
puede ser una manera de decir que los cambios necesarios para salvar
este proceso los asume la misma generación que hizo la revolución",
comentó a IPS un analista que pidió no ser identificado.
Mientras algunos sectores de la disidencia y el exilio aseguran que
el binomio Raúl Castro-Machado optará por "más de lo mismo" o "mano
dura", el economista disidente Oscar Espinosa Chepe mantiene "cierto
optimismo cauteloso sobre el comienzo de algunas reformas económicas
y de aplicación gradual."
"No creo que (Machado) sea un obstáculo para las reformas
económicas, aunque algunas personas lo vean como conservador, pienso
que es una persona inteligente y entenderá que el país necesita
cambios", dijo a IPS Espinosa Chepe, uno de los integrantes del
grupo de los 75 disidentes detenidos en 2003, que ha sido liberado
por razones de salud.
El portavoz del opositor Arco Progresista, Manuel Cuesta Morúa,
estimó en cambio que "la elección de Machado simboliza la concesión
que se hace al sector conservador del país"
"Machado simboliza a ese sector conservador y su posición frente al
proceso de reformas, para controlarlo. Después de Fidel, era obvio
que los históricos iban a ejercer control sobre el poder. Es un
gobierno hecho a mano por Fidel Castro, que seguirá teniendo una
influencia decisiva en los rumbos del país", afirmó a IPS.
Tras 18 meses alejado de forma provisoria de los cargos ejecutivos
por razones de salud, Fidel Castro renunció por escrito el lunes
pasado a ser reelegido presidente y comandante en jefe de las
Fuerzas Armadas.
Entre los primeros acuerdos adoptados por el parlamento el domingo
aparece la aprobación por unanimidad de la propuesta de Raúl Castro
de seguir consultando a su hermano Fidel las "decisiones de especial
trascendencia para el futuro de la nación" en materia de defensa,
política exterior y desarrollo socioeconómico.
Aunque no mencionó explícitamente la palabra cambio, Castro sí se
refirió a la necesidad de enfrentar problemas que afectan a la
sociedad, aseguró que pronto empezarían a eliminarse algunas
regulaciones innecesarias y exhortó a respetar el derecho a la
crítica, siempre y cuando se ejerza dentro de la ley.
"Dentro de cinco años será una Cuba mejor, una Cuba más socialista",
dijo el ministro del Transporte, Jorge Luis Sierra, representante de
una generación joven que se considera cercana a Lage.
"No es la primera vez que Cuba hace una rectificación profunda",
afirmó Sierra en diálogo con IPS y otros dos medios internacionales
acreditados. Los cambios y medidas se introducirán de acuerdo a las
necesidades del país, agregó.
"La Cuba de hoy no se parece a la de años atrás... Se realizarán los
cambios que necesitemos los cubanos, al modo cubano", aseguró.
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