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Castro es un obstáculo para la restauración capitalista. |
Fidel Castro visitó China en los años noventa después del colapso de la
Unión Soviética y no le gustó lo que vio. Desde entonces, aunque obligado por
las circunstancias económicas, tuvo que permitir cierta apertura a la inversión
privada, pero se ha resistido a avanzar hacia el capitalismo.
Por Fred Weston y
Alan Woods -
In Defence of Marxism
El
martes 19 de febrero, Fidel Castro anunció su renuncia al cargo de presidente de
Cuba. Este anuncio llega diecinueve meses después de que Castro sufriera una
operación de estómago. En realidad, desde entonces no ha hecho ninguna aparición
pública. La cobertura de los medios de comunicación de que Castro anunciara su
retiro ha sido repugnante. Ninguna mención a las conquistas reales de la
revolución y mucha palabrería sobre la dictadura brutal y otras cosas por el
estilo.
Inmediatamente después de escuchar la retirada de Castro, George W. Bush anunció
que comenzaría la transición democrática y que, "finalmente esta transición
llevaría a unas elecciones libres y justas. Y quiero decir libres y justas".
Además añadió: "EEUU ayudará al pueblo de Cuba a conocer las bendiciones de la
libertad". ¡Las bendiciones de la libertad! Habría que preguntar si se está
refiriendo al tipo de bendiciones ofrecidas al pueblo iraquí o afgano.
La hipocresía del hombre no tiene límites. Todo el mundo sabe las
irregularidades que se produjeron en la elección de Bush, así que él no tiene
ninguna autoridad para dar lecciones a nadie sobre democracia. Además, las
recientes elecciones en Pakistán han sido un enorme fraude, que podemos asegurar
fue organizado con la ayuda y asesoramiento de "expertos" de Washington.
Mientras tanto, Hillary Clinton y Barack Obama, han sugerido que se podría
levantar el embargo a Cuba con la condición de que empiece una "reforma
democrática". Las principales potencias europeas también han sumado sus
consejos, han dicho que la retirada de Castro podría abrir el camino hacia el
"cambio democrático".
La Unión Europea ha señalado que desea reanudar los contactos diplomáticos con
Cuba. "Reiteramos nuestra disposición a entablar con Cuba un diálogo
constructivo", estas son las palabras del Comisario de Ayuda de la UE Louis
Michel. También plantea una visita a Cuba el 6-7 de marzo. Según un informe, los
objetivos de la UE son "impulsar la transición pacífica hacia una democracia
pluralista, el respeto a los derechos humanos y la mejora de los niveles de vida
de los cubanos".
Todos pretenden ser unos demócratas cuando se trata de Cuba. En realidad son
como los buitres que esperan su momento para poner sus picos y garras sobre la
carne fresca de Cuba. Lo que quieren es el final del sistema económico que
instauró la revolución cubana. Quieren que regrese el capitalismo a Cuba. ¡A eso
es lo que ellos llaman "democracia"!
"Compromiso" o el camino chino
Otro término de moda estos días es "compromiso". Mientras que Bush prepara sus
armas e insiste en que intensificará el embargo, la burguesía más inteligente,
tanto norteamericana como europea, plantea la necesidad del "compromiso", es
decir, levantar el embargo y la apertura de canales comerciales. ¿Este sector de
la burguesía tiene objetivos o intereses diferentes? No, simplemente comprenden
mejor que Bush y su obtuso círculo de amigos que la mejor manera de reintroducir
el capitalismo en Cuba es levantando el embargo, comenzar el comercio, inundar
Cuba con dinero y dejar que el proceso se desarrolle.
Por esa razón es aún más repugnante escuchar a algunos elementos reformistas de
la izquierda defender este "compromiso". Lo que realmente hacen es dar a la
burguesía un consejo sobre como quitarse esta piedra en el zapato.
Todas estas palabras sobre democracia en realidad son una tapadera para los
objetivos reales del imperialismo. No hace mucho tiempo el Financial Times daba
un consejo más serio. Sugerían un "camino chino" para Cuba acompañado del
levantamiento del embargo impuesto por EEUU. El modelo chino supone abrir Cuba
al capitalismo acompañado por un firme control por arriba por parte del aparato
del estado.
Castro es un obstáculo para la restauración capitalista
Fidel Castro visitó China en los años noventa después del colapso de la Unión
Soviética y no le gustó lo que vio. Desde entonces, aunque obligado por las
circunstancias económicas, tuvo que permitir cierta apertura a la inversión
privada, pero se ha resistido a avanzar hacia el capitalismo. Esa es la
verdadera razón de por qué la burguesía le odia: odian la revolución que él
simboliza.
Deberíamos recordar a estos caballeros cómo era Cuba antes de la revolución. Era
una dictadura gobernado por Fulgencio Batista apoyado por EEUU. Entonces no hubo
llamamientos a la "democracia". Batista era el amigo el imperialismo
norteamericano. Ellos se permitían utilizar la isla como su patio de recreo
mientras la población de Cuba sufría unas condiciones terribles.
La revolución cubana puso fin a todo eso. Permitió que el país desarrollara un
sistema sanitario avanzado, la esperanza de vida aumentó a niveles que sólo
disfrutaban los países capitalistas desarrollados. Permitió educación gratuita
para todos, dio al pueblo cubano dignidad. También eliminó a la burguesía
parásita y el dominio de las empresas multinacionales norteamericanas.
Para los liberales burgueses y pequeño burgueses sentados en Londres o Nueva
York puede que parezcan detalles sin importancia. Después de todo, estos
liberales pueden pagarse su servicio sanitario, el pueblo de Cuba no. Estos
liberales lucharán por la "democracia" en Cuba, también lucharán por la
privatización de la sanidad, la educación y todos los bienes propiedad del
Estado. Lucharán por el derecho de las multinacionales a saquear Cuba, para
regresar a los tiempos de Batista.
También se dan cuenta de que mientras Castro siga vivo, aunque retirado, todavía
tendrá mucha influencia sobre los acontecimientos de la isla. Todavía mantiene
su puesto de primer secretario del Partido Comunista, eso explica la cautela de
algunos comentaristas burgueses.
Sin embargo, han comenzado a especular sobre el rol de Raúl Castro, que parece
jugará el papel de dirección que hasta ahora ha jugado Castro. Se aferran a cada
una de sus palabras y esperan encontrar alguna apertura al capitalismo. Han
observado que desde que actúa como presidente, desde hace 19 meses que Fidel
Castro cayó enfermo, ha animado a los cubanos a iniciar un debate sobre los
defectos del "sistema comunista" de Cuba. Aunque en realidad por ahora ha hecho
pocos cambios, Raúl Castro ha despertado expectativas entre los imperialistas y
exiliados cubanos de Miami, este podría ser el principio de un proceso que
podría en algún momento llevar a la restauración del capitalismo.
¿Cuál es la salida?
No han tenido en cuenta lo que Raúl Castro dijo a finales del año pasado: "Los
desafíos a los que nos enfrentamos son enormes, pero no puede existir ninguna
duda de la convicción firme de nuestro pueblo de que sólo a través del
socialismo podemos superar las dificultades y preservar las conquistas sociales
de medio siglo de revolución". Pero el mismo Raúl Castro también anunció el año
pasado, en julio, que Cuba había iniciado conversaciones para poner fin a
décadas de hostilidad, pero sólo cuando Bush abandone la Casa Blanca, dejando
así la puerta abierta para el futuro.
Según algunos informes, Raúl Castro es considerado un admirador del modelo chino
que implica relajar los controles estatales. Sin duda está empujado por la
necesidad de desarrollar la economía cubana. El país ha sufrido décadas de
embargo a manos del imperialismo norteamericano. Desde el colapso de la Unión
Soviética ha sufrido de modo terrible. Pero le deberían advertir: el régimen
chino comenzó con la idea de cierta relajación de la economía para estimular el
crecimiento. Ahora han terminado con el modo de capitalista de producción como
el dominante en la economía china, es decir, ¡capitalismo! Y se han perdido la
mayoría de las conquistas de la revolución china.
Los problemas a los que se enfrenta Cuba no se encuentra en la propiedad estatal
de los medios de producción. Los problemas residen en el aislamiento de la
revolución en un solo país. El socialismo en un solo país es imposible. Si no lo
fue en la poderosa Unión Soviética, ¿cómo podría ser en la minúscula Cuba?
Debido al aislamiento, la revolución cubana tuvo que basarse en la Rusia
estalinista y esto provocó el surgimiento de tendencias burocráticas.
La respuesta, por tanto, no está en el modelo chino. La respuesta está en la
extensión de la revolución al resto de América Latina y más allá. Esto debería
combinarse con la introducción de la democracia obrera que Lenin y Trotsky
defendieron en los primeros años de la Unión Soviética.
En toda América Latina existen las condiciones para la revolución. La burguesía
entiende esta situación. Cuba aún es un faro para las masas de toda América
Latina. Los imperialistas quieren aplastar la revolución cubana, porque encarna
la idea de que aún es posible una alternativa al capitalismo, que el mercado no
es el único sistema económico que podemos imaginar. Por eso quieren destruir
cada una de las conquistas de la revolución cubana. Y ahí está el peligro real
de que el imperialismo pueda triunfar.
El imperialismo no puede tolerar la revolución cubana
Si la revolución cubana fuera derrotada, como ocurrió en Rusia, tendría un
efecto desmoralizador en primer lugar entre los trabajadores, los jóvenes y
campesinos de toda América del Sur, e incluso a escala mundial. En cambio, la
regeneración de la revolución cubana y la victoria de la revolución venezolana
transformarían totalmente la situación a escala mundial.
Ahora en Cuba hay elementos capitalistas importantes. Existe un número creciente
de pequeños comerciantes, gente que posee dólares, comerciantes en el mercado
negro, que cada vez más se entretejen con el partido y el Estado. Esa es la
amenaza real de la revolución cubana. Y mientras, la dirección toma medidas para
restringir el crecimiento de la economía del dólar. Sin duda eso tendrá un
efecto durante un tiempo, pero a largo plazo no puede parar la marea en
dirección hacia la economía de mercado.
Una de las principales razones de ello es el aumento de la participación de Cuba
en los mercados mundiales, algo que se vieron obligados a hacer debido al
colapso de la Unión Soviética. No tienen otra alternativa. No estamos en contra
de eso. En sí mismo sería un proceso progresista. Los bolcheviques intentaron
comerciar con los capitalistas en el Mercado mundial. Lenin y Trotsky ofrecieron
a los capitalistas norteamericanos la posibilidad de hacer negocios en lugares
como Siberia, para abrir partes enteras de Rusia y se las arrendaban como
concesiones, se las arrendaban, no se las daban. Y era absolutamente correcto,
en la medida que los bolcheviques mantenían un control firme del estado. Pero la
revolución bolchevique y el estado soviético aún en mantillas eran una amenaza
directa y, por tanto, la burguesía estadounidense, británica y francesa no
estaban dispuestas a comerciar con ellos. Querían aplastar la revolución
bolchevique porque representaba una amenaza.
La revolución cubana representa una amenaza para el capitalismo y el
imperialismo porque es un ejemplo. Por lo tanto, los imperialistas
norteamericanos, en este momento, no quieren comerciar con Cuba, quien
estrangular a Cuba, quieren destruirla.
Si hay que decir la verdad, la clase dominante norteamericana parece que carece
de algo de capacidad mental. Si fuera un poco más inteligente no bloquearía
Cuba. Todo lo contrario, promovería el comercio con Cuba. Eso ayudaría
materialmente a las fuerzas contrarrevolucionarias burguesas dentro de Cuba.
Pero como carecen de esa capacidad, y el gran jede de la Casa Blanca es
excepcional en este tipo de carencias, se oponen a lo que sería necesario desde
su punto de vista de clase.
De esta forma, empujan a las masas detrás de Castro y obstaculizan a la
contrarrevolución. Pero no se puede pedir peras al olmo y tampoco se puede pedir
a la burguesía norteamericana y a sus representantes políticos que produzcan
ideas coherentes. El actual establishment político estadounidense está, en
realidad, un poco loco. Pero como Shakespeare decía en Hamlet: "Aunque esto sea
locura hay método en ella". La razón por la que ellos tienen esta política es
porque están aterrorizados del efecto que las revoluciones cubana y venezolana
tienen en América Latina. Creen que no tienen otra alternativa que no sea
estrangular las dos revoluciones. Por eso actúan como bandidos políticos.
La burguesía europea es más refinada. Se lo puede permitir porque sus intereses
vitales no están afectados directamente. Es el "patio trasero" de EEUU el que
está en llamas, no el suyo. Sin embargo, a pesar de toda esta amabilidad
refinada y diplomacia, son igualmente hostiles a la revolución cubanas y también
están a favor de la contrarrevolución capitalista. La diferencia es entre morir
por estrangulamiento, algo ruidoso e inoportuno, o morir por envenenamiento
lento, que es algo más discreto.
La intensa presión del imperialismo norteamericano sobre Cuba ha tenido el
efecto de enfurecer a las masas. Existe una larga tradición de lucha
antiimperialista en Cuba. Al pueblo cubano no le gusta ser intimidado por el
imperialismo estadounidense. Pero, por supuesto, esto ha provocado una división
en la dirección cubana. Un sector quiere un compromiso con el imperialismo
norteamericano e ir hacia el capitalismo, mientras que otro sector liderado por
Castro quiere resistir.
La enorme autoridad de Castro galvanizó a los elementos anticapitalistas. Ha
jugado un papel clave. Han intentado tomar medidas para detener el deslizamiento
hacia el capitalismo. Recientemente han dado pasos muy drásticos para intentar
detener la dolarización de la economía cubana. La economía estaba cada vez más
dolarizada y era una de las puntas de lanzas de la restauración capitalista. El
14 de noviembre de 2004 aprobaron un decreto para detener este proceso.
El periódico del Estado español El País publicó un análisis burgués bastante
perspicaz sobre este proceso. En él decía: "los dólares llevados a Cuba
contaminan y provocan desigualdad [...] el verdadero cáncer de un sistema basado
en el igualitarismo. Además es una perversión económica introducida por un
sistema de doble moneda". El periódico cita a un cubano: "Por un lado estaba el
dólar, una moneda fuerte producida por bancos extranjeros, que entraba
libremente al mercado y que estaba fuera de control. Por otro lado estaban los
pesos cubanos, con poco poder adquisitivo, que eran utilizados para pagar
nuestros salarios".
Los dirigentes cubanos intentaron detener este proceso. Pero lo intentaron
conseguir con métodos burocráticos y a largo plazo no funcionará. La cuestión
que debería quedar clara en Cuba es que no puede luchar eficazmente contra el
capitalismo mediante métodos burocráticos, no puedes luchar contra el
capitalismo sin luchar contra el sector de la burocracia que empuja en dirección
al capitalismo.
Castro es muy popular en Cuba pero la burocracia no lo es. Por lo tanto, no es
posible limitar la lucha contra la restauración capitalista a la demanda del
mantenimiento del status quo. Las masas no quieren el mantenimiento del status
quo, sino mejorar sus niveles de vida, aumentar sus derechos e impulsar la
revolución hacia nuevas cotas. Esto es imposible sin una lucha contra los males
de la corrupción, el arribismo y la burocracia, el verdadero terreno sobre el
que crecen las tendencias capitalistas.
Consignas como: "No a Castro. No a la dictadura castrista", son las de los
emigrados de Miami. No son nuestras consignas. En un momento en que Fidel Castro
representa al sector que intenta luchar contra el capitalismo se trata de una
postura monstruosa. Eso es lo que dice Bush. En su lugar, deberíamos decir:
"debemos dirigir nuestra artillería contra estos burgueses corruptos, estos
millonarios, estas personas que han acumulado fortunas en dólares. Debemos
purgarles. Librarnos de ellos. ¡No a la incipiente burguesía!" "No a la
corrupción". Deberíamos atacar a los agentes del imperialismo en Cuba que están
socavando la economía planificada y destruyendo el socialismo.
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