Las declaraciones oficiales defendiendo que por ley se puedan dar
asociaciones de Pemex con empresas privadas, que principalmente serían
extranjeras, en realidad ocultan lo que ha pasado. Ya se han firmado diversas
formas de asociación, y lo que quieren es legalizarlas después de haberlas
firmado, y además ampliar su campo de acción. Los contratos de servicios
múltiples en realidad incluyen obras públicas, pero violan la ley de obras
públicas federal, y entonces les llaman de servicios. Otros contratos han
encomendado a trasnacionales actividades de la industria petrolera, a pesar de
que el artículo 27 de la Constitución dice que:
“Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o
gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni
contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la
Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que
señale la Ley Reglamentaria respectiva.”
Es evidente que la ley reglamentaria debe reglamentar, no violar la parte
inmediata anterior de la Constitución. Tampoco podrían inventar un tercer
nombre para esas asociaciones, que no sea concesión ni contrato, porque la
misma Constitución dice, antes de lo que acabamos de citar, que “Corresponde a
la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales... el petróleo y
todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos (...) En los
casos a que se refieren los dos párrafos anteriores, el dominio de la Nación
es inalienable e imprescriptible y la explotación, el uso o el aprovechamiento
de los recursos de que se trata, por los particulares o por sociedades
constituidas conforme a las leyes mexicanas, no podrá realizarse sino
mediante concesiones, otorgadas por el Ejecutivo Federal, de acuerdo con
las reglas y condiciones que establezcan las leyes”.
La actividad petrolera mencionada “no podrá realizarse sino mediante
concesiones” y, como se dijo antes en el texto citado, en esta actividad “no
se otorgarán concesiones ni contratos”, pues toda actividad privada en materia
petrolera está prohibida por este artículo 27 constitucional.
Así que se trata de “legalizar” actividades prohibidas, aunque sea violando
la Constitución. Pero la experiencia de Exxon Mobil muestra posibles futuras
consecuencias de semejantes asociaciones. Exxon está demandando el
congelamiento de miles de millones de dólares, por cantidades que superan
incluso lo que esta trasnacional demandaba como pago por indemnización. Hay
que recordar que, a diferencia de otras empresas petroleras, Exxon Mobil se
negó a quedar como socio minoritario de PDVSA, y exigió indemnización por
parte de la misma por su salida. Es más, de 32 empresas a las que se planteó
que ya no era legal el esquema anterior y que debían renegociar su situación
para quedar como socios minoritarios de PDVSA, 30 han aceptado ya.
Como, del mismo modo que se ha hecho aquí en las diversas formas de
asociación con trasnacionales, se establece que el fallo en caso de
diferencias estará a cargo de tribunales extranjeros (esto fue aceptado por un
gobierno derechista anterior de ese país), y como la trasnacional tiene mucha
mayor fuerza económica y política en el país sede del tribunal que Pemex o
PDVSA, ya lleva ventaja. De ahí que Asigne ya haya logrado algunos triunfos en
esos tribunales en perjuicio de PDVSA. Y no podemos estar sujetos a que, en el
futuro, suceda lo mismo con Pemex. Los tecnócratas dejan firmados convenios u
otras formas de asociación, prohibidos por la Constitución, pero los
tribunales no están sujetos a la Constitución mexicana sino a otras leyes. Hay
que señalar que en Venezuela ahora no se permiten contratos en los que se
establezca un arbitraje internacional o extranjero, sólo puede haber arbitraje
nacional.
Otra experiencia venezolana importante es que la derecha entonces
gobernante dio autonomía a PDVSA, con lo cual ésta empezó a operar como una
empresa más, que trataba con otras empresas, y eludió todo control de los
organismos públicos, sacando incluso del país un número creciente de
operaciones. Esto se revirtió y PDVSA ya es nuevamente del Estado. Ahora hay
quienes plantean lo mismo para Pemex, sin considerar esa experiencia.