"No aspiraré ni aceptaré –repito-- no aspiraré ni
aceptaré, el cargo de presidente del Consejo de Estado y Comandante
en Jefe", afirmó Fidel Castro en un mensaje firmado el 18 de febrero
a las 17:30 hora local (22:30 GMT) y aparecido en la versión digital
del diario oficial Granma la madrugada del martes.
Traicionaría "mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere
movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de
ofrecer. Lo explico sin dramatismo", añadió Castro, más de medio año
después de que una enfermedad repentina le hiciera renunciar
"provisionalmente" a todas sus responsabilidades al frente del país.
Desde entonces, añade, preparar al pueblo "para mi ausencia,
sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de
tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una
recuperación 'no exenta de riesgos'. Mi deseo fue siempre cumplir el
deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer".
"No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de
las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título Reflexiones del
compañero Fidel. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá
contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso", prometió.
Al ceder su puesto al frente del gobierno y del ejército y cambiar
el título de su actual columna, Reflexiones del Comandante en Jefe,
el líder de la Revolución Cubana no mencionó su responsabilidad como
primer secretario del gobernante Partido Comunista, cargo que ocupa
desde 1965 y que podría también abandonar en el próximo congreso.
Las reacciones no se hicieron esperar. "Creo que el cambio de Fidel
Castro debería dar inicio a un período de transición democrática",
dijo el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en una
conferencia de prensa en Ruanda, donde se encuentra en el marco de
una gira por cinco naciones africanas.
En tanto, un portavoz de la Unión Europea (UE) reiteró, desde
Bruselas, la oferta de un diálogo político con Cuba para un proceso
pacífico de transición a una democracia pluralista.
Mientras las opiniones más diversas se acumulaban en Internet, tras
la publicación del mensaje en la madrugada. Cuba amaneció tranquila,
como un día más, y las pocas personas enteradas habían tomado la
información como parte de un proceso natural, para lo que ya se
habían preparado durante muchos meses.
"Si algo hemos comprendido en estos meses es que él no puede seguir
con esa carga. Es una decisión sabia y digna", dijo a IPS una mujer
de 52 años, militante del Partido Comunista, quien había salido
temprano de su casa al trabajo este martes y no había tenido
oportunidad de oír la noticia por radio o televisión ni visto los
periódicos.
Un funcionario del gobierno cubano que prefirió el anonimato confesó
que le había sorprendido la noticia, "pero no tanto".
"Es lo mejor para el país. Fidel ha demostrado con esto mucha
claridad de mente", afirmó y manifestó su confianza en las
generaciones más jóvenes. "La llamada generación histórica
arrastrará con ella a quienes nacieron durante la crisis económica,
cuyo compromiso político con el proyecto socialista parece menos
fuerte", añadió.
El mensaje despejó la incógnita que rodeaba la instalación, el
próximo domingo, de la Asamblea Nacional del Poder Popular
(parlamento unicameral) y la elección por los diputados de los
integrantes del Consejo de Estado, máximo órgano de gobierno que
sustituye a la asamblea entre las sesiones, así como de su
presidente, vicepresidentes y secretario.
Observadores locales estiman que el parlamento, que se constituirá
este mes, tendrá sobre si la responsabilidad de impulsar un grupo de
cambios que la población ha estado pidiendo en los últimos meses y
que, de alguna manera, se han vinculado al actual presidente en
funciones Raúl Castro.
El debate en centros de trabajo y organizaciones de masa y
políticas, que siguió al llamado a la crítica realizado por el
ministro de las Fuerzas Armadas, el 26 de julio pasado, dejó una
relatoría de 1,3 millones de planteamientos que, según fuentes
oficiales, están siendo analizados.
Trascendidos aseguran que la ciudadanía de Cuba, con 11,2 millones
de habitantes, podría esperar medidas importantes en la esfera
económica, pero también respuestas a otras viejas inquietudes como
la necesaria flexibilización de los mecanismos establecidos para los
viajes al exterior y el levantamiento de no pocas prohibiciones.
La renuncia de Fidel Castro "amplía las posibilidades de que Raúl
Castro pueda cumplir lo que prometió en el discurso del 26 de julio
y lo que ha dicho posteriormente sobre la necesidad de eliminar
prohibiciones dañinas", dijo a IPS el economista Oscar Espinosa
Chepe, uno de los 75 opositores presos en 2003 y después liberado
bajo licencia extrapenal.
Espinosa Chepe aseguró que el actual momento significa la
"consolidación" de Raúl Castro al frente del país, "abre esperanzas
de cambio favorables al pueblo de Cuba" y "amplía las expectativas".
Desde la oposición "esperamos, sobre todo, la liberación de los
presos políticos", apuntó. "Nosotros hemos alertado de los problemas
de la sociedad cubana. Muchas de las cosas que hoy se dicen sobre
los salarios, la agricultura, la economía en general, fue la
oposición quien alertó sobre ellas", añadió.
"No estamos pidiendo enfrentamientos, sino respeto y
reconciliación", añadió.
El llamado le sucedió a las declaraciones del canciller español
Miguel Ángel Moratinos de que el gobierno cubano pondría en
libertad, por motivos de salud, a siete opositores, integrantes del
grupo de los 75 encarcelados en 2003.
Cuatro de esos siete opositores ya recobraron la libertad y viajaron
de inmediato a España el domingo. Se trata de Alejandro González,
Omar Pernet, José Gabriel Ramón Castillo y Pedro Pablo Álvarez
En los últimos meses, Cuba también anunció su decisión de firmar dos
pactos internacionales de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) en materia de derechos humanos, abrió sus puertas a los
mecanismos de revisión periódica establecidos por esa organización y
estableció un mecanismo de diálogo sobre estos temas con España.
Estas decisiones fueron interpretadas el 13 de este mes por el
canciller Felipe Pérez Roque como lo que está en disposición de
hacer el gobierno cuando no está sometido a presiones ni
manipulaciones de ninguna índole, como solía suceder en la hoy
desaparecida Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con sede en
Ginebra, y sustituida por el Consejo de Derechos Humanos.
Sobre la participación de Fidel Castro en todas las decisiones
importantes que se han tomado en el país en los últimos meses, el
ministro de las Fuerzas Armadas aseguró, en diciembre, que no se le
abrumaba "con problemitas, pero le consultamos todas las cuestiones
principales".
Ahora, en el momento de ceder su puesto, Castro se mostró confiado
en la continuidad del proceso revolucionario.
Se cuenta todavía con los "cuadros de la vieja guardia", otros que
"eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la
Revolución" y con la "generación intermedia que aprendió junto a
nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de
organizar y dirigir una Revolución", aseguró.
A su juicio, "el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo
inteligente de todos". Asimismo, reconoció que desconfía de las
"sendas aparentemente fáciles de la apologética o la autoflagelación
como antítesis" y llamó a "prepararse siempre para la peor de las
variantes".
"Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un
principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es
sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio
siglo", alertó en una clara referencia a su histórico enemigo, el
gobierno de Estados Unidos.