Chávez, quien llegó al gobierno en 1999 y bautizó
el proceso político que conduce como "revolución bolivariana", se ha
esforzado en sus incontables intervenciones públicas por relatar y
reexaminar la historia nacional y regional, pero ahora dio un paso
más y conformó una Comisión Presidencial que investigará las
circunstancias de la muerte del Libertador.
¿Quiénes pudieron asesinar al héroe? Oligarcas de Colombia y
Venezuela, según el mandatario. "Las versiones sobre su muerte
fueron hechas a la justa medida de los intereses de la oligarquía
bogotana y caraqueña", ha sostenido.
La investigación sobre la muerte de Bolívar surge mientras Chávez
está enzarzado en un enfrentamiento político con el mandatario de
Colombia, el derechista Álvaro Uribe, de quien cree posible "que se
preste a una agresión armada contra Venezuela", por lo cual ha
puesto en alerta a la Fuerza Armada y multiplicado sus críticas al
gobierno del país vecino.
Conforme al discurso de Chávez, hoy "en Colombia gobierna la
oligarquía más rancia y criminal de América Latina", descendiente de
la que, con su similar venezolana, escindió en 1830 la república
unitaria creada por Bolívar en 1819 y que reunía los territorios que
hoy pertenecen a Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.
Entre los próceres que discreparon con Bolívar figuran el colombiano
Francisco de Paula Santander (1792-1840) y el venezolano José
Antonio Páez (1790-1873), considerados por Chávez "traidores".
Por eso ha planteado retirar del Panteón Nacional los restos del
general Páez, vencedor en la batalla de Carabobo (1821), que selló
la independencia.
Precisamente en el Panteón, ante el sarcófago que guarda los restos
de Bolívar y durante la conmemoración de su muerte el pasado 17 de
diciembre, Chávez reclamó una nueva investigación y juró "no
descansar en la búsqueda de la verdad sobre cómo murió el padre
libertador".
La Comisión que iniciará la investigación y determinará la
exhumación de los restos del libertador quedó encabezada por el
vicepresidente, el coronel retirado e ingeniero Ramón Carrizalez, e
integrada por los ministros de la Presidencia, del Interior,
Relaciones Exteriores, Defensa, Educación, Finanzas, Salud, Cultura,
Ciencia y Tecnología.
"Chávez no es historiador ni se le exige que lo sea, pero lo que
pretende es que su elucubración particular sobre cómo pudo ser o
suceder un hecho se convierta en la verdad científica que debe
aceptar la sociedad", advirtió a IPS Inés Quintero, directiva de la
Academia Nacional de la Historia.
Para Quintero, "tan grave como la división maniquea de la historia
que hace el presidente, entre buenos y malos, viendo blancos y
negros y no grises, es que pretenda imponerla al conjunto de una
sociedad que atraviesa profundas dificultades económicas, políticas
y sociales".
Autora de textos sobre la época y la familia de Bolívar, Quintero
subraya la consistencia de los datos sobre la muerte de Bolívar como
producto de la tisis.
El principal soporte de Chávez para presumir un asesinato del prócer
son cartas que dictó o escribió pocos meses antes de su muerte, en
las que daba consejos e instrucciones a sus partidarios en los que
daba a entender que se aprestaba a guerrear contra quienes
provocaron la división de la llamada "Gran Colombia".
"Todos los documentos, muy numerosos, de sus últimos años,
demuestran el deterioro de la salud física y el estado de ánimo del
personaje, que finalmente condujo al desenlace de la tuberculosis
pulmonar que lo llevó a la muerte", replicó el presidente de la
Academia de la Historia, Elías Pino Iturrieta.
La Academia condujo en 1964 un estudio causal sobre la muerte del
libertador, conoció IPS, el cual llegó a siete conclusiones, la
primera de las cuales es que Bolívar vivió en su infancia en un
ambiente propicio para el contagio tuberculoso.
Un nódulo calcificado fue extraído del pulmón izquierdo del prócer
durante su autopsia --conservado en el Museo Bolivariano de
Caracas-- y se lo consideró secuela de una primo-infección
tuberculosa sufrida en la infancia.
Las fatigas, privaciones y preocupaciones minaron la resistencia
orgánica del prócer y favorecieron el desarrollo de una infección
tuberculosa.
Los datos del expediente clínico confirmaron el diagnóstico de
tuberculosis pulmonar como enfermedad principal final.
"El general en su laberinto", del notable escritor colombiano
Gabriel García Márquez, es una versión novelada del recorrido en
1830 del abatido y enfermo prócer, desde Bogotá hasta Santa Marta,
puerto del Caribe en Colombia donde pereció.
La autopsia mostró lesiones como cavernas y nódulos exudativos, con
diseminación broncógena, suficientes para producir y explicar la
muerte. Fueron posibles lesiones tuberculosas secundarias
intestinales y laringotraqueales.
La terapéutica empleada por el médico tratante estuvo adaptada a los
conceptos científicos admitidos en su tiempo, y dicho tras examinar
los boletines del doctor Alejandro Próspero Reverend el grupo de
expertos concluyó en 1964 que se trataba de un profesional de alto
nivel académico.
Alejandro Próspero Reverend (1796-1881), un cirujano francés
radicado en Colombia y quien atendió a Bolívar del 1 al 17 de
diciembre de 1830, detalló los padecimientos finales del libertador
en 33 boletines, y luego, junto con el padre de la medicina
venezolana, José María Vargas (1786-1854) identificó sus restos para
traerlos a Caracas en 1842.
Chávez también duda de que los restos que guarda el sarcófago en el
Panteón de Caracas sean verdaderamente los del libertador y pidió
experticias policiales al respecto. El jefe de la policía judicial
venezolana, Marcos Chávez (no es familiar del presidente) conducirá
esa parte de las investigaciones.
El ex jefe de ese cuerpo de detectives, Fermín Mármol, opinó que, si
Bolívar fue envenenado, el asesino debió ser un médico o un
farmacéutico.
El historiador Vladimir Acosta, simpatizante del presidente,
defendió la investigación propuesta, porque "desde hace mucho tiempo
ha habido sospechas, así como dudas sobre la capacidad profesional
del médico tratante, la medicación que le administró y sobre la
fragilidad en la salud del prócer".
El asesor presidencial Alberto Muller, general retirado del
ejército, subrayó que "cartas del libertador en sus últimos meses
muestran que estaba planificando una invasión a Venezuela". "Un
moribundo no hace esos planes", subrayó.
Guillermo Morón, el más antiguo miembro de la Academia de Historia,
sostuvo que "no hay la menor duda, para todo historiador sensato, de
que Bolívar murió tuberculoso. El presidente Chávez, con estas
invenciones fuera de toda lógica, está empeñado en trastocar toda la
historia de Venezuela".
Manuel Caballero, historiador y denodado polemista contra Chávez, se
mofó: "Al libertador lo asesinó la CIA (Agencia Central de
Inteligencia de Estados Unidos) y habría qué ver si en la
crucifixión de Cristo no estuvo la mano del Pentágono".
Mientras, por Internet circulan mensajes según los cuales Chávez "se
cree la reencarnación de Bolívar y lo que quiere es tocar los huesos
del libertador para hacerse invencible, por consejo de los babalaos
(sacerdotes de la religión yoruba) cubanos a los que consulta con frecuencia".
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