"Yo vine desde los Valles del Tuy (unos 40
kilómetros al sudeste de Caracas) porque creo que debemos decirle a
los colombianos que una cosa es Chávez y otra el pueblo venezolano.
Nosotros no queremos secuestros, violencia ni guerrilla", dijo a IPS
Cruz Vargas, ama de casa de 52 años tras una cartulina en la que
escribió "Sí, son terroristas!".
La marcha fue organizada por el comité local de la agrupación "Un
millón de voces", que propuso la demostración en Colombia y en
decenas de otros países, así como por grupos de la oposición
política venezolana, y recorrió un kilómetro desde la plaza Brión,
que enlaza el este y el oeste de Caracas, hasta la embajada
colombiana.
"Lo que queremos es que suelten a tantas personas retenidas, que se
acabe la violencia y que los países dejen de estar peleando y se
dediquen al trabajo, a la educación y a progresar", dijo Julio
Duque, otro de los manifestantes. Algunos colombianos llevaron
trajes y sombreros típicos, la mayoría venezolana de los
manifestantes portaba franelas con la inscripción "Por la paz, no
más secuestros, no más FARC", sobre el fondo tricolor común a
Colombia y Venezuela, amarillo, azul y rojo.
Desde una tarima a mitad de camino animaron la demostración líderes
estudiantiles y de oposición. "Los jóvenes no podemos estar con la
hipocresía. Mientras se liberan a tres rehenes otros cientos son
secuestrados", exclamó Yon Goicoechea, coordinador del "parlamento
estudiantil", que representa a grupos de medio centenar de
universidades.
"Acompañamos al pueblo colombiano en estas demostraciones para que
se liberen no tres o cinco rehenes, sino todos los que están en
poder de la guerrilla", dijo Gerardo Blyde, secretario general del
partido Un Nuevo Tiempo.
Orgullosa de que su nombre coincida con el de su país, la inmigrante
Colombia Collazos dijo a IPS que "la liberación de unos pocos
rehenes es un trapo rojo, un caramelito para que creamos en lo
buenos que son, mientras sigue la guerra".
A su lado, Cristina Ramírez comentó que "es muy llamativo que la
FARC comience a soltar a los rehenes ricos, gente que tiene recursos
y quizá les hizo llegar plata, pero no suelta a los pobres y
humildes soldados rasos y policías que retiene".
La senadora colombiana Piedad Córdoba, a las puertas del lujoso
hotel donde recibió a los familiares de los tres rehenes cuya
liberación anunció la guerrilla, dijo que "las manifestaciones
realizadas el lunes 4 de febrero son marchas de odio. Se ve clasismo y
exclusión. Colombia tiene 60 años de guerra que hay que rechazar".
Como si le escuchasen a distancia, los manifestantes que se
agolparon a las puertas de la embajada colombiana en Venezuela
gritaron a coro: "Fuera Piedad, fuera Piedad", así como "Sí, son
terroristas" y "Uribe (el presidente colombiano, Álvaro), amigo, el
pueblo está contigo".
"A pesar de las descalificaciones, seguiré trabajando por la paz y
el acuerdo humanitario, del cual el presidente Chávez sigue siendo
pilar fundamental", dijo Córdoba.
Chávez rompió políticamente con Uribe el pasado noviembre, después
que el mandatario colombiano canceló abruptamente la mediación que
su par venezolano llevaba adelante para alcanzar un canje de rehenes
en manos de las FARC por guerrilleros presos.
El gobernante venezolano ha llamado a Uribe "peón del imperio", así
como "mafioso, cizañero y mentiroso", y ha advertido que Colombia
podría lanzar un ataque militar contra este país, por lo cual la
Fuerza Armada "está alerta".
En enero, dos dirigentes políticas rehenes de las FARC, Clara Rojas
y Consuelo González, fueron entregadas a autoridades venezolanas en
plena selva de Colombia, y Caracas hace preparativos para recibir a
otras tres cuya liberación se anunció: Gloria Polanco, Luis Eladio
Pérez y Orlando Beltrán.
"Venimos a esperar y recibir órdenes del gobierno venezolano para
ver cuándo se realice la liberación y nos reencontremos con nuestros
familiares", dijo Jaime Lozada, hijo de la ex legisladora Polanco.
Por su parte, Carolina Pérez, hija de Luis Eladio Pérez, indicó que
"el trabajo de la senadora Piedad y del presidente Chávez es lo que
hace posible esta liberación".
"Las expresiones contra la senadora Córdoba son una reacción de la
gente generada por acciones de política que desestabilizan a un
gobierno elegido de manera democrática, como el de Uribe, y
contrarían el derecho internacional", comentó a IPS Milos Alcalay,
ex embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones
Unidas.
Alcalay, del grupo de ex funcionarios y profesionales de oposición
G-400, entregó al embajador colombiano en Caracas, Fernando Marín,
un documento de rechazo a la propuesta de Chávez para que se
reconozca el carácter beligerante de las FARC y de la segunda
guerrilla colombiana, el Ejército de Liberación Nacional.
"No reconocer el carácter beligerante de grupos terroristas fue una
posición consuetudinaria del Estado venezolano", dijo Alcalay, para
quien "la paz en Colombia es responsabilidad exclusiva del pueblo
colombiano, al que debemos solidaridad y apoyo".
Marín agradeció brevemente a los manifestantes por "expresarse de
esta manera masiva incluso un día festivo como el lunes de
Carnaval", y a las autoridades venezolanas por permitir la
demostración.
Centenares de personas marcharon contra las FARC en las principales
ciudades del occidente fronterizo con Colombia, como Maracaibo, San
Cristóbal, Mérida y Barinas, ésta última el terruño de Chávez.
También hubo demostraciones en las centrales Barquisimeto y
Valencia, y en la oriental Puerto Ordaz.