ué ha ocurrido en realidad? El Parlamento iraquí tiene 275 miembros.
Los presentes en el momento del voto fueron únicamente 198. Quienes votaron
en favor del texto fueron 149, apenas una mayoría de los miembros. Los 149
incluyen a los miembros de los dos más importantes partidos chiítas (el
SCIRI y Dawa, el partido del primer ministro), los dos partidos kurdos y, lo
que es crucial, los miembros del Frente Iraquí de Acuerdo (IAF, por sus
siglas en inglés), de base sunita.
Fue crucial el voto favorable del IAF porque el gran ayatola Sistani
había dicho que no respaldaría el acuerdo a menos que tuviera un “amplio”
apoyo, lo que significaba que tuviera un sustancial respaldo sunita. Así que
los sunitas tuvieron un gran poder de negociación con el primer ministro
Maliki, cuyo futuro político pendía de lograr el acuerdo SOFA adoptado. El
IAF obtuvo dos cosas de Maliki. Una fue que en julio de 2009 habría un
referendo nacional relativo al acuerdo. La segunda es el respaldo sustancial
que Maliki le está otorgando a los llamados “consejos de apoyo” en las
tribus sunitas. Es decir, Maliki está ofreciendo a la vez un soborno y
garantías contra futuras represalias a las tribus sunitas que han prestado
ayuda a las fuerzas armadas estadounidenses el año pasado a cambio de
asistencia material.
Maliki ha emergido como el gran ganador político y demuestra que es más
hábil maniobrando políticamente de lo que la mayoría de los analistas
esperaba. Miremos qué es lo que logró al pasar el acuerdo SOFA, que los
iraquíes comienzan a llamar el “acuerdo de retirada”. Su primer logro fue
mantener a raya a los sadristas [los seguidores de Moqtada Sadr] cooptando
la estrategia sadrista –sacar a los estadounidenses de Iraq haciendo un trato
con los sunitas. Tanto SCIRI (el otro partido chiíta dominante) como los
kurdos, refunfuñan por la posibilidad de que se esté cocinando una
“dictadura” de Maliki con el asunto, pero no tuvieron otra que ratificar el
acuerdo. Los sadristas han mantenido su postura de espera votando en voz
alta contra el pacto.
¿Cuál es el pacto? Los elementos clave son el requisito de que las
fuerzas estadounidenses abandonen todas las ciudades y poblados para junio de
2009, y que abandonen totalmente Iraq para diciembre de 2011. Además, todas
las acciones militares estadounidenses deben ahora estar coordinadas por
adelantado con los iraquíes, y Estados Unidos no puede utilizar a Iraq como
base para atacar a sus vecinos (es decir, Siria e Irán).
¿Por qué accedió Bush? No tenía otra opción. La alternativa era que las
fuerzas estadounidenses se volvieran ilegales después del 31 de diciembre de
2008 y todo el asunto quedara en manos de Obama. El gobierno estadounidense
tenía tanto miedo de la reacción de su Congreso a los detalles del pacto que
rehusaron difundir una versión en inglés del acuerdo antes de la votación.
No querían que el público estadunidense discutiera el pacto antes de que el
Parlamento iraquí votara.
Los términos del pacto contienen algo de lenguaje vago y los militares
estadounidenses dicen que confían en su habilidad para interpretar su
lenguaje del modo en que lo prefieran. Por lo tanto se dice que Bush
consiguió un mejor arreglo que el plan de retirada de 16 meses propuesto por
Obama. Pero esto no es verdad para nada. En realidad es peor. La propuesta
de Obama era que las fuerzas combatientes estadounidenses se retiraran en 16
meses, pero no fijaba fecha alguna para las fuerzas de “entrenamiento”,
dejando abierta la posibilidad de un estacionamiento indefinido de algunas
fuerzas estadounidenses. El acuerdo SOFA hace que todas las fuerzas salgan
para diciembre de 2011. Y fue Bush, no Obama, quien tuvo que firmar esto.
En la práctica todas las fuerzas
estadounidenses se irán mucho antes de
diciembre de 2011. Es aquí donde entra en juego el referendo. Éste se
llevará a cabo en julio de 2009. Las fuerzas estadounidenses deben abandonar
las ciudades y los poblados hacia junio de 2009. Si no lo hacen, con toda
seguridad el referendo no pasará. Si cumplen, Maliki tiene todavía que ganar
el referendo. Para lograrlo, tendrá que asumir una línea dura hacia los
estadounidenses. Cualquier idea de que los militares estadounidenses podrán
“interpretar” el lenguaje vago en su favor es una total ilusión. En
cualquier caso, el referendo puede estar en aprietos, dado que Sistani
expresó sus reservas después del voto parlamentario. Maliki sabe que si le
otorga siquiera una pulgada a Estados Unidos, Moqtada Sadr estará esperando
en las alas.
Así que Maliki tiene todas las fichas del asunto y Obama no tendrá
ninguna. Obama tendrá que acceder graciosamente a las demandas iraquíes.
Estas demandas escalarán, no se harán menores, conforme pasen los meses.
Y por cierto, los etíopes (los sustitutos de Estados Unidos en Somalia)
acaban de anunciar que retirarán sus tropas para finales de 2008. Y el
presidente Karzai de Afganistán anunció recientemente que quiere formalizar
una fecha de retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN que se
encuentran ahí. La sensación general en la región parece ser la de que no
sólo es posible hablarle rudo a Estados Unidos. Resulta bien. Se acerca la
hora decimotercera.