irmado el 22 de
septiembre y obtenido por United Press International, el documento de un
“Preámbulo de acuerdo”- básicamente una marco legal para un contrato – delega
a Shell el único acceso a las reservas durante los próximos 25 años, con una
opción para extender ese período.
Shell dice que el arreglo le da derechos exclusivos a todo el gas natural
producido por las operaciones de exploración de petróleo en la parte sur del
país. Sin embargo, como muchos otros importantes contratos industriales
provenientes de Iraq, el proceso para llegar a un acuerdo está siendo
cuestionado.
“No ha habido mucha transparencia en este acuerdo,” dijo Ali Hussain Balou,
presidente del Comité de Petróleo y Gas de Iraq, en un informe de Reuters. “No
dieron posibilidades a otra compañía. Queremos saber por qué.”
“Es sólo una sociedad, dijo a UPI el portavoz del Ministerio del Petróleo
de Iraq, Assem Jihad. “No habrá un monopolio del gas.”
El acuerdo no asegura a Iraq los primeros derechos a las reservas de gas
natural. Bajo sus condiciones, las compañías dirigidas por el Estado
capturarían “gas no asociado” descubierto durante la exploración de petróleo,
que entonces sería vendido exclusivamente a Shell para ser exportado.
En septiembre, varios contratos petroleros iraquíes sin licitación fueron
supuestamente cancelados después de ser criticados por senadores de EE.UU.
Aunque los acuerdos fueron presuntamente liquidados, las compañías fueron
invitadas a pujar por los contratos. Casi de inmediato, se anunció que Shell
estaba a punto de convertirse en la primera compañía en llegar a importantes
acuerdos en Iraq desde los años sesenta.
El documento de “Preámbulo de Acuerdo” es sólo el próximo paso en lo que
Nick Turse de AlterNet dice es un arreglo negociado en secreto entre el
Pentágono y la compañía petrolera más poderosa del Reino Unido.
“El acuerdo con Shell del Pentágono vino durante una de las periódicas
juergas petroleras del Departamento de Defensa – masivos despilfarros de
dinero en los que cientos de millones o de miles de millones de dineros
públicos son pagados a las compañías petroleras,” escribe Turse. “Éste, el 17
y 18 de septiembre, hizo ganar a
Shell, Chevron, ConocoPhillips y varias otras compañías petroleras una suma
total de más de 1.500 millones de dólares.·
“Estos complejos temas son ignorados porque son considerados como tan
rutinarios que no vale la pena mencionarlos, pero en cualquier otro contexto
la confluencia de cañones, petróleo y miles de millones de dólares haría
fruncir algunos ceños,” concluye.