Los hombres kamikazes musulmanes dicen tener un justificativo para su
accionar. Los clérigos radicales les prometen que van a ir al cielo donde los
están esperando 72 vírgenes para cada uno.
Por Gustavo Sierra -Clarín
Las mujeres atacantes suicidas no tienen ni siquiera ese consuelo. No hay
promesa de un futuro de miel. No hay mayores justificaciones. Desde hace años
se busca en Occidente una respuesta a estas acciones y no se las encuentra.
El interrogante volvió con fuerza esta semana después de conocerse que cuatro
mujeres kamikazes habían atacado en un sólo día en Irak dejando casi 60
muertos y 300 heridos. ¿Quiénes son estas mujeres? ¿Por qué lo hicieron? ¿Cómo
es posible que una mujer ataque a otras mujeres que caminan con sus niños de
la mano?
La primera respuesta es la del odio religioso. Tres de las mujeres se hicieron
explotar en el medio de una enorme procesión shiíta. Se supone que eran
sunitas reclutadas por Al Qaeda.
La cuarta podría no ser de la red terrorista. Su objetivo fue una
concentración de kurdos. Pareciera que el elemento religioso no es el
definitivo en la mente de una de estas mujeres. No se pudieron identificar
plenamente a todas, pero al menos dos de ellas eran viudas. Las otras es muy
probable que hayan perdido también a maridos o hijos en la guerra.
Ese es un justificativo extendido en la invadida Irak y otras zonas de Oriente
Medio. Las mujeres se hacen explotar en venganza por la pérdida de un
familiar.
El éxito de un kamikaze depende de la sorpresa y de la accesibilidad. Una
mujer cubierta de pies a cabeza y un manto negro tiene una mayor facilidad
para ocultar el cinturón de explosivos y llegar al objetivo. La cultura árabe
dificulta que un soldado pueda revisar a una mujer. Al Qaeda usa esta ventaja
a su favor.
En los primeros tres años de la guerra hubo apenas cinco ataques suicidas de
mujeres. Pero en el último año y medio ya son casi 50 las que se inmolaron.
Esto indica que la frustración y las miserias de los iraquíes aumentan día a
día.
Tal vez, si las iraquíes --y las musulmanas en general-- tuvieran derechos
igualitarios a los de los hombres, educación y comida para sus hijos y
protección para su seguridad, las kamikazes volverían a ser una rareza de la
humanidad.