a presente entrevista publicada en el
diario árabe al-Hayat es la primera concedida por el máximo dirigente (emir)
del Ejército Islámico (EI, al-Yish al-Islami) de Iraq [1], cuyo nombre se
mantiene en el anonimato. El EI es la formación militar considerada la más
importante de las organizaciones armadas anti-ocupación de filiación
islamista no takfirista, es decir, no vinculado a la red Al-Qaeda en Iraq.
El pasado 11 de octubre, seis grupos armados islamistas anunciaron la
formación de su propio frente militar, Frente de la Yihad y la Reforma, que
incluye, además de al EI, al Ejército de los Muyahidines, a Ansa al-Sunna,
al Ejército de al-Fatihín, al Frente Islámico para la Resistencia Iraquí (Jami)
y a Hamas. Este frente ha constituido su propia estructura política, el
Consejo Político de la Resistencia, al que se refiere el dirigente del EI en
sus declaraciones.
Las Brigadas de la Revolución de 1920 (Kataib Zaurat al Aashrín)
—organización también predominantemente islamista— han quedado fuera de este
frente, tras varias escisiones internas provocadas por la participación de
algunas de sus unidades en operativos contra Al Qaeda en coordinación con
tropas de EEUU, por ejemplo en Diyala, los denominado Consejos del Despertar
o al-Sauha, en los que también se han visto implicados cuadros y
destacamentos del EI en la provincia de al-Anbar y en Bagdad.
Por su parte, con anterioridad, el día 2 de octubre medios árabes
informaban de la unificación de otros 22 grupos de las corrientes
nacionalistas y vinculadas al Partido Baaz en el denominado Alto Mando de
Combate y Liberación de Iraq [2].
Si bien el discurso del máximo líder del EI está marcado por constantes
referencias islámicas, sus respuestas confirman posiciones que son comunes
al conjunto de la resistencia iraquí: su compromiso con la continuación de
la lucha armada contra la ocupación y su condena de toda negociación
encubierta o colaboración con los estadounidenses, su rechazo al proceso
político impuesto por EEUU y su condena del sectarismo, su rechazo al uso
político de la religión y su apoyo a un proyecto integrador y democrático
para su país. [IraqSolidaridad.]
‘Al-Hayat’ (P): Las informaciones afirman que el mapa de los grupos
armados iraquíes hoy se compone de dos frentes principales: uno fiel a Al-Qaeda
y otro contrario a ella, el cual, además, se divide en dos facciones: una
liderada por el Ejército Islámico y la segunda liderada por las Brigadas de
la Revolución de 1920. ¿Cuál es vuestro lugar en ese mapa?
Ejército Islámico (R): Nosotros hablamos del Ejército Islámico en Iraq y
no de las otras facciones. La posición del Ejército Islámico dentro del mapa
de los grupos yihadistas es tan clara que no deja lugar a dudas para este
tipo de preguntas. Usted obtendrá la misma respuesta de boca de amigos y
enemigos.
En cuanto a la segunda parte de su pregunta, lo que ha ocurrido es que
Al-Qaeda se ha quedado aislada —debido a su política errónea— no sólo de las
facciones y de los grupos yihadistas sino también del entorno social. Las
Brigadas de la Revolución de 1920 formaban parte del proyecto del Consejo
Político de la Resistencia pero decidieron retirarse el día en que se
anunció su constitución, llevándose con ellos al Ejército de los Ortodoxos (Yish
al Rashidín) tras formar su propio frente, el Frente del Yihad y el Cambio (Yibhat
al Yihad wal Taquir).
P: ¿Cómo valoran la constitución del Consejo Político de la
Resistencia? ¿Podría considerase este hecho como un preámbulo para preparar
el cambio de la acción militar a la política?
R: El anuncio del Consejo Político de la Resistencia es una consecuencia
lógica tras cinco años de yihad. La acción política no es incompatible con
la acción militar sino más bien parte de ella. Ya lo decía Clausewitz: “La
política es la guerra, pero con medios no violentos y la guerra es la
política con medios violentos”. El concepto correcto y legítimo de política
podría definirse como “toda acción que acerque a la gente al bien y la aleje
de la corrupción, aunque esas acciones no hayan sido legisladas por el
Profeta (la paz de Dios sea con él) ni reveladas a través de un ángel, y
siempre que no contradiga lo articulado por la ley islámica”. De acuerdo con
esa definición, no vemos que hablar de política sea un cambio de postura en
absoluto.
Debe quedar claro que la constitución del Consejo Político de la
Resistencia no significa entrar en el proceso político [actual] de ningún
modo. Nosotros no reconocemos el proceso político creado por el ocupante y
controlado por él.
P: De todos modos, ¿esa transición se circunscribe exclusivamente a
los planes de retirada de las tropas de ocupación o continuarán ustedes
esgrimiendo sus armas si no tienen un reconocimiento oficial?
R: La yihad y la acción militar son nuestra opción estratégica. Ahora
nadie habla de deponer las armas, ya que el escenario está repleto de
desafíos militares y quien deponga sus armas dictaminará su propia muerte.
"La política iraní se basa en la intervención directa y en el control
sobre la toma de decisiones en los ámbitos político, económico, y de
seguridad, además del saqueo de las riquezas de Iraq". En la foto, los
presidentes iraní y kurdo durante la reciente visita del primero de ellos a
Bagdad
P: ¿Podría explicarnos cuáles son sus puntos de desacuerdo con Al-Qaeda?
Ustedes, por ejemplo, utilizan el término “resistencia nacional” frente al
proyecto transnacional y a la proclamación de un Estado Islámico en Iraq por
parte de Al-Qaeda.
R: Nuestro rechazo del término “Estado Islámico” se basa en la
jurisprudencia islámica, y no en un capricho o un deseo de disputa. Hemos
reiterado que los términos legales no se pueden manipular, como tampoco se
puede legislar sobre algo que no existe sólo por el mero hecho de anunciarlo
bajo un nombre grandilocuente. No es legítimo designar a las cosas con
nombres distintos de lo que son [porque] las palabras son los moldes del
significado. Si el término fuera veraz y legítimo le habríamos dado la
bienvenida. No fuimos nosotros quienes pusimos el nombre de Al-Qaeda, sino
que fueron ellos quienes así se denominaron. Ellos han deformado con sus
hechos la brillante imagen de la yihad en Iraq. Nuestra diferencia con Al-Qaeda
no es política, sino metodológica y de jurisprudencia islámica.
El término resistencia nacional debe entenderse en un sentido amplio. Si
con él se quiere decir adherencia a ultranza a la patria, y que ésta
adherencia se antepone a posibles consideraciones del Derecho Islámico, y si
no implica solidaridad con los musulmanes de otros países islámicos,
entonces resultaría un término infame y censurable. Nosotros rechazamos esta
acepción [de resistencia nacional]. Ahora bien, si el término resistencia
nacional abarca a los musulmanes del país, además de apelar a quienes son
solidarios con el prójimo a fin de contribuir a la lucha contra el enemigo
agresor que ha invadido el país, entonces es un término legítimo. Nosotros
apoyamos a los musulmanes donde quiera que estén; nuestra postura hacia la
causa de los musulmanes está meridianamente clara, aunque ello no signifique
necesariamente enviar tropas o soldados. […]
En cuanto al proyecto transnacional de Al-Qaeda, como usted dice, es algo
que únicamente se refleja en los atentados que han tenido lugar en diversos
países. Esto no significa que exista un proyecto, salvo que ese proyecto
fueran los atentados en sí mismos.
P: ¿Quién es Abu Omar al-Bagdadi, presidente del Estado Islámico de
Iraq? ¿Creen que es un personaje real o bien un personaje ficticio, como
mantienen los estadounidenses?
R: No nos importa si Abu Omar es un personaje real o ficticio. Lo que nos
importa es la política y las prácticas sobre el terreno.
P: ¿Cómo valora los enfrentamientos militares que han librado ustedes
contra Al-Qaeda? ¿Cuáles son las principales zonas donde se han librado esos
enfrentamientos y las causas?
R: Lamentablemente, aquellos enfrentamientos ocurrieron entre nuestro
grupo y Al-Qaeda tras agotarse nuestros recursos para protegernos y proteger
a la gente de la corrupción. El grupo tuvo que repeler la arremetida de Al-Qaeda
y sus injustificados ataques contra el pueblo en general y contra nuestro
grupo en particular. No queremos reabrir heridas. Les apelamos a que
regresen a lo justo y a que se limiten al diálogo legítimo y al consejo
preceptivo, sin extralimitarse con medios contrarios al Derecho Islámico.
P: ¿Podría concretar a qué escuela islámica pertenecen ustedes, y si
ésta es compatible con las revisiones doctrinales elaboradas recientemente
sobre los métodos del ‘yihadismo salafista’ en Egipto?
R: Nosotros pertenecemos a la escuela del Corán y a la Sunna (la
tradición del Profeta, la paz de Dios sea con él), así como a la normativa
de los imanes y ulemas posteriores. […] En cuanto al término yihadismo
salafista consideramos que se trata de un término reciente e incorrecto.
Porque si existe un yihadismo salafista entonces existirían otros tipos de
yihadismo. Pero la religión no admite compartimentación; la yihad forma
parte de la religión y es obligado para todo musulmán, tal como lo detallan
los tratados de los ulemas. Es [un término] más amplio que el de simple
“lucha”, porque abarca la lucha por medio de las armas, la palabra, el
corazón y los [cinco] pilares [del islam].
P: ¿Existen datos sobre las diferencias entre ambas partes acerca de
los arsenales de armas?
R: No vemos utilidad de contestar a esta pregunta.
P: ¿Cuál es la verdad sobre los contactos llevados a cabo,
directamente o por mediación, en algunos casos árabe y según informes
estadounidenses, con interlocutores de EEUU o gubernamentales iraquíes?
R: Por principio, los estadounidenses no son dignos para dialogar, y
menos aún para llegar a un acuerdo. No ha habido ningún diálogo directo ni
indirecto con los estadounidenses. Ya hemos negado este extremo en más de
una ocasión. Sin embargo, puede que se lleve a cabo un diálogo entre ellos y
personas que digan ser representantes del Ejército Islámico en Iraq o de
otros grupos y facciones. Es posible, pero eso solo es achacable a la propia
estupidez del gobierno estadounidense.
P: ¿Es cierto que se ha producido un descenso de las operaciones
armadas contra las tropas estadounidenses en Iraq? Y sí es así, ¿significa
esto que vuestra posición negociadora se ha debilitado respecto a hace unos
meses?
R: La acción resistente es una acción acumulativa que se basa,
fundamentalmente, en desgastar al enemigo. El objetivo de la yihad y de las
operaciones militares no es la negociación. Los objetivos están claros,
empezando por la expulsión del ocupante.
Nosotros no negociamos por el simple hecho de negociar; más aún, no
negociamos, y si esto ocurriese sería en el caso de que viéramos que es un
medio adecuado para restituir los derechos [de los iraquíes] y para expulsar
al ocupante.
P: ¿Podría contarnos algún detalle sobre las circunstancias de la
formación del Ejército Islámico y sus mecanismos de actuación? ¿Era
realmente una facción especializada en misiles?
R: Antes de la guerra, el análisis político indicaba que la ocupación de
Iraq se iba a producir al igual que la incapacidad del ejército iraquí para
resistir frente a la maquinaria bélica estadounidense, sobre todo cuando
ésta contaba con un ilimitado apoyo regional, árabe e iraní. Por ello, unos
tres meses antes del inicio de la guerra se diseñaron unos planes para la
creación de un grupo que sería el encargado de asumir el deber legítimo de
resistir. Esperábamos que se formase un solo grupo en Iraq, y por eso
aplazamos la declaración de la constitución del Ejército Islámico.
Posteriormente el 2 de mayo de 2003 —el mismo día en que [George W.] Bush
anunció el fin de la guerra— realizamos nuestra declaración interna.
Habíamos combatido en varias batallas antes de la ocupación de Bagdad, y
varios de nuestros muyahidín [combatiente] cayeron prisioneros, algunos de
los cuales aún siguen en las cárceles de la ocupación —como el hermano Muaz
al-Dilemi, apresado el 7 de abril de 2003 a raíz de un desembarque aéreo
estadounidense). Otros de nuestros combatientes murieron en aquellos días.
Más tarde, la acción continuó y mejoró, con la ayuda de Dios.
En junio de 2003 apareció en las televisiones el primer comunicado sobre
las operaciones militares, que llevaba por título “El infierno de los
estadounidenses en Iraq”. Por aquel entonces fue el primer comunicado de su
género que se colgó en internet. Luego se sucedieron las emisiones de
vídeos.
En nuestra lucha contra los estadounidenses hemos empleado todos los
recursos disponibles: planes, logística y tácticas militares; hemos sacado
provecho de todas las experiencias anteriores así como de la gran riqueza
que tiene nuestro país en personas cualificadas. En cada ocasión empleamos
el arma adecuada. […] Nuestras operaciones se han caracterizado tanto por la
diversificación del armamento y el buen manejo de éste, como por la
precisión en el lanzamiento de misiles y el manejo de los artefactos
explosivos, unido a los francotiradores, que han quitado el sueño a los
ocupantes.
P ¿Cuál son vuestras vías de financiación? ¿Tenéis contactos con
mandos políticos en otros países? ¿Cómo valoráis la postura árabe ante lo
que sucede en Iraq?
R: La yihad está en Iraq y la riqueza está en Iraq. Somos una nación
desprendida, generosa y de gente noble que ofrecen sus vidas —cuando no su
dinero y sus bienes—de manera altruista. Para mí, [el mundo] árabe está
moribundo. Todo lo que pedimos a los hermanos árabes es que alivien la
presión sobre los muyahidín, los apoyen y tomen buena nota del famoso dicho
“Cuando las barbas de tu vecino…”. EEUU no tendrá piedad con ellos y, entre
tanto, Irán ya se está preparando. [Los países árabes] Tienen que reconocer,
además, que la resistencia es la representante legítima de Iraq. Deben
evitar limpiar la imagen de los traidores, de los criminales y de los
verdugos en el gobierno de la ocupación y sus esbirros. Asimismo, deben
dejar que los pueblos islámicos expresen su postura favorable a nuestra
causa.
Reitero aquí que todo aquel que piense que es posible configurar un
escenario político aceptable en Iraq sin la resistencia, no hace más que
engañarse a sí mismo.
P: ¿Cuál es su postura hacia los Consejos al-Sauha (Consejos del
Despertar), sobre todo cuando algunas de estas formaciones tienen carácter
tribal, otras están circunscritas a áreas concretas y una tercera parte
surgió al abrigo de grupos armados, como es el caso de Abu al-Abd, ex
comandante bajo su mando en Bagdad?
R: Lo que hoy en día se llama Sahauat (Despertares) se divide en cinco
categorías: a) traidores que mantienen turbias relaciones con los
estadounidenses desde los primeros días de la ocupación hasta la actualidad;
b) gentes que habían perdido su poder, como algún cabeza de tribu o prócer
tribal y que buscan ahora su momento de gloria aun a costa de colaborar con
los ocupantes; c) los que buscan dinero “hasta en el bolsillo de Satanás”;
d) personas agraviadas que repelen la agresión venga de donde venga; y 5 los
que no tenían trabajo, a quienes les atrajo la moda del Despertar y se
apuntaron para tener algo que llevarse a la boca.
Al principio, EEUU no contaba con las tribus, pero tras las experiencias
ocurridas en Ramadi [capital de la provincia de al-Anbar], a los
estadounidenses se les hizo la boca agua al apuntarse al carro de las
tribus. El proyecto es ahora un proyecto estadounidense y no tiene nada que
ver con el proyecto de la resistencia.
Nosotros exhortamos a nuestras nobles y orgullosas tribus a que se den
cuenta de los designios estadounidenses. Tienen que protegerse a sí mismos y
sus zonas contra cualquier agresión; pero han de enfrentarse a la ocupación,
no a quienes tienen por objetivo [luchar contra] la ocupación y no contra
ellos.
P: ¿Ha habido alguna interferencia entre sus formaciones regionales,
sobre todo en Bagdad, al-Anbar y Diyala, y los grupos de ‘al-Sahua’?
R: El proyecto de nuestro grupo es un proyecto para combatir la ocupación
y expulsarla del país por todos los medios; no es un proyecto del tipo de
al-Sahua. Pueden existir comportamientos individuales, pero éstos no tienen
incidencia en el proyecto del grupo.
P: ¿Podríamos considerar su pragmática postura hacia los Consejos
‘al-Sahua’ como un cambio táctico para atender las exigencias políticas
temporales?
R: Nuestro grupo se ha guiado por unas políticas de las cuales la más
importante es acotar el círculo del conflicto y neutralizar a los enemigos
tanto como sea posible. Estamos en una yihad defensiva que tiene sus
preceptos legales. Nuestra política tiene por objetivo repeler al atacante.
No estamos en una yihad de conquista.
"El proyecto es ahora un proyecto estadounidense y no tiene nada que ver
con el proyecto de la resistencia". En la foto milicianos de los Consejos
del Despertar en el barrio de Adamiya de Bagdad en 2007 junto a soldados de
EEUU
P: ¿Mantenéis relaciones con sectores tribales shiíes? ¿Estáis
dispuestos a pactar con sectores o tribus de otras confesiones distintas a
la vuestra?
R: Apoyamos cualquier consenso social que redunde en beneficio de la
religión y del país mediante la expulsión de los ocupantes y acabe con el
agravio que sufre el pueblo [iraquí]. Apelamos a los árabes shiíes a que
rechacen la ocupación en todas sus formas y a que no se dejen llevar por las
aspiraciones de los safávidas persas.
Damos la bienvenida a las tribus shiíes árabes que se han movilizado y
levantado contra los safávidas, quienes se han apropiado de la opinión y de
la libertad de la gente. Las movilizaciones tribales que se están viendo en
el sur de Iraq van en la dirección correcta.
P: ¿Cuál es su visión respecto al periodo posterior a la retirada
estadounidense? ¿Cómo se posicionan ustedes ante hechos tales como el
federalismo y el asunto de Kirkuk?
R: Uno de nuestros objetivos es afianzar la identidad islámica y árabe de
Iraq, así como combatir cualquier intento de dividirlo y de fragmentarlo.
Nos oponemos con firmeza al proyecto estadounidense de dividir Iraq conocido
como el Proyecto del Gran Oriente Medio.
Kirkuk es una ciudad iraquí, no kurda. Las nacionalidades en nuestro país
tienen sus identidades propias, sobre todo la kurda y turcomana. Las
tratamos según el método islámico que garantiza a cada uno sus respectivos
derechos.
En cuanto a la cuestión federal, ¿a qué clase de federalismo nos estamos
refiriendo? Hay decenas de clases, pero lo que se quiere para Iraq es un
federalismo de división, y no un régimen administrativo como el que existe
en otros países. [El federalismo] Se ha utilizado como lema para destruir
Iraq.
Además, el país está bajo el yugo de la ocupación y privado de su
voluntad. ¿Cómo podrá su gente elegir lo que es adecuado, en estas
circunstancias?
P: ¿Cuáles cree usted que son las bases para un gobierno iraquí, tanto
durante la ocupación como tras su retirada?
R: Hoy en día no hay un gobierno legítimo en Iraq. Nosotros no
reconocemos ningún gobierno que haya sido impuesto por los ocupantes. Si
hubiera un gobierno legítimo, entonces su primer deber sería expulsar a los
ocupantes, salvaguardar las riquezas nacionales y fomentar la justicia entre
los ciudadanos. Nosotros no creemos en el sectarismo político. Todo gobierno
que no se base en la justicia y no dé a cada uno sus derechos es un gobierno
fracasado.
El Consejo Político de la Resistencia planteó la formación de un gobierno
sobre criterios profesionales y no sobre criterios confesionales y en línea
con los objetivos de la yihad; un gobierno que administre los asuntos del
país hasta que vuelvan las aguas a su cauce; un gobierno que no tendría
derecho a firmar ningún acuerdo relacionado con el destino y la soberanía de
Iraq.
Sin embargo, hoy en día los estadounidenses y sus secuaces están jugando
con fuego. Únicamente utilizan el lenguaje del fuego y del hierro. Por ello,
hemos de hablarles en su mismo lenguaje, salvo si la situación cambia ya que
habrá entonces utilizaremos un lenguaje distinto.
P: Existen planteamientos que sostienen que el atrincheramiento y el
partidismo confesional son producto de la mezcla de los conceptos religiosos
con la toma de decisiones políticas. ¿Cuál es su valoración sobre esos
planteamientos, ya que ustedes son, al fin y al cabo, un grupo político?
R: Ha sido la ocupación y sus secuaces quienes inventaron el
confesionalismo. La religión no es confesionalismo; no ha sido el componente
religioso de los partidos lo que ha ayudado a la ocupación a hacer vales sus
designios […]. Los partidos que actualmente están en el poder [en Iraq] no
representan al islam sino a su propia ‘confesión’, a su propia ‘religión’,
que no es nada más que su visión particular y [la expresión de] sus propios
intereses políticos.
P: ¿Cuál es su opinión sobre el concepto de participación política?
R: Lo que algunos llaman participación política en Iraq sigue la línea
estadounidense de propagada del gobierno actual, que ha traído las
calamidades a nuestro pueblo. Sin embargo, nuestra tragedia no es la única
en el mundo: también está en Afganistán y en Somalia, y sigue su curso en
Kenia.
[…]
P: ¿Cree que Iraq ha vivido, o está viviendo, una guerra civil?
R: Lo que ustedes llaman “guerra civil” tiene solo un origen: las
milicias y el gobierno [colaboracionista] que las apoya mediante sus
aparatos de seguridad, y todo ello, ante la mirada impávida y la ayuda de la
ocupación. El objetivo [de las milicias] es la resistencia y su entorno,
hecho que ha mermado el proyecto de resistir frente a la ocupación, ya que
las facciones y los grupos de la resistencia se han visto obligados a
defender la vida de la gente, sus bienes y honor frente a [los ataques de]
las milicias.
Pero lo que la ocupación no tuvo en cuenta fue el volumen de sus bajas y
de sus pérdidas políticas, económicas y militares, que durante 2007 han sido
muy elevadas en comparación con los años anteriores. El número de los
voluntarios que se han sumado a la yihad ha alcanzado un record sin
precedentes.
P: ¿Cuál es su postura sobre la política iraní en Iraq?
R: La política iraní se basa en la intervención directa y en el control
sobre la toma de decisiones en los ámbitos político, económico, y de
seguridad, además del saqueo de las riquezas de Iraq.
P: ¿Cómo valora la experiencia kurda?
R: Los kurdos están totalmente separados del gobierno central desde
principios de la década de 1990. Antes de eso tenían un gobierno autónomo.
Una lectura geopolítica indica que no pueden establecer un Estado
independiente. Lo máximo a que podrían aspirar es a una región dependiente
de un Estado federal, y lo han conseguido en medio de estas circunstancias
excepcionales. Pero si los kurdos siguen aferrados a su política separatista
lo perderán todo. Que estudien la Historia.
P: Bagdad es un eje principal para la solución en Iraq, ¿Tienen
ustedes un plan específico para la luchar por Bagdad?
R Las milicias y los partidos en el gobierno han llevado a cabo
operaciones de desplazamiento forzoso por razones confesionales. En lo que
nos atañe, el Ejército Islámico ha puesto en marcha desde hace unos meses un
plan para proteger las zonas y hacer regresar a los desplazados a sus
hogares. Esta tragedia no se repetirá, con la ayuda de Dios Todopoderoso.
Seguimos implementando nuestro plan, no puedo decir más.
P: Pero, ¿han desplazado ustedes a familias shiíes de las zonas en las
que operan?
R: Nosotros defendemos a todas las personas agraviadas y vulnerables
contra quien sea. Nuestra yihad es un imperativo de autodefensa. Tenemos que
distinguir entre un criminal y un inocente. No deben pagar justos por
pecadores. Quienes conocen nuestras zonas saben que muchos shiíes siguen
viviendo en las zonas controladas por el Ejército Islámico. Más aún, algunos
de los shiíes han encontrado en nuestras zonas más seguridad que en las
zonas bajo control de las milicias shiíes. Algunas zonas [shiíes] han
llegado a pedir auxilio a nuestro grupo para liberarse del dominio de las
milicias.
P: La provincia de al-Anbar ha experimentado transformaciones en su
articulación y algunos hablan de una “Federación sunní”.
R: Los sunníes en general no aceptan la división del país bajo ningún
concepto. No se dejarán embaucar por el espejismo de la democracia divisoria
traída por los ocupantes.
P: Según vuestros comunicados, vuestras operaciones últimamente se
centran en la ejecución de policías y milicianos. ¿Cuáles son vuestros
criterios para emitir una orden de asesinato?
R: En lo que a mí me respecta, yo ejerzo mis tareas en calidad de
dirigente general del grupo, mediante políticas generales y no con órdenes e
instrucciones cotidianas. Entre las líneas políticas generales acordadas por
el grupo está la de apuntar hacia todos los tentáculos de la ocupación
estadounidense y de la ocupación [persa] safávida.
La labor ejecutiva diaria recae sobre el Consejo Ejecutivo del Ejército
Islámico, que opera de acuerdo al control que emana del Derecho Islámico, el
cual obliga a alejarse de los inocentes ——estén donde estén— y a ser
extremadamente respetuoso con la vida de las personas, sus bienes y su
honor. Más aún, mantener la seguridad de las personas es una de nuestras
prioridades.
Esas operaciones fueron una respuesta a las agresiones criminales de las
fuerzas de seguridad y a las inhumanas violaciones y atrocidades cometidas.
Ya saben ustedes que la gente, tras los sucesos de Samarra, si uno de sus
familiares había caído prisionero de los estadounidenses era optimista y
mantenían la esperanza de volverlo a ver pero, en cambio, si su allegado
había sido capturado por los cuerpos de seguridad se lanzaban a buscar el
cadáver, mutilado y desfigurado.
P: Ustedes fueron de los grupos que legitimaron los primeros casos de
secuestro de periodistas. ¿Acaso tienen ahora, tras cinco años de ocupación,
una lectura distinta respecto a la política de atacar a los periodistas y
los medios?
R: Es política general del grupo no atentar contra profesionales tales
como los periodistas, médicos y personal de instituciones de ayuda
humanitaria, así como contra aquellos que no llevan a cabo una acción
hostil, o no sirven a los ocupantes. Es una política acordada por el grupo
desde su fundación y siempre se ha mantenido.
Sin embargo, estamos en un campo de batalla abierto. Y cuando recaen las
sospechas sobre alguno de esos profesionales, el grupo le investiga y puede
que le retenga y le someta a un interrogatorio. Si se llega a la conclusión
de que es inocente, entonces se le trata bien y se le devuelve su dignidad.
Las tropas estadounidenses y los sucesivos gobiernos de la ocupación son
quienes han matado periodistas y se han ensañado con ellos; quienes han
cerrado sus oficinas, confiscado sus carretes y equipos a fin de desinformar
y ocultar al mundo, especialmente al pueblo estadounidense, la verdad de lo
que sucede en Iraq.
Damos la bienvenida a los equipos de la prensa y al personal de las
organizaciones de la sociedad civil, así como a todas las misiones de ayuda
humanitaria. Estamos dispuestos a proporcionarles protección para que puedan
transmitir la verdad al mundo y prestar sus servicios a la gente.
P: Han anunciado que no reciben combatientes extranjeros en sus filas,
¿por qué han tomado esa decisión?
R: Nosotros no infravaloramos ningún apoyo —sea de la índole que sea— que
nos llegue de la noble Nación árabe y de cualquiera. Pero entre nosotros no
hay ningún hermano que no sea iraquí por muchas razones, entre ellas por la
abundancia de muyahidín y de combatientes iraquíes, de gente cualificada,
por las difíciles circunstancias y el gran número de enemigos dentro de
nuestro país, además de la necesidad de proporcionarles [a los combatientes
no iraquíes] un amplio apoyo logístico, en comparación con lo que requieren
sus homólogos iraquíes que son gente que conoce el terreno.
Los enemigos, además, quieren desviar la causa de nuestros objetivos y
pueden utilizar la presencia de combatientes no iraquíes como pretexto para
justificar la ocupación, como están ustedes viendo.
P: ¿Cuál es su postura hacia el Baaz como partido político?
R: Los baazistas no tienen peso en el campo militar de la yihad. Algunos
de ellos pretenden reivindicar para sí los esfuerzos de los demás. No nos
negamos a hablar con ellos, pese a nuestras diferencias intelectuales e
ideológicas. Estamos contra la política de exclusión, aunque el partido Baaz
siguió de hecho esa política con nosotros cuando estaba en el poder.
P: Todos los dirigentes de las facciones armadas utilizan apodos.
¿Podría decirnos al memos cuál es su alias como líder del Ejército Islámico?
R: El anuncio de cualquier dato nuevo está marcado por las exigencias
pragmáticas y por las necesidades del grupo, de modo que anunciar algo por
el mero hecho de anunciarlo sin conseguir nada de importancia a cambio no es
procedente ni acertado. La batalla es larga y diversa. Quizás en un futuro
cercano anunciemos algo a ese respecto.
P: ¿Es cierto que usted es un ex mando militar?
R: No voy a responder a esa pregunta.