Al menos 50 personas murieron y alrededor de 250 resultaron heridas el lunes 28 en
varios atentados suicidas en Bagdad y Kirkuk, en una jornada que pone de relieve
la fragilidad de la seguridad en el país y viene a empañar el optimismo que han
intentado transmitir las autoridades iraquíes y estadounidenses sobre la
situación en Irak, donde la violencia ha descendido a su nivel más bajo de los
últimos cuatro años.
Por una parte, al menos 28 personas murieron y 92 resultaron heridas tras
la explosión consecutiva de tres bombas cerca del distrito de Karrada, en el
centro de Bagdad. Los atentados fueron cometidas por tres mujeres suicidas, un
procedimiento cada vez más utilizado por la red Al Qaeda debido a que a las
mujeres les resulta más fácil eludir los controles de seguridad, por lo general
más estrictos con los hombres. En lo que va de año las mujeres han participado
en más de 20 atentados suicidas.
Los atentados de Bagdad coincidieron con la llegada masiva a la capital de
peregrinos chiíes que acudían al santuario de Kadhamiya, en el noroeste de
Bagdad. Se espera la llegada de cerca de un millón de personas para participar
en esta peregrinación anual, una de las más importantes del calendario religioso
chií, que rinde homenaje a uno de los doce grandes imanes del chiísmo y que
concluyó el martes.
Se desconoce de momento si las víctimas son peregrinos, pero el hecho de
que las explosiones se hayan producido en Karrada, un distrito por el que pasan
numerosos fieles en su camino hacia el santuario, hace sospechar que sí lo sean.
De momento ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad por las explosiones
en Bagdad.
Para la peregrinación de la Kadhamiya de este año se esperaba una mayor
afluencia de fieles que en los años anteriores debido a la relativa mejora de la
seguridad en el país. Pese a ese optimismo, siete peregrinos fueron asesinados
el domingo a tiros por un grupo armado cuando efectuaban la marcha a pie
procedentes del sur de Irak, predominantemente chií.
La peregrinación de Kadhamiya --un objetivo habitual, al igual que otras
celebraciones chiíes, de las fuerzas suníes de Al Qaeda-- se cubrió de sangre en
2005, cuando los rumores sobre un atentado con bomba provocaron una fuerte
estampida en un puente que conduce al santuario, en la que murieron alrededor de
mil personas.
Las explosiones del lunes en la capital, aparentemente coordinadas, han
acabado con meses de relativa calma en la ciudad y con el ambiente de optimismo
transmitido por las autoridades por el descenso de la violencia. El primer
ministro iraquí, Nuri al Maliki, ha hecho insistentes llamamientos en los
últimos meses a los mandatarios extranjeros y a las compañías extranjeras para
que se trasladen a Irak, donde, según sus palabras, ha mejorado la seguridad
gracias al aumento de la presencia militar y al apoyo de Estados Unidos a este
despliegue del Ejército iraquí.
Matanza en Kirkuk
Por otra parte, al menos 22 personas murieron y 150 resultaron heridas
como consecuencia de un atentado suicida con bomba en la ciudad de Kirkuk, en el
norte de Irak. La explosión se produjo mientras miles de personas se
manifestaban en la ciudad para protestar contra la aprobación en el Parlamento
de una polémica ley sobre elecciones provinciales.
"La cifra de muertos hasta en estos momentos es de 22 y la de heridos de
más de 150", declaró el coronel Yazgar Shukr, un responsable de seguridad de
Kirkuk. Fuentes médicas oficiales han confirmado la cifra de fallecidos.
En las imágenes de la televisión kurda se aprecia una explosión mientras
miles de personas se manifestaban. Testigos presenciales informaron a Reuters de
que un agente de Policía empezó a disparar al aire e inmediatamente se produjo
una estampida.
El motivo de la manifestación era la polémica ley electoral provincial
aprobada la semana pasada por el Parlamento y que ha sido rechazada incluso por
el presidente de Irak, el kurdo Jalal Talabani, quien la considera contraria a
la Constitución. La ley fue aprobada pese a la falta de consenso sobre la
discutida circunscripción de Kirkuk, motivo por el que todos los diputados de la
Alianza Kurda, uno de los tres principales grupos en la Cámara, abandonaron la
votación parlamentaria.
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, había anunciado que las
elecciones provinciales se celebrarían el próximo 1 de octubre, pero el retraso
en la aprobación de la ley hace poco probable que se puedan realizar para
entonces. La Comisión Electoral había señalado que serían necesarios al menos
tres meses desde la aprobación de la ley para preparar unos comicios que se
consideran fundamentales para promover la reconciliación nacional.
El principal caballo de batalla es el destino de Kirkuk, ciudad petrolera
del noreste del país en la que conviven etnias árabes, kurdas y turcas. Las
minorías kurdas consideran que Kirkuk es la antigua capital del Kurdistán y
desean que se decida mediante referéndum quién debe controlar el norte de la
ciudad. En cambio, los turcos y los árabes, que ocuparon la ciudad durante el
régimen de Sadam Husein, creen que los kurdos han llegado en masa a la ciudad
desde la caída del régimen en 2003 en un intento por inclinar la balanza
demográfica a su favor en caso de que se celebren elecciones.
Civiles muertos a manos de EEUU
Por otra parte, el Ejército de Estados Unidos ha hecho públicos los
resultados de una investigación interna según los cuales tres iraquíes que
murieron el pasado 25 de junio cerca de Bagdad a manos de las tropas
norteamericanas eran realmente "honrados ciudadanos iraquíes" y no "criminales",
como se les había presentado en un primer momento.
En un comunicado, el Ejército indicó que las investigaciones han revelado
que las tropas dispararon contra un automóvil cerca del aeropuerto de la capital
por temor a sufrir un ataque. Los soldados calificaron a las tres personas que
viajaban en el automóvil de "criminales" e incluso mostraron un arma que
supuestamente habían encontrado en su interior. En el tiroteo murieron dos
mujeres y un hombre, según informaron las autoridades en su momento.
"Una investigación a fondo ha determinado que el conductor y los pasajeros
eran ciudadanos honrados de Irak", señaló el Ejército en el comunicado, emitido
el domingo. En el vehículo no apareció ningún arma y la confusión al respecto se
debió a un malentendido con los agentes de Policía iraquíes que llegaron a la
zona, añadió.
No obstante, según el comunicado, los soldados implicados en el incidente
no tuvieron la culpa. Según el Ejército, el pasado 25 de junio un convoy que
viajaba cerca del aeropuerto de Bagdad debió salirse de la carretera a causa de
los problemas en uno de los vehículos. En ese momento, un automóvil se acercó a
una velocidad que, a juicio de los soldados, era demasiado rápida, por lo que le
pidieron el alto. "Como el vehículo no respondió a las medidas de advertencia de
los soldados, fue detenido mediante el disparo de armas ligeras", indicó el
Ejército norteamericano.