l portavoz Ali al Dabbagh dio a conocer está información un día después de
que una delegación de la alianza chií que gobierna Irak regresara de Teherán
después de mostrar pruebas a funcionarios iraníes del apoyo de la República
Islámica de las milicias chiíes en Irak.
Dabbagh dijo que los responsables iraníes que se reunieron con la delegación
habían negado cualquier intromisión en Irak.
"El primer ministro ha ordenado la formación de un comité que documentará la
interferencia de los iraníes en los asuntos iraquíes. El Gobierno iraquí seguirá
investigando y pondrá sus hallazgos frente a los iraníes", dijo Dabbagh a
Reuters.
En una conferencia de prensa más temprano, Dabbagh pareció tomar distancia de
las acusaciones estadounidenses de una supuesta intromisión de Irán en asuntos
iraquíes.
El portavoz dijo en ese momento que no se presionaría a Irak para tener
conflictos con su vecino y que busca su propia investigación para "encontrar
información tangible y no basada en especulaciones".
Consultado por Reuters sobre qué pruebas existían hasta el momento, Dabbagh
dijo que se habían encontrado misiles iraníes en la ciudad de Basora, en el sur
del país, durante una reciente ofensiva contra las milicias de esa ciudad.
"La prueba que tenemos son las armas que fueron fabricadas en Irán. Queremos
rastrear que camino siguieron para llegar (a Irak), quien las está usando, y
donde las están consiguiendo", declaró Dabbagh.
Washington acusa a Irán de financiar, armar y entrenar a extremistas chiíes
para atacar a las tropas lideradas por Estados Unidos y fuerzas gubernamentales
iraquíes, a pesar de su compromiso público para estabilizar Irak.
En tanto, Teherán culpa de la violencia a la presencia de las fuerzas
estadounidenses.
Irak ha dicho en reiteradas ocasiones que no desea que su territorio se
convierta en un campo de batalla para una guerra de poderes entre Estados Unidos
e Irán. Los archienemigos están en disputa por las ambiciones nucleares iraníes.