a tensión aumentó a inicios de febrero, cuando hombres vestidos con
uniformes de las fuerzas de seguridad iraquíes secuestraron a dos mujeres, cuyos
cadáveres desnudos fueron hallados más tarde.
Antes y después de este incidente, las fuerzas Sahwa acusaron al jefe de
policía de Diyala, Ghanim al-Qureyshi, de haber permitido que milicias chiitas y
escuadrones de la muerte operaran con impunidad contra los sunitas.
Las Sahwa fueron formadas y auspiciadas por Estados Unidos para combatir a la
red terrorista Al Qaeda. Sus miembros reciben hasta hoy un salario de 300
dólares al mes de las fuerzas de ocupación, y suman más de 80.000 en todo Irak.
Los grupos sunitas forman en Irak un contrapeso al aparato de seguridad del
gobierno, integrado en su gran mayoría por milicianos chiitas.
Luego del asesinato de las dos mujeres, las Sahwa en Baquba, 40 kilómetros al
noreste de Bagdad, le dieron a Qureyshi un ultimátum para que se disculpara y
detuviera a los responsables.
"Por la presente, declaramos la suspensión de toda la cooperación con los
militares estadounidenses, con las fuerzas de seguridad iraquíes y con el
gobierno local", señaló el portavoz de las Sahwa, Abu Abdullah, luego de que
venciera el ultimátum.
Poco después, cientos de integrantes de las Fuerzas del Despertar realizaron
tres manifestaciones separadas en Baquba. El gobierno en Bagdad prometió enviar
un comité para investigar los asesinatos, y entonces los sunitas de las Sahwa
decidieron retomar sus deberes de seguridad en Diyala.
Pero esto no duró mucho. Las Sahwa acusaron a las fuerzas del gobierno de
lanzar nuevos ataques contra el pueblo sunita dentro y alrededor de Baquba. Las
Fuerzas del Despertar cortaron todo vínculo con las autoridades locales y con
las fuerzas de ocupación, y abandonaron sus puestos de vigilancia.
Pero después del 1 de marzo, funcionarios provinciales habrían aceptado
muchas de las demandas sunitas. Esto muestra el creciente poder que tienen las
Sahwa contra el gobierno local, dominado por chiitas.
Un integrante de la organización reveló que incluso se les prometió la
renuncia de Qureyshi, la nominación de cuatro asistentes sunitas para el puesto
de jefe de policía, el empleo de 5.000 miembros de las Sahwa como personal de
seguridad del gobierno local, y la garantía de que las fuerzas de seguridad se
mantendrían fuera de los distritos de mayoría sunita.
Los miembros de las Fuerzas del Despertar regresaron entonces a sus puestos,
pero también realizaron fiestas en las calles con una banda de música popular,
desafiando a Qureyshi.
Recientes comentarios de funcionarios de seguridad iraquíes revelan la amplia
brecha entre la policía y las Sahwa.
"El aumento del papel de seguridad de los miembros de las Fuerzas del
Despertar las ha convertido en la tercera fuerza en el país junto al ejército y
a la policía", dijo el general Mahdi Subeih, del Ministerio del Interior, al
diario saudita al-Haya, publicado en Londres.
"La rebelión de algunos miembros de las Sahwa y las confrontaciones que
surgieron entre ellos y las fuerzas de seguridad revelan la profundidad del
abismo entre ambas partes", añadió.