Por fin lograron su aprobación para salvar al Gobierno de un sonado fracaso.
Una disputa clave fue que el presupuesto de 48.000 millones de dólares del cual
un 17% iba destinado a la región del Kurdistán, a pesar de que su población,
según algunas estimaciones, no supera el 12,8% de los habitantes de Irak. Es la
consecuencia de la ausencia de un censo preciso de la población iraquí, el
desplazamiento de miles de familias y la limpieza étnica practicada en la región
kurda especialmente en la ciudad de Kirkuk.
Chantaje
Por otro lado, el fortalecimiento del papel de los partidos kurdos que
participan en el gobierno actual y el chantaje que ejercen sobre las autoridades
de Bagdad por tratarse de un gobierno débil e incapaz de defender los derechos
del conjunto de los ciudadanos. Los partidos kurdos, para conseguir sus
exigencias económicas amenazaron al Parlamento con retirarse, postura que
hubiera provocado un serio problema para el Gobierno iraquí.
La economía iraquí pasa por su peor momento puesto que los especialistas
señalan que la renta per cápita en 1979 era 4.219$, frente a los 1.456$ en 2006.
La producción de petróleo que llegó a rozar los 4 millones de barriles diarios,
no alcanza en la actualidad los 2 millones de barriles. Irak era un país que
acogía una enorme cantidad de mano de obra de modo que a principios de los años
ochenta había en torno a cinco millones de egipcios trabajando en el país. En
cambio la tasa de paro en estos momentos supera el 50%.
Pobreza extrema
El desempleo y el abandono de las políticas de desarrollo socioeconómico
aplicadas en tiempos del régimen anterior han sentado las bases de una nueva
estructura económica. Se trata de una economía informal de guerra y
supervivencia basada en el contrabando. Buena parte del petróleo iraquí se saca
del país de forma ilegal, particularmente hacia Irán y Kuwait.
Esta situación ha causado un deterioro importante en la economía del
ciudadano por la falta de ingresos económicos y por la pérdida de familiares
trabajadores, una realidad que ha llevado a que el 43% de los iraquíes vivan en
la pobreza extrema.
Los centenares de miles de muertos como víctimas de la invasión y los
conflictos resultantes ha dejado familias desestructuradas y fuertemente dañadas
social y económicamente. Y dado que el 90% de los fallecidos son hombres y que
la tasa de participación masculina en el trabajo es de 69% frente a un 13% para
las mujeres, la muerte del marido significa la ruina del hogar.
Éxodo interno
Los desplazados dentro del país que se cuentan por millones viven en una penuria
económica y social. En 2006, solamente el 32% recibió raciones alimentarias
distribuidas por el gobierno.
La corrupción política que reina en
Irak
y afecta a todos los aspectos de la vida y en particular a la economía, está
llevando al país a un callejón sin salida. Pero lo más penoso de todo esto es el
día a día del ciudadano iraquí que se siente abrasado en un auténtico infierno.
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