En
septiembre de 2007, ORB hizo públicos los resultados de su investigación que
calculaban en un millón doscientas mil [1.200.000] las muertes violentas
ocurridas en Iraq desde marzo de 2003. La agencia comentó que en aquel momento
la ocupación estadounidense de Iraq tenía “[…] Un índice de muertes que
actualmente sobrepasa el genocidio en Rwanda de 1994 (800 mil muertos),” un
millón de heridos y varios millones de iraquíes más expulsados de sus hogares
hacia un exilio tanto interno como fuera del país.
Los medios de comunicación
estadounidenses, como era de esperar, prácticamente no se hicieron eco del
informe a pesar del incuestionable prestigio de ORB, la misma firma que
realizó las encuestas para el Partido Conservador británico y para la BBC.
Los candidatos a la presidencia del Partido Demócrata también lo ignoraron. Ni
la Casa Blanca ni el Pentágono se sintieron obligados a hacer comentario
alguno sobre la investigación.
Aval de estudios
previos
Los resultados de ORB reivindican el
estudio publicado en The Lancet --la revista médica británica-- en
octubre de 2006, que en ese entonces estimó el número de víctimas iraquíes en
unas 655.000, aproximadamente. En septiembre [de 2007] Les Roberts, como co-autor
del estudio [de la Universidad John Hopkins de EEUU] publicado en Lancet,
escribió un correo electrónico a MediaLens, en respuesta a la
publicación del estudio de ORB, en el que indicaba que “[…] el estudio se ha
realizado 14 meses después, habiéndose producido una escalada en el número de
muertos. Sólo este dato justifica la mayor parte de la
diferencia (entre el estudio de Lancet de octubre de 2006 y el
de ORB)”. Roberts señaló que las investigaciones de Lancet
y de ORB “parecen ser claramente afines”.
En el comunicado de prensa del 28 de
enero, ORB explicó que “sondeos adicionales” confirmaron su cálculo preliminar
de más de un millón de muertos iraquíes “[…] Como resultado del conflicto
iniciado en 2003”. La agencia alude a las críticas previsibles o a las
“contestaciones” escépticas a su trabajo previo, que se basó en sondeos
realizados, principalmente, en centros urbanos, y explicó que “[…] hemos
realizado casi 600 entrevistas adicionales en comunidades rurales. En general,
los resultados [de esta última encuesta] coinciden con los “resultados
urbanos” y, con estos [nuevos] datos, calculamos que el número de muertos
habidos entre marzo de 2003 y agosto de 2007 haya sido probablemente en torno
a un millón treinta y tres mil (1.033.000). Si tenemos en cuenta el margen de
error que suele haber en los datos de las encuestas de este tipo, la franja de
variación se sitúa entre los 946.000 y los 1.120.000 muertos.
Los resultados se han basado en
entrevistas personalizadas realizadas sobre una muestra de población
representativa en el ámbito nacional de 2.414 adultos mayores de 18 años (con
un margen de error del ±1,7%). La pregunta realizada fue: “¿Cuántos miembros
de su familia (entendida como los que viven en su casa) han muerto debido al
conflicto existente en Iraq desde 2003 (es decir, debido a la violencia y no a
causas naturales como pueda ser la edad)? Por favor, fíjese que me refiero a
familiares que estaban viviendo realmente bajo su techo”.
Promedio de 1,26
muertos por hogar
Alrededor de un 20,2% de quienes
contestaron a la pregunta informaron de al menos una muerte en su hogar como
resultado de la invasión y ocupación estadounidense. De estos
hogares, el promedio del número de muertos fue de 1,26 personas. El
último censo completo de Iraq realizado en 1997 daba cuenta de un total de
4.050.597 hogares. Basándonos en esto, se deduce de los datos que se han
producido un total de 1.033.239 muertos desde marzo de 2003. El equipo de
investigadores de ORB-IIACSS concluyó que más del 40% de los hogares de Bagdad
habían perdido a un miembro de la familia, el porcentaje más alto de todo Iraq.
Entre las personas que han querido declarar su credo religioso, alrededor de
un 50% prefirieron definirse a sí mismos simplemente como musulmanes. Las
familias sunníes fueron mucho más proclives a manifestar que el conflicto les
había arrebatado a un miembro de su familia (el 33%), mientras que entre las
familias shiíes sólo un 16% informó [de la muerte de un familiar a causa de la
ocupación].
Las empresas llevaron a
cabo 1.824 entrevistas en zonas urbanas y 590 en los alrededores de
núcleos rurales. La metodología de la encuesta utilizó
un muestreo de probabilidad aleatoria en múltiples localizaciones que
abarcaron 15 de las 18 demarcaciones de Iraq. En conjunto, se trabajó en 112
lugares distintos de muestreo: 90 lugares estaban situados en áreas urbanas y
20 en zonas rurales.
Por razones de seguridad no se llevaron
a cabo entrevistas en las provincias de Kerbala y al-Anbar. En Irbil, las
autoridades locales kurdas impidieron que el equipo realizara el trabajo.
Munqith Daghir, director de IIACSS, declaró a la revista Research que
las fuerzas de seguridad kurdas pidieron “[…] acompañar a nuestros
entrevistadores a las casas, sólo para estar seguros de que no los
perjudicáramos o presionaríamos. Obviamente esto era sólo una excusa; querían
saber lo que estábamos haciendo y querían vigilar a las personas para
descubrir qué nos contaban”.
La actualización del estudio detectó que
el 40% de las muertes violentas se atribuyeron a heridas la bala, el 21% a
atentados con coche bomba, el 8% a bombardeos aéreo, el 4% a la violencia
sectaria y otro 4% a accidentes. La cifra de muertes por bombardeos aéreos,
cerca de 80.000 o más, debe hacer referencia a víctimas mortales producidas
por operaciones estadounidenses o británicas, ya que sólo sus ejércitos están
equipados con aviones de guerra y helicópteros.
Silencio en los
medios
Como ya sucedió en septiembre [de 2007],
los medios de comunicación estadounidenses optaron por ignorar las
conclusiones de ORB. Los sitios web del New York Times, del
Washington Post, del Boston Globe y de ABC News
emitieron una nota de Reuters sobre las conclusiones de ORB.
Los Angeles Times, Chicago Tribune, Detroit Free Press, Wall
Street Journal, CNN y CBS News no se
refirieron al sondeo; tampoco Barack Obama o Hillary Clinton hicieron
ningún comentario sobre la tasa de mortalidad. Obama, en su página web hace
mención a iraquíes desplazados, pero no se refiere en lo absoluto a las
muertes de civiles.
El pasado jueves [31 de enero], en un
discurso en Las Vegas, George W. Bush defendió sin paliativos la invasión de
Iraq e ignoró la oposición pública a sus políticas. Bush afirmó que: “[…] La
decisión de derrocar a Sadam Husein fue la correcta. El mundo está mejor sin
Sadam Husein en el poder, al igual que el pueblo iraquí.
Se han producido avances interesantes en Iraq: han hecho una
constitución y la han votado. Imagínense ustedes a una sociedad que en un
corto período de tiempo pasa de una brutal tiranía a poder votar”. El
presidente se jactó de que su decisión de enviar una ‘oleada” de soldados a
Iraq, “[…] Se basó en las consideraciones del personal militar” y no “[…] En
ninguna encuesta de Gallup o de un grupo desorientado. [La decisión] Se basó
en lo que era mejor para el futuro de Estados Unidos, y por ello, en lugar de
retirar las tropas, enviamos más”.
Bush explicó que había
intentado acatar el deseo popular: “[…] Mucha gente dice ‘Bien,
¿Y ahora qué, señor presidente?’.Y
mi respuesta es que hemos llegado muy lejos en este importante escenario, en
esta guerra contra el terrorismo para estar seguros de triunfar. Por lo tanto,
cualquier futura reducción de las tropas se basará en las opiniones de los
mandos militares y en las condiciones [existentes]. Iraq es importante para
nuestra seguridad. Tomaré las decisiones para lograr el éxito en Iraq. Para
las personas, desde luego, es tentador decir, bien, asegúrese de hacer lo que
es políticamente correcto. Yo no soy así. Eso no es lo que vamos a hacer”.
El
pueblo iraquí y miles de estadounidenses continuarán sufriendo la muerte y
devastación hasta que la clase obrera internacional intervenga y ponga freno a
la ocupación neo-liberal de Iraq.