Desde inicios del 2008 nada bueno se
pronosticaba para la economía rusa.
Por
Vladislav Grinkevich - RIA Novosti
Desde los primeros meses ya se sabía que el Gobierno no podría detener el
alza de los precios: los funcionarios se quedaban con los brazos cruzados y se
quejaban de las "tendencias económicas" a nivel mundial. Las medidas que tomaban
más parecían a parches de agujeros en la ropa. La situación que se ha formado
ahora alrededor de la crisis económica inminentemente se asemeja a una lucha
contra el alza de los precios: el principal y casi único culpable de todas las
desgracias es el mercado mundial, y muchas de las medidas anticrisis que se
toman tienen, según opinión de los expertos, un carácter "reactivo".
Noviembre es considerado como el mes más crítico según los resultados del
Servicio Estatal de Estadística de Rusia (Rosstat), que fijó una caída en la
producción que asustaba. En noviembre de 2008 la producción industrial en
comparación con la del año pasado disminuyó en un 8,7%, en la industria
manufacturera se observa una caída del 10,3%. Pero estos son índices
promediados. Hay otros sectores de la economía donde la caída es mayor, valga
como ejemplo la disminución de la producción de cemento en un 29,6%; del
laminado de metales ferrosos, en 44,3%; la producción de abonos minerales, en un
51,6%.
La situación en el campo financiero no está mejor. Hace unos días, el
vicepresidente del Banco Central de Rusia, Alexei Uliukaev, calculó el reflujo
de capitales del país al término de 11 meses del 2008 (el real reflujo de
capitales del país comenzó en septiembre) en 80.000 millones de dólares y
pronosticó que para fin de año este reflujo alcanzará posiblemente los 100.000
millones de dólares.
Ahora ya se sabe que la crisis económica de una manera u otra alcanzará a
todos en el país. En total, según los datos de Rosstat, el número de
desempleados es de 5 millones de personas, es decir en 376 mil personas más en
comparación con el mes de octubre.
El Ministerio de Economía calcula en 5 millones 600 mil el número de
desempleados; mientras que el Ministerio de Desarrollo Social y Salud, en 6 ó 6
millones 500 mil. Los expertos de las compañías analíticas se muestran más
pesimista, pues su cifra es de 7-7 millones 500 mil desempleados. Se observa que
las opiniones en lo que respecta para el próximo año se diferencian.
Está claro que la situación será más difícil para los habitantes de las
ciudades cuya economía gira en torno a dos o tres empresas piloto de desarrollo
regional. El problema de las empresas piloto tiene dos aspectos: de un lado, en
ellas está concentrada la mano de obra más calificada que se ha mantenido en sus
puestos desde los tiempos soviéticos; de otro lado, debido a los mecanismo no
desarrollados de migración interna (no es secreto que las personas que llegan
del interior del país a la capital es más difícil encontrar trabajo y recibir el
permiso de trabajo que los migrantes de Asia) estas personas quedan atrapadas en
sus ciudades.
Claro está que las autoridades del país prometen a sus ciudadanos no dejarlos
en la desgracia. Dentro de este contexto, el vicepresidente del Gobierno,
Alexander Zhúkov, anunció que se asignarían 44 mil millones de rublos (unos
1.517 millones de dólares) en apoyo al empleo de la población: este dinero será
designado para preparar y organizar trabajos sociales. Pero surge la pregunta:
¿Tendrá el Estado los recursos suficientes para resolver este problema?