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Por el trabajo y el capital. Un obrero mecánico y un cartel en
defensa de su puesto de trabajo.
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Así calificó el
presidente del comité de empresa de firma automotriz alemana Opel, Klaus Franz,
el paquete de asistencia a los fabricantes estadounidenses de vehículos por 17
mil 400 millones de dólares, anunciado el sábado por la Casa Blanca.
IAR
Noticias
/
Reuters-AFP-DPA
"Los 17 mil millones de dólares –anunciados por el presidente
estadounidense George Bush el sábado– son sólo una gota en el desierto. No ayudan realmente” a
la General Motors, matriz estadounidense de Opel, dijo Claus Franz.
En tanto, el presidente estadounidense, George W. Bush, defendió elsábado
su decisión de que el Estado otorgue ayuda financiera a los fabricantes de
automóviles con el argumento de que una quiebra de éstos últimos podría provocar
una recesión más profunda en Estados Unidos.
“Nos gustaría que los medidas que tomo no fueran necesarias. Pero dada la
situación, es la forma más eficaz y responsable de asumir el desafío que
enfrenta nuestro país”, dijo Bush en su alocución radial semanal.
“Esta reestructuración exigirá importantes concesiones de todos aquellos que
están involucrados en la industria automotriz: la dirección, los sindicatos, los
acreedores, los accionistas, los concesionarios y los proveedores”, advirtió.
Algunos analistas y parte de la prensa estadounidense consideran que los
préstamos no son una garantía de supervivencia para empresas que se enfrentan a
enormes desafíos y a pésimas condiciones económicas, que incluyen el
desmoronamiento de las ventas y la falta de créditos al consumo.
No obstante, los diarios estadounidenses The Washington Post y
The New York Times avalaron el plan, el cual, aseguraron parece haber
logrado un balance adecuado.
“Lo único peor que este plan del gobierno hubiera sido no hacer nada”, indicó
el editorial del The Washington Post. “En momentos que la economía
estadounidense y mundial se degradan, el colapso de General Motors y Chrysler
podría haber paralizado a muchos de sus proveedores y posiblemente a Ford, y
podría haber incluso puesto en peligro las operaciones en Estados Unidos de
compañías asiáticas y europeas”, agregó el rotativo.
El Post indicó que “el gobierno de Bush parece haber alcanzado el
equilibrio adecuado”, al exigirle “sacrificios dolorosos pero necesarios a
cambio del dinero”.
Por su parte, The New York Times indicó que el crédito a General
Motors y Chrysler protegerá a la economía de una posible ola de despidos y
aumento del desempleo, pero no garantizan la supervivencia de la industria
automotriz. “El gobierno del presidente electo Barack Obama todavía tendrá que
tomar medidas difíciles”, agregó.
Canadá anuncia más ayudas
Mientras
tanto, el gobierno canadiense decidió utilizar recursos públicos por 3 mil 300
millones de dólares para ayudar a las subsidiarias de Ford, Chrysler y General
Motors que operan en el país para que sigan trabajando mientras se restructuran.
El paquete del gobierno canadiense, anunciado por el primer ministro, Stephen
Harper, y el premier de Ontario, Dalton McGuinty, incluye dos nuevas medidas
federales para apuntalar a la industria: colaborar con los proveedores del
sector y ayudar a que los consumidores obtengan créditos para la compra de
vehículos.
“En el país hay literalmente cientos de miles si no millones de familias
potencialmente afectadas por la crisis de esta industria”, dijo Harper. “Nos
estamos asegurando que, en el marco de nuestra responsabilidad por el dinero de
los contribuyentes, que también vamos a velar por sus intereses”, agregó.