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Sede central en Frankfurt del Meno, del Banco Central Europeo, BCE.
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El Gobierno alemán ha
sido criticado por su supuesta “parsimonia” en implementar medidas coyunturales
contra la crisis económica, pero pocos piensan en las consecuencias del
endeudamiento, dicen columnistas europeos.
Deutsche Welle
Rzeczpospolita, de Varsovia, Polonia: “Una profunda
recesión en Estados Unidos también afecta a Europa. En comparación con la
crisis económica de los años 30, cuando el desempleo ascendió al 25%, no se
puede decir que estemos sufriendo tiempos apocalípticos.
Aún así,
cuesta ser optimista. Todos los pronósticos que anuncian que la economía
mundial se empezará a recuperar a partir del segundo semestre de 2009, se
basan en modelos y presunciones que ya fracasaron en el análisis de las
predicciones de la presente crisis.”
Ni baja de intereses ni inyección de capital
Der Standard, de Viena, Austria: “El director del
banco emisor estadounidense recibe el aplauso esperado. Desde hace meses los
propulsores de una radical reducción de las tasas de interés piden que entre
más dinero se inyecte a la economía en la lucha contra la recesión, todavía
mejor. Pero nadie parece pensar en las consecuencias del endeudamiento, ni en
las cantidades de dinero efectivo en el circulación, ni en la reforma
sostenible y a largo plazo que debiera realizarse.
Los
bancos aún están debilitados por créditos no pagados que ascienden a los
billones de euros. Y como ellos mismos lo saben, no se prestan dinero entre
sí, sino que prefieren guardarlo en los institutos emisores o en el propio
subterráneo.
Ni la
reducción de los intereses ni la inyección masiva de capital han cambiado
nada. Pero en cambio de liquidar los institutos bancarios que no pueden
sobrevivir por sí mismos, se prefiere gastar en ellos más dinero.”
Occidente alemán también necesita "Plan de Apoyo“
Westdeutsche Allgemeine Zeitung, de Essen,
Alemania: “El que en Alemania exprese con escepticismo que el Este alemán
estaría siendo favorecido por el Plan de Reconstrucción a expensas de la otra
mitad del país, la parte occidental, es considerado un antipatriótico por los
eufóricos de la reunificación.
Pero
ahora la mismísima canciller (Angela Merkel) ha indicado que, en efecto,
existe ese desequilibrio. Seguro que por ello no se le extraerá un céntimo al
segundo Pacto de Solidaridad 2019.
Sus
palabras tienen, sobre todo, un significado simbólico de que la ayuda y
promoción de la economía, la educación, la investigación y lo social en
Alemania no se reparta con criterios de dirección oriente u occidente, sino de
acuerdo a las necesidades de cada región”.