(IAR
Noticias)
16-Diciembre-08
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Saldos. Un grupo de mujeres
revisan una enorme pila de ropa bajo un cartel que anuncia el precio de sólo
un euro por artículo. |
La venta de baratijas en general llegadas de China se extiende por Italia y
el resto del continente. Es porque no hay dinero para comprar en las grandes
tiendas. Hay incluso quienes prefieren hacer sus propios regalos y así ahorrarse
el gasto.
Por
Julio Algañaraz - Clarín
E s una moneda con colores plata y oro, el símbolo de esta Navidad de la
crisis que algunos llaman "l'ultimo Natale" porque más allá de las fiestas de
fin de año se agitan las sombras ominosas de momentos mucho peores de los que ya
se viven. Hasta de un cambio de época. "Tuteo per 1 Euro". Basta una moneda, la
moneda, que es un reaseguro de estabilidad para 500 millones de europeos aunque
de los 27 socios de la Unión, solo 15 están en el mercado único, la ya
legendaria Eurolandia.
El fenómeno no es solo en Italia, sino en toda Europa. La crisis en la economía
real, la de la gente, es tal que en Londres las rebajas masivas en las tiendas
llegan a un 75% en un esfuerzo notable para atraer a lo consumidores.
En MAS, una de las más grandes tiendas de ropa de Roma en la piazza Dante del
barrio Esquilino, copado por los comerciantes chinos y lleno de vida, hay un
gran cartel que ofrece ropa a solo 1 euro. Un euro por un jean, un euro por una
camisa. Toda ropa usada, pero los pobres inmigrantes ya maltratados como
extranjeros indeseables y temerosos de ser expulsados si pierden el trabajo que
comienza a escasear con la crisis se sienten en el paraíso. Y muchos más
italianos felices de no quedarse afuera de las fiestas. Familias enteras
recorren el Esquilino, el barrio de la estación Termini del ferrocarril, de la
catedral de Santa María la Mayor y de la plaza en el que se encuentra el viejo "palazzo"
de la embajada argentina.
En el Esquilino hay mucho "tuteo per 1 euro", pero la pegada publicitaria de
atraer a la gente con gangas se ha difundido por toda la península en armonía
con estos malos tiempos. Apenas caen unas gotas de agua en Roma brotan por todos
lados inmigrantes indios, pakistaníes y de Bangla Desh. Son centenares y todos
ofrecen paraguas. Ellos también se han unido a la campaña "tuteo per 1 euro", un
precio de saldo, y sonríen porque a italianos y turistas les venden "como
nunca", dijo Rajiv a Clarín frente al Vaticano.
La clave de todo son los productos chinos que cuestan muy poco. En el barrio de
Monteverde hay un negocio de italianos de "tuteo per 1 Euro" que consiguen una
clientela ausente en los desolados negocios vacíos de los alrededores. La
especialidad es vender todo tipo de decoraciones natalicias. Fruslerías, pero
que cumplen con un requisito fundamental para el sentimiento italiano: son un "pensierino".
El pensierino significa "te pensé" aunque no tengo plata. "Con 50 euros uno se
compra otros tantos pensierinos", me dice mi vecina María de 83 años, que cobra
una magra jubilación pero no quiere dejar sin nada a sus familiares.
Por cuatro euros este corresponsal compró un "set" para el árbol de Navidad de
60 piezas decorativas. Chinas por supuesto. En el mercado de pulgas de Roma, que
se llama Porta Pórtese y nació como sede del mercado negro de la ciudad durante
la Segunda Guerra los libreros han adherido al estado nacional de crisis y se
pueden comprar muchos libros usados por solo uno y dos euros. "¡Qué tiempos
señor!", señala Vladimiro que es ruso y en el fondo está contento "porque hemos
vuelto a vender aunque no ganemos nada".
El invierno climático llega el 21 de diciembre en el hemisferio boreal, pero
para Europa es el invierno de la mishiadura (debe ser una palabra de origen
dialectal, no?) lo que cuenta. Nadie quiere ni imaginarse como será la próxima
Navidad. La crecida impresionante del río Tíber, que atraviesa la metrópoli y
roza el Vaticano, tuvo en vilo a los romanos durante estos días. No hubo
inundaciones pero los temores alimentaron la tristeza que se vive por un futuro
difícil que como el río pleno de agua está llegando irremediable.
Italia entró en recesión efectiva en abril pasado, pero el estancamiento ha
durado años. Silvio Berlusconi ya gobernó 5 años con un paréntesis de 20 meses
de la centroizquierda, pero naturalmente echa todas las culpas a la "siniestra".
Berlusconi es popular, lo apoya más del 60 por ciento de los italianos e invita
todos los días a tener confianza. "Nosotros nos construimos el futuro. Hay que
consumir para demostrar que no aceptamos el clima de derrotismo", dice.
Los comerciantes están divididos. Los que lucran en torno a la piazza España en
Roma y a vía Montenapoleone en Milán sostienen que las ventas no caerán mucho
este año, aunque "la crisis se siente". La última moda es hacer regalos a 0
euro, sin precio. Caterina Pasolini dice que "el Natale de los tiempos de crisis
cambia los paquetes y las sorpresas. Olvidemos las cartas de crédito y el
dinero. Los mejores regalos se hacen con tiempo, experiencia e imaginación". Los
llaman "los regalos del corazón". Son "pensierinos" hechos por cada uno.
Imaginativos, como darle a los amigos elegidos lecciones de cocina o el profesor
que le regalo a su mujer el compromiso de no hablarle del trabajo por dos
semanas.
Giulia Danteri prefirió "un regalo del corazón más profundo, porque estoy
desocupada". Se comprometió a visitar al menos una vez por mes a sus abuelos en
el terrible 2009 que se viene. "Todos quedamos muy contentos y nos queremos más
y mejor", dijo a Clarín. "No hay plata ni crisis que compensen los buenos
sentimientos". |