a primera jornada de esta cumbre comunitaria concluyó
de forma poco habitual, ya que el presidente francés y de turno del Consejo de
la UE, Nicolás Sarkozy, decidió no ofrecer una conferencia de prensa para
explicar los progresos de las negociaciones.
Varios dirigentes, como el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker,
o el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, se mostraron convencidos
tras la cena de líderes de que habrá un acuerdo sobre las medidas de
reactivación económica.
Juncker reconoció que aún faltan "algunos detalles" por pactar, pero dio por
seguro que los dirigentes comunitarios respaldarán el plan de la Comisión
Europea de destinar, en total, el 1,5 por ciento del PIB de la UE (unos 200.000
millones de euros) a medidas coyunturales para sacar a Europa de la recesión.
La mayor parte de esa cantidad (170.000 millones) deberán aportarla los
Estados miembros, mientras que los 30.000 millones restantes saldrán del
presupuesto comunitario y del Banco Europeo de Inversiones.
Alemania, la economía más grande de la UE y la que debería hacer el esfuerzo
más oneroso, se había mostrado hasta ahora reticente a aprobar nuevas medidas
coyunturales, porque no quiere desequilibrar su presupuesto y prefiere esperar a
ver el resultado de las que ya ha puesto en marcha.
Pero al término de la cena en que debatieron cuál debe ser la respuesta
comunitaria a la crisis económica, Berlusconi dejó claro que hubo "consenso" en
torno al planteamiento de la Comisión.
En cuanto al cambio climático, el grueso del paquete de medidas está
consensuado y sólo faltan por cerrar detalles en algunos puntos técnicos, por lo
que también se espera un acuerdo.
Diplomáticos y funcionarios han trabajado durante gran parte de la pasada
noche intentando acercar posiciones en los puntos que todavía separan a los
Veintisiete.
Las conversaciones en estos dos asuntos avanzaron de forma fluida después de
que los jefes de Estado y Gobierno de la UE lograron, al inicio de la cumbre, un
rápido acuerdo para que Irlanda celebre antes de noviembre de 2009 un nuevo
referéndum de ratificación del Tratado de Lisboa a cambio, básicamente, de que
cada país comunitario siga teniendo un miembro en la Comisión Europea.