El buque antisubmarino "Almirante Vinográdov", los
buques cisterna Pechenga y "Borís Butoma" y navío de salvamento "Foti Krilov",
de la Flota del Pacífico de Rusia (FPR) emprendieron recientemente una
expedición para participar en las maniobras Indra-2009con buques de la Armada de
India, en el Océano Índico.
Por Iliá Krámnik - RIA Novosti
Una vez concluidas esas maniobras, los buques rusos tomarán rumbo hacia el
Golfo de Adén, en el Cuerno de África para relevar al patrullero ruso
Neustrashimi (El Intrépido) de la Flota del Báltico que desde hace meses,
protege a buques mercantes de los ataques perpetrados por piratas somalíes.
En los ejercicios Indra-2009 también participará el buque insignia de la
Flota del Norte, el crucero nuclear "Pedro el Grande", el buque antisubmarino
"Almirante Chabanenko" y otros buques de apoyo.
Esta flotilla, desde el pasado mes de noviembre emprendió una larga travesía
por el Océano Atlántico que culminó con las primeras en la historia maniobras
conjuntas VENRUS-2008, con buques de la Armada de Venezuela, en el mar Caribe.
Actualmente, en los océanos del mundo navegan buques de las Flotas rusas del
Norte, Báltico y el Pacífico, y a corta perspectiva, buques de guerra de la
Flota del Mar Negro emprenderán una travesía en el Mediterráneo.
Como subraya la prensa rusa y occidental, la intensa actividad que desarrolla
actualmente la Armada de Rusia en los mares del mundo no se había visto desde
los tiempos de la Unión Soviética.
La cada vez más notoria presencia de los buques de guerra rusos fuera de los
límites de sus aguas territoriales, ha desatado reacciones muy dispares en la
comunidad internacional, sobre todo al valorar, las razones, planes y objetivos
de Moscú.
En realidad, las razones son muy simples. La armada rusa volvió a los océanos
del mundo porque cuenta con los recursos suficientes para mantener a sus buques
de guerra en las condiciones optimas que les corresponde por definición, y en
consecuencia, estar en disponibilidad inmediata para cumplir sus tareas de
defensa.
Como se ha explicado reiteradamente a nivel oficial, Rusia considera que la
presencia de su Armada en los mares del mundo es un elemento más de su política
exterior que implica la permanencia de sus buques de guerra en regiones claves
del océano mundial.
Como declaró el portavoz de la Flota del Pacífico capitán Román Mártov en
relación a la travesía en el Océano Índico, "las expediciones de la Armada
demuestran que Rusia puede con dignidad ostentar el estandarte de sus buques de
guerra, defender los intereses nacionales en los océanos del mundo y ser garante
de estabilidad en la zona del sudeste asiático".
Otro objetivo de mucha importancia es la preparación de las tripulaciones de
los buques, que tienen poca experiencia en misiones de alta mar debido a que en
los últimos años, la mayoría de los buques de guerra permanecieron anclados en
sus bases por falta de recursos para maniobras y travesías de instrucción.
La falta de experiencia del cuerpo de oficiales y las tripulaciones es un
factor negativo que influye en la capacidad operativa, sobre todo en condiciones
cuando sea inevitable la participación en acciones de guerra.
Como demuestra la historia, la falta de experiencia no puede compensarse con
la potencia del armamento a bordo o la superioridad numérica de los buques.
Al respecto, cabe destacar que la mayoría de los buques de la Armada rusa no
son nuevos y su armamento a bordo requiere de una profunda modernización.
La reanudación de las travesías y los ejercicios de los buques de la Armada
rusa en altamar son importantes pero no suponen una solución definitiva de la
situación.
Para que la Armada rusa recupere el poderío y eficacia de antaño es necesario
poner en marcha un proceso que permita educar una generación nueva de oficiales
desde tenientes hasta almirantes con experiencia en travesías interoceánicas de
larga duración, participación en maniobras con armadas de otros países, y en
disponibilidad permanente de combate.