Una ceremonia de
premiación poco convencional reconoció esta semana a las empresas
que recurren a tácticas de engaño en su intento por torcer las leyes
de la Unión Europea (UE) en su beneficio.
Por David Cronin -
IPS
Luego de una encuesta por Internet en la que
intervinieron 8.500 personas, el puesto de honor del "Premio a los
peores lobbistas de la UE" fue compartido entre tres firmas que
intentan convencer a los políticos de que los biocombustibles son
ambientalmente inocuos.
Abengoa Bioenergy, subsidiaria estadoundidense de una compañía
española, la asociación de la industria azucarera brasileña Unica y
el Consejo Malasio del Aceite de Palma (MPOC) fueron condenadas por
el contenido de sus anuncios publicitarios.
Abengoa aludió, en un aviso, a un supuesto informe de la ecologista
Federación Europea para el Transporte y el Ambiente (T&E) según el
cual el etanol elaborado a base de azúcar, por ejemplo, era la única
solución a la "adicción al petróleo" de la sociedad actual.
T&E jamás realizó tal evaluación. También ha sido muy crítica de los
esfuerzos de la UE por aumentar el consumo de biocombustibles como
pretexto para evitar medidas que alienten la eficiencia energética
en los automóviles.
Otro aviso, emitido por MPOC y calificado de engañoso por la
Autoridad Británica de Estándares Publicitarios, sugería que las
plantaciones de palma aceitera beneficiaban al ambiente.
Una organización de científicos conservacionistas denunció ante la
Autoridad que el anuncio insinuaba que las plantaciones tenían un
valor de biodiversidad similar al de los bosques y selvas originales
a los que reemplazan.
A la europarlamentaria finlandesa Piia-Noora Kauppi se le asignó en
la ceremonia del martes el premio al "peor conflicto de intereses"
Kauupi, que suele participar en todo debate sobre regulaciones
financieras, fue contratada por la Federación de Servicios
Financieros Finlandeses, que reúne a bancos y firmas d eseguros.
El acuerdo se confirmó en junio de 2008, un año antes del fin de su
periodo como legisladora. Kauupi aún figura en los padrones de
salarios del Parlamento Europeo. Ella confirmó que propuso proyectos
de ley sobre lavado de dinero redactados por bancos europeos del
continente.
Kauupi está en licencia maternal actualmente. "No quiero discutir
cuestiones de trabajo. Me enteré del premio y no estoy muy contenta
al respecto", dijo, consultada por teléfono.
"El 'premio' para Kauppi refleja preocupación por el estrecho
alineamiento de europarlamentarios con intereses corporativos", dijo
Olivier Hoedeman, del Observatorio Europeo de Corporaciones,
organización que convocó la ceremonia.
"Se requieren normas más estrictas para impedir conflictos de
interés, incluido un periodo de 'enfriamiento' hasta que ex
europarlamentarios puedan trabajar en lobbys industriales", agregó.
La realización de la ceremonia se postergó por una demanda legal
iniciada por uno de los candidatos.
Fritz-Harald Wenig, alto funcionario comercial de la Comisión
Europea, fue identificado por el diario británico The Sunday Times
este año como dispuesto a ofrecer información delicada a cambio de
un pago de 100.000 euros (equivalentes a 129.000 dólares).
Según la versión de The Sunday Times, Wenig hico la oferta ante
periodistas que se hicieron pasar por representantes de una empresa
china ficticia.
El funcionario alegó que su reputación había sido perjudicada y
demandó a los organizadores de la ceremonia, en un intento por
anular su nominación.
Pero un tribunal de Bruselas sentenció la semana pasada que la
libertad de expresión era más importante que cualquier daño que
pudiera sufrir Wenig, hoy investigado por la oficina anticorrupción
de la Comisión Europea.
Al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, los alrededor de
15.000 lobbistas en Bruselas no están sometidos a normas de carácter
obligatorio en materia de transparencia.
Un registro de cabilderos abierto por la Comisión Europea en junio
es de carácter voluntario. Ninguno está obligado a aportar sus
datos.
"No hay compulsión a anotarse", dijo William Dinan, de SpinWatch,
organización que analiza la conducta de la industria de las
relaciones públicas. "Pensamos que cualquiera que se dedique al
cabildeo engañoso evitaría el registro."
Apenas cinco por ciento de los lobbistas se han registrado hasta
ahora.
Burson-Marsteller, una de las pocas firmas de relaciones públicas
registradas hasta ahora, sólo informó que sus actividades les
depararon un ingreso de casi siete millones de euros el año pasado.
La compañía no dio detalles sobre cuánto recibió de cada uno de sus
clientes, entre los que figuran las farmacéuticas Pfizer, Novartis y
Roche, la alimentaria Kraft Foods, la minera De Beers y la aerolínea
Continental.