La visita de Medvédev a Perú marca el comienzo de su primera gira por
América Latina que además incluye a Brasil, Venezuela y Cuba, hasta el próximo
28 de noviembre.
Para Medvédev, la visita a esos países tiene más importancia que su
asistencia a la cumbre de APEC, pues a pesar de la relevancia que se merece ese
foro, al fin de cuentas no es más que un club de amplia discusión de alto nivel.
Los dirigentes participantes en las sesiones de APEC no quedan comprometidos
por tratados vinculantes y no deben respetar ningún tipo de estatuto, incluso
pueden ignorar las declaraciones que se aprueban por consenso en las cumbres. Es
decir, todo lo que se desarrolla en el marco de la APEC es de carácter
voluntario.
La cumbre de la APEC en Lima precedió a la reciente cumbre del G-20 celebrada
en Washington y lógicamente, su trabajo supuso la continuación de los temas que
analizó el G-20 en la capital estadounidense.
En comparación con las cumbres anteriores de la APEC, el encuentro de Lima
se distinguió por la aprobación de dos documentos finales. Además de la
declaración política, que tradicionalmente se aprueba en cada cumbre, esta vez
la APEC aprobó una declaración económica especial.
La declaración económica de la APEC incluye doce puntos. En principio, todos
los líderes que asistieron a la cumbre de Lima apoyaron lo acordado en la cumbre
del G-20 en Washington, que entre otras cosas, no fue mucho.
De los 21 países miembros del APEC, diez participaron en la cumbre del G-20,
por lo que no fue complicado aprobar de nuevo lo que ya habían acordado hace
menos de una semana.
Cabe recordar que la APEC, creada en 1989 está integrada por Rusia,
Australia, Brunei, Vietnam, Hong Kong, Indonesia, Canadá, China, Malasia,
México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Singapur, Estados Unidos,
Tailandia, Taiwán, Filipinas, Chile, Corea del Sur y Japón.
En 2012 la cumbre anual de la APEC se celebrará en Rusia en una isla cerca a
la ciudad portuaria de Vladivostok, en el Pacífico.
En Lima, los líderes de los países de la APEC se comprometieron a promover la
liberalización del comercio, activar las conversaciones de la Ronda de Doha,
aumentar las aportaciones al Fondo Monetario Internacional, luchar contra la
crisis financiera global y combatir la piratería en el cuerno de África.
En particular, la APEC se manifestó en contra de la imposición en los
próximos doce meses de barreras proteccionistas que entorpezcan el libre
comercio y propuso buscar fórmulas concretas para desbloquear las negociaciones
de la Ronda de Doha, que en el marco de la Organización Mundial de Comercio
llevan siete años estancadas por falta de consenso en lo que se refiere a la
liberalización del comercio de productos agrícolas.
En cuanto a la visita oficial de Medvédev a Lima, la prensa rusa destacó que
el presidente ruso fue afortunado al comenzar su gira latinoamericana
precisamente en Perú un país que ha sostenido unas relaciones bilaterales
excelentes con Moscú y que se remontan a los tiempos soviéticos en la década de
los años 70.
Todavía en las universidades rusas estudian estudiantes peruanos, y las
Fuerzas Armadas de Perú utilizan armamento y helicópteros de fabricación rusa.
Según fuentes diplomáticas, existe interés mutuo en continuar la cooperación
bilateral técnico-militar ruso-peruana, y empresas rusas han expresado su
disposición de participar en proyectos de prospección y explotación de
hidrocarburos en el territorio peruano.
En este sentido la visita de Medvédev a Brasil también es importante para el
Kremlin. Brasil forma parte del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China)
considerados entre las economías emergentes de más perspectiva y tanto Moscú
como Brasilia tienen la voluntad política de ampliar y profundizar sus
relaciones.
Entre los momentos importantes de la visita del presidente ruso, la prensa
destacó el encuentro con su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, la
visita a la sede de la empresa estatal Petrobras y encuentros con ejecutivos de
empresa privadas brasileñas del sector energético, minero, agrícola y bancario.
El consorcio estatal ruso Gazprom planea al año próximo abrir su oficina en
Brasil y entidades competentes adelantan conversaciones para desarrollar
proyectos conjuntos en el sector espacial como el lanzamiento de cohetes rusos
desde cosmódromos brasileños, económicamente más rentables por su cercanía a la
línea ecuatorial.
La tercera escala de la gira de Médvédev en Suramérica será Venezuela, uno
de actuales socios más importantes en el hemisferio occidental. Con el
presidente venezolano, Hugo Chávez, Moscú y Caracas han establecido "relaciones
de cooperación estratégica".
Entre los últimos logros de esa cooperación cabe destacar la creación de un
banco bilateral con un capital inicial de 4.000 millones de dólares para
financiar proyectos conjuntos como la construcción en territorio venezolano de
una central nuclear y refinerías de petróleo.
Entre los proyectos de perspectiva cabe incluir la construcción de una planta
de aluminio por parte de la rusa RusAl y una fábrica ensambladora de automóviles
de la empresa rusa VAZ.
Desde 2005 empresa rusas desarrollan doce contratos suscritos con Venezuela
para el suministro de armamento, desde fusiles automáticos Kalashnikov, tanques
T-90, cazas Su y helicópteros por un monto de 4.000 millones de dólares.
Según fuentes rusas en la agenda de negociaciones ruso-venezolanas figura la
compra de submarinos y buques de superficie para la Armada venezolana, a
propósito, la visita de Medvédev al país bolivariano coincide con maniobras de
buques de guerra de ambos países en aguas del Caribe.
Cuba es otro punto importante de la gira latinoamericana de Medvédev, según
expertos de ambos países, las relaciones ruso-cubanas se encuentran en un
proceso de ampliación en frentes de mutuo interés.
Las partes esperan la concertación de acuerdos que permitirán a empresas
rusas desarrollar labores de prospección y explotación de yacimientos de crudo
en la zona cubana del Golfo de México donde incluso, se han hecho perforaciones
previas de experimentación.
En general, se puede afirmar que la gira de Medvédev ilustra la estrategia de
Moscú para entablar relaciones pragmáticas con America Latina.