Los enconos están al rojo vivo entre la España laica y la Iglesia ibérica,
agravados por el caso del crucifijo y los símbolos religiosos en una escuela
pública de Valladolid, que ordenó retirar un juez en nombre del Estado no
confesional.
Uno de los más duros antizapateristas es el primado español y
arzobispo de Toledo, cardenal Antonio Cañizares, quien calificó de cristofobia
lo que ocurre.
Muy amigo del Papa, quien en 2006 le dio la púrpura, Cañizares
será promovido en diciembre por el Papa a prefecto de la estratégica
Congregación para el Culto Divino, que tiene a su cargo el cuidado de la
liturgia y los sacramentos.
Su llegada a Roma significa para muchos que la
guerra santa contra Zapatero y su gobierno socialista se acentuará
irremediablemente cuando ya el ambiente está recalentado.
Matrimonio entre
homosexuales, aborto, divorcio, lucha por la memoria contra los crímenes del
franquismo. Con Cañizares, la Iglesia dice basta también en Roma.
Algunos sectores en Roma consideran que la decisión del Papa de convocar a
Cañizares es una sutil maniobra que los italianos llaman promoverte para
removerte y los criollos la patada hacia arriba , con el fin de quitar de la
primera línea de la batalla a uno de sus principales protagonistas.
El objetivo:
aliviar la confrontación. Pero muchos descreen de que éste sea el escenario. Ya
en junio se hablaba del nombramiento de Canizares porque el Papa lo quiere como
colaborador cercano en un tema de máxima importancia: la restauración litúrgica
preconciliar.
Benedicto XVI nunca ocultó que detesta los cambios litúrgicos del
Concilio Vaticano II y las reformas de 1970 aprobadas por Pablo VI. Desde hace
tres años, está actuando con firme paciencia su plan para volver a los viejos
tiempos de la misa del Concilio de Trento. Reimplantó la misa en latín aunque no
la hizo obligatoria.
Está modificando la estructura de la misa reformada y se apresta a pasar del fin
del oficio religioso a la mitad de la celebración el saludo de la paz,
haciéndolo más sobrio, menos exagerado .
Quiere enfatizar la figura central de
Cristo en la misa poniendo al sacerdote de espaldas a la asamblea y reducir el
uso de las lenguas nacionales.
Ni qué hablar de las guitarreadas y las músicas
folklóricas. Volver a la música sacra. Cañizares será un instrumento utilísimo.
Su fidelidad a las tradiciones son indiscutibles. En Internet se puede ver al
purpurado español, en julio de 2007, oficiando una misa preconciliar vestido con
la antigua capa magna de cinco metros de cola durante la ordenación de dos
nuevos curas en la sede cercana a Florencia del Instituto Cristo Rey, bastión de
los tradicionalistas.