Ambos dirigentes han defendido
planes nacionales coordinados a nivel europeo aunque el presidente francés no ha
conseguido convencer a la canciller alemana de la conveniencia de elaborar un
plan a nivel europeo de reacción.
IAR
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EFE
Francia y Alemania están decididas a defender la industria del automóvil, ha
declarado el presidente galo, Nicolas Sarkozy, en una rueda de prensa conjunta
con la canciller alemana, Angela Merkel, al término de una reunión entre ambos
que precedió al Consejo de Ministros franco-alemán. "No dejaremos caer a la
industria del automóvil", aseguró Sarkozy, quien confirmó la voluntad de ambos
países de "ayudar a la industria europea y principalmente" a la del automóvil.
Además, ambos dirigentes han defendido planes nacionales
coordinados a nivel europeo aunque el presidente francés no ha conseguido
convencer a la canciller alemana de la conveniencia de elaborar un plan a nivel
europeo de reacción.
El jefe de Estado francés aseguró que una "economía moderna" no se sostiene
exclusivamente en "finanzas y servicios" y mencionó la posibilidad de utilizar
"medidas fiscales" para relanzar el sector.
Europa no se puede encontrar "en una situación con un régimen de ayudas de
Estado que nos imponga no ayudar a nuestros fabricantes de automóviles europeos
y, al mismo tiempo, ponerles obligaciones suplementarias para fabricar vehículos
limpios", mientras los estadounidenses lanzan un plan de ayudas de 25.000
millones de dólares a sus tres gigantes de la automoción.
Sarkozy anunció el pasado mes de octubre un plan gubernamental de 400 millones
de euros en los cuatro próximos años destinado al desarrollo de "vehículos
limpios" y le pidió a la Comisión Europea una revisión de las reglas sobre las
ayudas estatales a los fabricantes.
El periódico económico 'Les Echos' ha informado que el gobierno francés estudia
la creación de un fondo de apoyo al automóvil que formaría parte del Fondo
Estratégico de Inversión (FSI) anunciado el pasado jueves por el presidente
francés y dotado con 20.000 millones de euros en 2009.
Sarkozy y Merkel quieren "conservar" y "defender" las industrias en Europa, no
"poniendo barreras proteccionistas" sino dentro de la libre competencia y
sirviéndose de la "innovación, la investigación y la tecnología", declaró el
jefe del Estado francés.
Contra la bajada del IVA
Sarkozy y Merkel han propugnado planes de relanzamiento económico "apropiados
para cada país en función de su situación" y coordinados con el resto de la
Unión Europea (UE). Ambos países quieren que Europa entre en el "camino de la
coordinación", declaró Sarkozy en una rueda de prensa conjunta al término de una
reunión entre ambos que precedió al Consejo de Ministros franco-alemán.
La canciller alemana llamó a evitar toda "precipitación" a la hora de tomar
medidas contra la crisis económica ya que las informaciones de las que se
dispone a día de hoy "no son siempre fáciles" de interpretar y se corre el
riesgo de confundir "acción y precipitación".
Merkel y Sarkozy coincidieron que una bajada generalizada del Impuesto sobre el
Valor Añadido (IVA) puede ser la respuesta apropiada para "ciertos países" pero
no para Francia y Alemania.
El presidente francés reiteró en varias ocasiones que ambos países han
encontrado "más convergencias que diferencias", a pesar de que el Elíseo
aspiraba a convencer a la canciller alemana de la conveniencia de elaborar un
plan a nivel europeo de reacción frente a la crisis, acuerdo que no se ha
alcanzado.
Aseguró además que las decisiones alcanzadas hace diez días en Washington en la
cumbre del G20 (como se conoce al grupo de países industrializados y emergentes)
serán "efectivas" entre finales de marzo y principios de abril.
Además de la crisis financiera, la reunión sirvió para que ambos países
analizaran asuntos como el Tratado de Lisboa, punto en el que ambos Estados
comparten la "misma línea", y la innovación y la investigación como "corazón"
del proyecto franco alemán.
Apostaron además por el binomio "medioambiente" y "crecimiento económico" como
motor del desarrollo dentro de las medidas sobre energía y clima ya que la
crisis puede suponer una "oportunidad" para desarrollar un crecimiento
sostenible.
Otro de los asuntos encima de la mesa fue el de la defensa y la cumbre de la
OTAN que tienen previsto coorganizar Francia, Alemania y la nueva administración
estadounidense, liderada por el que será el próximo presidente de EE.UU., Barack
Obama.