(IAR
Noticias)
25-Noviembre-08
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No se rinde : Ségolène Royal pide nuevas ellecciones para el jueves. (Foto
Reuters) |
Martine Aubry, alcalde de Lille, ganó por 42 votos. Royal pide nuevos
comicios.
Por
María Laura Avignolo -
Clarín
L a elección de un nuevo líder socialista francés para reemplazar al
secretario general del PS, François Hollande, se ha convertido en una telenovela
patética, con vencedores y vencidos no reconocidos oficialmente y un partido en
implosión, que le permitirá al actual presidente conservador Nicolas Sarkozy ser
reelegido fácilmente.
La ex ministra Martine Aubry, madre de las 35 horas semanales laborales e hija
del ex presidente de la Comisión Europea Jacques Delors, se declaró vencedora de
los comicios por 42 votos frente a Ségolène Royal en plena madrugada de ayer, en
la elección directa para reemplazar a Hollande, ex compañero sentimental de
Royal y padre de sus cuatro hijos. Pero en medio de acusaciones de fraude,
Ségolène no reconoció a la vencedora, exigió un recuento, denunció "las viejas
prácticas" partidarias y alertó que "no nos dejaremos robar el triunfo".
Hollande, secretario saliente de un partido dividido y con sólo el 56% del
padrón electoral en las urnas, convocó a un consejo nacional del socialismo para
el martes próximo a la noche. Aubry, actual alcalde de Lille, obtuvo el 50,02%
entre los 134.784 votos emitidos. Esos 42 votos de diferencia son considerados
un "fraude" por Ségolène Royal, que exige una nueva votación para el próximo
jueves.
En una madrugada helada y con amenaza de nieve, los militantes de Ségolène y de
Aubry estaban separados apenas por unos metros. Los royalistas se habían
instalado en la Maison des Polytechniciens, a pocos metros de la sede socialista
de la rue Solferino, que en un último acto de provocación Ségolène prometió
vender para pagar las deudas partidarias. Los "elefantes" del partido estaban en
Solferino, unidos más allá de sus enconos, contra el "partido a la americana" de
adherentes y no militantes, que para ellos representa Royal.
El triunfalismo se había instalado en las filas de Royal. Luego de los
resultados, Ségolène desapareció. Eran casi las dos de la mañana. Las botellas
de champagne esperaban, no habría declaraciones oficiales. El estatuto
socialista establece que el partido no puede declarar un vencedor hasta que el
candidato derrotado acepte al triunfador. Esa situación está muy lejos de
producirse, el futuro es impredecible, pero seguramente con un partido dividido.
En la Asamblea Nacional, Martine Aubry estaba reunida con tres de sus íntimos y
proclamó su triunfo a las seis de la mañana. Royal se prepara para el combate de
la impugnación, el recuento y la convocatoria a una nueva votación socialista.
Aubry y Ségolène hablaron por teléfono en medio de la noche: un diálogo de
recriminaciones y palabras duras a las que Royal ya está acostumbrada. Aubry la
acusó en la interna de querer hacer de la política "un concurso de belleza" y el
ex premier Laurent Fabius se preguntó "quién cuidará a los chicos" cuando ella
decidió pelear las presidenciales.
Después, la Maison de Polytechniciens quedó vacía. En la puerta de Solferino,
militantes desconcertados y helados gritaban: "Democracia, unidad, unidad", sin
que nadie los escuchara. El partido socialista se ha quebrado y el presidente
Nicolas Sarkozy podrá dormir tranquilo: su reelección, en este estado de la
oposición, está asegurada.
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