ara la mayor parte de la opinión pública rusa estaba claro que el Kremlin
mantendría inalterable su rechazo a la DAM, y el reciente mensaje del presidente
ruso, Dmitri Medvédev, a la Asamblea Federal (Parlamento) puso en evidencia la
forma concreta en que Rusia reaccionará al despliegue de la DAM estadounidense.
Para contrarrestar la DAM, Moscú desplegará en su enclave de Kaliningrado
sistemas de cohetes tácticos Iskander. Además, desde la mencionada región,
fronteriza con Polonia y Lituania, se emplazarán instalaciones de interferencia
radioelectrónica para entorpecer el funcionamiento de la DAM en la República
Checa y en el territorio polaco.
La explicación a las declaraciones hechas por el presidente ruso es simple:
el emplazamiento de DAM en Polonia y la República Checa suponen una amenaza
directa al potencial nuclear de Rusia.
Es evidente que los diez misiles interceptores GBI que el Pentágono
estadounidense planea emplazar en una primera etapa en Polonia, e incluso hasta
50 de esos cohetes no podrán contener un ataque de envergadura emprendido por
las fuerzas estratégicas nucleares de Rusia (FENR).
Pero la importancia de esos misiles interceptores en Polonia aumentará de una
forma inconmensurable en el caso de que EEUU opte por emprender primero un
ataque nuclear contra Rusia.
De acuerdo a la lógica establecida por militares rusos, los misiles
interceptores estadounidenses en Polonia estarán destinados a hacer frente a una
cantidad muy reducida de misiles balísticos rusos que quedarán operativos
después del primer ataque estadounidense. Esto, permitirá a EEUU contar con la
posibilidad de salir victoriosa de un conflicto nuclear contra Rusia.
Desde hace tiempo, los sistemas de misiles táctico-operativos Iskander
figuraban entre las posibles variantes de respuesta de Rusia a la posible
aparición en Europa del Este de los elementos de la DAM de EEUU.
En su variante básica, los sistemas de misiles Iskander tienen un alcance de
hasta 300 kilómetros. Pero expertos del sector militar ruso afirman que
tecnológicamente, el alcance de estos sistemas se puede ampliar hasta los 500
kilómetros e incluso más, en el caso de que Rusia decida denunciar el tratado
sobre la limitación de misiles nucleares de corto y medio alcance (INFT) firmado
en 1987.
Además, de operar como sistemas para misiles balísticos tierra-tierra, los
equipos Iskander pueden transformarse en sistemas para el lanzamiento de misiles
de crucero de largo alcance.
Se conoce de pruebas de lanzamientos de misiles crucero R-500 desde las
plataformas de sistemas Iskander.
Potencialmente, dotados con misiles de crucero, el alcance del sistema
Iskander superará los 2.000 kilómetros, y esto permitirá alcanzar objetivos
prácticamente en todo el territorio de Europa Occidental.
En el modelo básico, las plataformas móviles Iskander emplazadas en
Kaliningrado y potencialmente en Bielorrusia, permitirán efectuar ataques
sorpresa incluso con ojivas nucleares, contra la mayor parte del territorio de
Polonia.
El corto tiempo que se necesitara para su emplazamiento y disparo (algunos
minutos) y las características de los misiles aumentan las posibilidades de los
Iskander para destruir objetivos ofensivos, especialmente si se tiene en cuenta
que en el territorio polaco, el blanco principal de los Iskander serán las
rampas del lanzamiento de los GBI estadounidense que son estacionarias.
En Rusia dan por seguro que el emplazamiento en Kaliningrado de los misiles
Iskander y las instalaciones de interferencia radioelectrónica obligará a EEUU
a tomar contramedidas.
Washignton ya acordó la entrega a Polonia de doce sistemas de lanzamiento de
misiles múltiples Patriot y un arsenal de hasta 96 unidades de este tipo de
misiles.
Sin embargo, los misiles tierra-aire Patriot no garantizan la seguridad de
las rampas de lanzamiento de los GBI y para una defensa fiable de la DAM, EEUU
deberá reforzar las Fuerza Aérea de Polonia con aviones de asalto modernos en
capacidad de destruir los Iskander en su territorio, tampoco se puede descartar
la posibilidad de que el Pentágono decida emplazar escuadrillas de la fuerza
aérea de EEUU en el territorio polaco.
Los militares rusos estiman de antemano las posibilidades de contramedidas
por parte de EEUU, y además de los Iskander, y los elementos de guerra
electrónica, Moscú planea reforzar sus tropas de tierra, sus unidades de defensa
antiaérea y su Fuerza Aérea en Kaliningrado.
Es evidente que esa escalada armamentista conllevará al aumento de la tensión
en Europa Oriental. De hecho, actualmente somos testigos de que el proceso de
restablecimiento de la Guerra Fría en el frente europeo se ha desplazado varios
centenares de kilómetros hacia el Este.
Al tiempo, cabe resaltar que Rusia reiteradamente advirtió a los países
occidentales sobre las desventajas y riesgos que suponen el emplazamiento de los
elementos del sistema DAM estadounidense en Europa.
En los últimos años, Moscú paulatinamente ha elevado el nivel de su rechazo
contra la DAM, desde declaraciones de deploro por la falta de un dialogo normal
sobre el asunto, hasta las amenazas directas sobre la imperiosa necesidad de
contrarrestar ese sistema con ayuda de recursos militares.
Las veces que se ha planteado el debate sobre la necesidad de la DAM, EEUU
siempre ha repetido la letanía de siempre, de que su escudo en Europa está
destinado contra Irán y nunca ha expuesto razones coherentes para rechazar la
propuesta de emplazar ese sistema más cerca de Irán, por ejemplo, en Turquía.
Tras aglutinar las circunstancias anteriormente descritas, obtenemos el
siguiente cuadro: en los próximos dos o tres años, la DAM estadounidense "contra
Irán" será emplazado en una región evidentemente inalcanzable a los actuales y
potenciales cohetes de Irán, en cambio, en una ubicación muy cómoda para
interceptar cohetes lanzados desde la parte europea de Rusia en la dirección
norte y noroccidental.
Los blancos más probables de los misiles estadounidenses emplazados en
Polonia serán la divisiones 28, 54 y 60 de la FENR emplazadas al sur de los
montes Urales, y el cálculo de que para cada misil GBI corresponderán varios
misiles balísticos rusos Topol y RS-18 será válido únicamente hasta el primer
ataque nuclear.
En consecuencia, es muy alta la tentación de emprender de primero un ataque
nuclear, sobre todo, cuando se cuenta con la posibilidad de que se puede reducir
la contundencia del golpe de represalia.
Queda la esperanza de que la nueva Administración de EEUU atenderá los
argumentos de Rusia y aceptará la necesidad de buscar mecanismos de seguridad
colectivos en Europa, porque en el caso contrario, las consecuencias podrán ser
impredecibles.