El Gobierno francés sigue presionando a los bancos para que abran sus líneas
de préstamos a los particulares y las empresas, ante la sensación generalizada
de que las instituciones financieras han congelado su política crediticia. La
semana pasada fue el presidente Nicolas Sarkozy quien exigió a los bancos que
cumplan su "pacto moral" con los franceses, y que no renegocien las condiciones
de los compromisos que tienen establecidos con las empresas y los particulares.
Ayer, el primer ministro François Fillon fue más lejos y les amenazó
abiertamente con la nacionalización si prosiguen con su política de cerrar el
grifo de los préstamos.
En una entrevista difundida anoche por la cadena France 2, de la que
el diario Le Figaro adelantaba el contenido, Fillon insistía en que los
bancos "deben abrir los créditos" a las empresas "porque ahora tienen los medios
para hacerlo". Según el primer ministro, si el Gobierno piensa "que los bancos
no hacen el trabajo necesario, hay dos posibilidades". La primera, "retirar los
créditos" que les han aportado. "Este es el contrato que el Estado ha hecho con
los bancos. Si retiramos este dinero, los bancos tendrán dificultades", razonaba
Fillon. Como segunda opción, "entonces se planteará la cuestión de entrar en su
capital, eventualmente cambiar a sus dirigentes y controlar su estrategia".
El Estado francés ha establecido un fondo de 360.000 millones de euros para
capitalizar el sector bancario, al tiempo que garantiza los nuevos préstamos que
concedan hasta fin de 2009 por un periodo de cinco años. Los seis principales
bancos de Francia ya han recibido hasta 10.500 millones de euros de este plan.