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El entonces presidente de Rusia, Vladimir
Putin, el secretario de Defensa de EEUU Robert Gates y el senador Jhon McCain en
febrero de 2007, en Munich, Alemania. |
Sea cual sea el resultado de las elecciones estadounidenses, los
países de Europa del Este temen que las privilegiadas relaciones que tuvieron
con Estados Unidos durante la administración Bush sean cosa del pasado.
Por Idafe Martin -
Clarín
Los gobiernos del Este europeo creen que la prioridad del próximo presidente
estadounidense será sobre todo arreglar las relaciones con Europa occidental,
dañadas por las políticas impulsadas por los neoconservadores republicanos,
especialmente cuando se diseñó la ofensiva en Irak.
Francia y Alemania rechazaron la iniciativa de Washington de acompañarlos en
esa aventura, hecho por el cual el entonces secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, habló de la "nueva Europa" para referirse a los países del Este
(Polonia, República Checa y otros) que seguían los dictados de la Casa Blanca.
Durante el primer semestre del próximo año, cuando el nuevo presidente tome
posesión del Despacho Oval, la UE estará dirigida por la euroescéptica
República Checa. Pero ni así se evitan los temores, porque la crisis
financiera y económica hace que Washington mire más a las capitales de las
grandes potencias, como Londres, Berlín y París. Eso a pesar de que las
relaciones transatlánticas serán una de las prioridades de la presidencia
checa de la UE, que estaría mucho más cómoda con una victoria de John McCain.
La crisis ha hecho que el francés Nicolas Sarkozy y el británico Gordon Brown
copen portadas de prensa y minutos de televisión y que estén ahora mismo en la
vanguardia del movimiento para refundar las bases del capitalismo financiero.
Además, la crisis ataca profundamente a las economías del Este de Europa,
mucho más débiles y con menos capacidad de respuesta que las occidentales.
Hungría tuvo que ser salvada de la bancarrota por el FMI y la UE.
El "enemigo" también es intraeuropeo, porque Sarkozy se propone veladamente
para continuar dirigiendo la gobernanza económica de la zona euro durante todo
2009, porque los dos países que presidirán la UE este próximo año -República
Checa y Suecia- no tienen el euro. 2010 arrancará con presidencia española.
Turquía, por su parte, teme una victoria demócrata porque Barack Obama
calificó a Ankara como "ocupante" en Chipre y porque el posible futuro
vicepresidente, Joe Biden, propuso partir Irak en tres dando así vía libre a
la creación de un Estado kurdo, algo que Turquía, donde viven 12 millones de
kurdos, considera impensable.
Los países de Europa del Este son considerados como más proestadounidenses que
los de Europa occidental porque sus ciudadanos agradecen a Estados Unidos que
mantuviera el pulso contra la Unión Soviética. Esa tradición y la guerra de
Irak -que Europa del Este apoyó mayoritariamente- dividieron Europa en dos.
Además, Washington ha estado trasladando bases militares hacia el Este,
principalmente desde Alemania a Bulgaria y Rumania. Y firmó con Polonia y la
República Checa recientemente sendos acuerdos para la construcción de una
parte de su escudo antimisiles.
Además, la lucha contra el cambio climático separará más a Europa del Este de
Estados Unidos si la victoria es para Obama, más comprometido en ese desafío
que los republicanos de Bush y de McCain. En el Este de Europa se teme que la
reconversión industrial necesaria para frenar las emisiones contaminantes sea
demasiado cara. E incluso el presidente checo, Vaclav Klaus, niega la
existencia misma del cambio climático en un libro reciente.