El presidente francés, Nicolas Sarkozy, convocó a una reunión
extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para el 7 de
noviembre con la finalidad de preparar la cumbre financiera internacional que se celebrará una
semana más tarde, el 15 de noviembre, en Washington, con la participación de los
países del G-20, según informó la presidencia francesa de la UE.
IAR
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Europa Press
Sarkozy ya había anunciado su intención de convocar esta reunión en su
presentación ante el Parlamento Europeo de Estrasburgo el pasado martes. Allí
dijo que el objetivo es preparar la cumbre internacional y lograr que "Europa
hable con una sola voz y pueda hacerse oír".
De momento, en la cumbre mundial sólo está prevista la presencia de cuatro
países europeos, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, por ser miembros del
G-8, aunque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está
intentando lograr una invitación.
El objetivo de la UE en esta cumbre internacional debería ser, a juicio de
Sarkozy, "aportar la idea de una refundación del capitalismo internacional".
Esta refundación pasa, según el presidente francés, por hacer que "ninguna
institución financiera pueda trabajar sin estar sometida a una regulación
financiera" y por prohibir a los bancos que hayan recibido fondos públicos
operar en paraísos fiscales.
Sarkozy reclamó de nuevo ante el Parlamento que los sistemas de remuneración de
los directivos "no empujen a tomar riesgos inconsiderados", que las reglas
contables no contribuyan a agravar la situación que viven las empresas, y que
se modifique el sistema monetario internacional.
También el primer ministro británico, Gordon Brown, ha presentado sus ideas para
la cumbre financiera internacional. La más destacada es la creación de un "sistema
de alerta rápida para la economía mundial" que permita la identificación
temprana de los riesgos futuros que amenacen la estabilidad económica y
financiera global y la toma de decisiones rápidas para mitigarlos.
Brown quiere además que, antes de que acabe el año, las 30 entidades financieras
más importantes del mundo sean vigiladas por "colegios de supervisores"
en los que participen las autoridades de todos los países en los que estos
bancos tengan actividades. El tercer pilar del plan de Brown consiste en
aumentar la transparencia en los mercados.
La cumbre debe servir también, según el primer ministro británico, para cerrar
un acuerdo de liberalización comercial que envíe el mensaje que "el
proteccionismo no es la vía a seguir" frente a la crisis.