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Nicolás
Sarkozy y Angela Merkel. |
Las fuerzas del mercado de divisas vuelven a girar en una dirección: hacia
EEUU. La desunión en las estrategias de rescate de los países de la zona euro,
junto a las perspectivas de recesión económica en la mayoría está
desenmascarando la cara más débil de la moneda única.
Por R. J. Lapetra -
Cotizalia
El euro se ha depreciado
aceleradamente en las últimas jornadas y marca niveles un 20% inferiores a los
registrados el pasado mes de julio, hace apenas tres meses, cuando llegó a
marcar récord por encima de 1,6 dólares. Un movimiento que puede repercutir en
alzas en la inflación, aunque estas se verán neutralizadas por la caída de los
costes de la energía. Asimismo, los expertos consideran que puede estimular las
exportaciones si se mantienen los actuales niveles de cotización.
Ayer, el tipo de cambio se llegó fijar por debajo de 1,28 dólares en algunos
momentos de la sesión, aunque recuperaba a última hora de la tarde. En el
mercado de divisas (forex), que funciona ininterrumpidamente 24 horas/día de
lunes a viernes, se habla de la peor coyuntura económica en Europa -con
decrecimiento del PIB- frente a la de EEUU, pero también ha calado hondo la
evidente desunión entre los países que forman parte del euro a la hora de
afrontar la crisis con planes de rescate y estrategias muy diferentes ante la
crisis. Las convulsiones de Hungría -país de la UE no miembro del euro- han
acentuado la presión sobre la divisa europea.
Los miembros de la Unión Económica Europea sólo se han puesto de acuerdo
rápidamente en un punto: elevar las garantías sobre los depósitos bancarias para
neutralizar -como así ha sido- la ola de pánico de principios de octubre. Pero
tras varias minicumbres entre los países más poderosos de la zona euro, el
pasado lunes, el presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, se salió del
discurso conjunto al plantear la creación de fondos soberanos europeos que
compren acciones de empresas europeas. Alemania dijo no. Ángela Merkel dijo no.
La ruptura del eje París-Berlín está escenificando desunión y precipitación en
la unidad monetaria.
"La situación en Europa ha cambiado bruscamente en cuestión de días.
Inicialmente habían adoptado una cierta pose de complacencia, señalando que el
fin de la supremacía financiera americana había llegado, y que la situación
bancaria europea era muy distinta, más allá del salvamento in extremis del banco
Northem Rock en UK y las actuaciones del BCE inyectando liquidez.
Desgraciadamente los hechos les han forzado iniciar un precipitado proceso de
rescate o nacionalización de varios bancos", explica Francisco Mochón,
catedrático de Economía de la UNED, en un artículo reciente.
Ni siquiera la posición firme del Banco Central Europeo (BCE) se ha mantenido en
su sitio. La autoridade que dirige Jean Claude Trichet optó por sumarse a la
rebaja coordinada de los tipos de interés el pasado 8 de octubre para calmar al
mercado. La zona euro los recortó del 4,25% al 3,75% acelerando las expectativas
de un mayor relajamiento monetario en los trimestres venideros y pese a contar
con unos datos oficiales de inflación que duplican el objetivo del BCE del 2%.
Sin embargo, los indicadores adelantados presentan ya un fuerte deterioro, que
unido al desplome del precio del crudo, han abierto la posibilidad a dicha
intervención monetaria.
Dólar, ¿moneda refugio?
El diferencial de tipos de interés entre EEUU y Europa favorece en la teoría al
euro, que se apoya en un precio del dinero del 3,75% frente al 1,5%
estadounidense. Los tipos más altos remuneran mejor al capital y priman la
inversión en activos denominados en esa moneda.
Sin embargo, el dólar se ha
convertido en estos tiempos de incertidumbre en un refugio para los inversores,
que perciben como la crisis está instalada en la mayor parte del planeta.
Después de que Europa haya seguido los pasos de EEUU en materia de rescates la
mayor economía del mundo parece haber recuperado el liderazgo en esta crisis.
Paralelamente se ha vuelto a activar la correlación entre el petróleo y su
divisa de referencia. Según calculos de Barclays Capital, la correlación entre
los movimientos del euro/dólar y el crudo es la más alta desde la introducción
de la moneda única. Por cada subida o caída del 10% del petróleo se traslada un
movimiento del 1% para el tipo de cambio; al contrario, el efecto divisa es
menor: por cada 1% de vaivén entre las dos monedas se traslada un impacto del
1,2% al oro negro. Desde los máximos de julio, el euro ha caído un 20% frente al
dólar, mientras que el petróleo se ha desplomado más del 55%, de 140 dólares a
menos de 65 dólares por barril, tanto en el caso del europeo Brent o el
americano Texas.
Desde el punto de vista técnico, la evolución del baile entre las dos divisas
podría sufrir nuevos vaivenes y episodios de volatilidad. "El patrón de techo
del euro frente a dólar en forma de doble máximo en 1,60$ dio paso a una fase de
corrección bajista muy vertical. El primer movimiento buscó 1,3880 y realizó una
vuelta en martillo hasta el entorno algo superior a 1,48$.
El siguiente movimiento ha buscado
el soporte de 1,35 a 1,33$, zona en la que se habría corregido el 61,8% de la
subida desde 1,16$. Sin embargo, la corrección ha sido insuficiente, abriéndose
camino a un proceso correctivo de mayor profundidad, con objetivos en 1,25$.
Ahora bien, la caída está siendo muy vertical, lo cual puede generar rebotes
violentos cuando se inicien eventuales reacciones alcistas", señaló el martes
Carlos Jaureguizar, director de Noesis.