¿La Conferencia Internacional sobre el Cáucaso
que comenzó el día 15 de octubre en Ginebra fue un éxito o fracaso?
Por Dmitri Kósirev -
RIA Novosti
La discusión sobre este asunto es tan o más interesante que la celebración
misma del encuentro, o mejor dicho de su primera parte, ya que sus
participantes convinieron celebrar una segunda fase el próximo 18 de noviembre.
Como era de esperar, al concluir esa primera parte del evento, cada una de
las partes involucradas en el conflicto, Georgia, Rusia, y Osetia del Sur y
Abjasia, declararon por separado sobre su victoria y resaltaron el fracaso de su
oponente.
"Fue gran logro de la política exterior rusa" dijo el presidente de la
comisión de defensa del parlamento de Rusia Víctor Zavarzin.
Los representantes de Abjasia y Osetia del Sur también explicaron sus razones
para estar satisfechos.
"Estamos inconformes con el formato de la reunión y por esa razón, la
conferencia no se pudo realizar. Sin nosotros (Abjsia y Osetia del Sur) no tiene
sentido comenzar los debates. Sin Abjasia en la región del Cáucaso no se puede
solucionar nada y sin Osetia del Sur tampoco", declaró el ministro de Asuntos
Exteriores de Abjasia, Serguei Shamba, en las puertas del Palacio de las
Naciones, según la prensa rusa.
No vale la pena resaltar, y tampoco debe causar asombro, que la parte
georgiana también declaró haber obtenido un triunfo en la primera ronda de
Ginebra.
El gran interrogante es saber quién fue el responsable de la ruptura de la
reunión, y si en realidad el evento fue objeto de un boicot.
En los medios de prensa circula una declaración del presidente de Georgia,
Mijaíl Saakashvili, según la cual, los representantes de Rusia se negaron a
participar en las consultas sobre la seguridad en el Cáucaso, y con ello,
impidieron la celebración del encuentro.
"Se puede afirmar que la reunión la interrumpió la parte georgiana" afirmó a
su vez Zavarzin.
Más o menos la misma situación se produjo en la sesión (prácticamente
simultánea a la conferencia) del Tribunal Internacional de la ONU al anunciar su
sentencia a una demanda hecha por Georgia contra Rusia en relación al Cáucaso.
El veredicto del Tribunal instó tanto a Moscu como a Tbilisi adoptar
medidas para defender los derechos de la población de Osetia del Sur y Abjasia y
las regiones aledañas en el territorio de Georgia.
Al respecto, la viceministra de justicia de Georgia,Tina Burdzhaliani declaró
que el veredicto del Tribunal es era precisamente lo que esperaba Georgia, y
Moscú, tampoco expresó objeciones al documento, a todas vistas muy impreciso
adoptado por los magistrados.
Al respecto, la prensa rusa destacó que siete de los quince jueces del
Tribunal estuvieron de acuerdo con el planteamiento ruso de que el Tribunal de
la ONU no tenía jurisdicción en ese asunto.
En general, se produjo el cuadro que todos esperaban, cuando cada una de las
partes quiere proclamar su victoria, más que todo de cara a sus electores, y
cuando ninguno de los implicados, en esta fase inicial, considera que es
necesario pactar compromisos y con ello, demostrar debilidad.
Al margen de estas consideraciones, vale la pena analizar a quién y para qué
es importante convocar un debate internacional sobre la situación en Abjasia y
Osetia del Sur previsto en el plan Medvédev-Sarkozy, tras la operación militar
de imposición de la paz emprendida por Rusia, en respuesta a la agresión militar
de Georgia contra Osetia del Sur.
La importancia del encuentro de Ginebra radica en que fue concebido
precisamente como conferencia internacional.
Las conferencias internacionales muy raras veces adoptan resoluciones, su
objetivo es que todas las partes implicadas puedan expresar libremente sus
puntos de vista y nada mas.
En este caso, después de semejante discusión, se pudo esperar que la
conferencia sobre el Cáucaso adoptara determinadas conclusiones sobre la
situación humanitaria en la zona del conflicto georgiano-suroseta y georgiano-abjaso.
Pero esas conclusiones se pueden adoptar de manera independiente por la Unión
Europea (UE), Rusia, Georgia o cualquier otro país, a partir de las conclusiones
adoptadas durante los debates de la conferencia.
Es evidente que la parte rusa tenía y tiene un profundo interés en que todos
los hechos relacionados con la crisis en el Cáucaso sean expuestos en la tribuna
de las discusiones.
Esto pudo producirse en cualquier formato dentro del desarrollo de la
conferencia, únicamente bajo la condición de que interviniera Abjasia y Osetia
del Sur.
Pero como esto no ocurrió, no es de extrañar que la delegación rusa se
negara a participar en la reunión plenaria con la parte georgiana en ausencia de
los representantes de Osetia del Sur y Abjasia.
Aunque, siempre es posible encontrar variantes alternativas. Los mediadores
de la ONU, la UE y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa
(OSCE) propusieron que los representantes de Osetia del Sur y Abjasia se
incorporaran posteriormente durante las discusiones de dos grupos de trabajo
dedicados a asuntos de seguridad y los refugiados.
También se pensó la posibilidad de un encuentro informal entre la delegación
rusa, representantes de Abjasia y Osetia del Sur, delegados de la UE y la
representación de Estados Unidos y sin Georgia, pero al final esa variante fue
descartada por Abjasia, y se convino que en la próxima reunión de la conferencia
se buscará otra opción óptima.
Dejando a parte los aspectos técnicos de este asunto. Es conveniente valorar
los objetivos que persigue Rusia en la conferencia de Ginebra sobre el Cáucaso.
Entre las metas clave, el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur en
calidad de participantes de pleno derecho en las negociaciones, y también la
posibilidad de denunciar a Georgia es responsable de actos de genocidio y que
debe responder por sus actos.
Para la parte rusa, el formato de que esto se produzca no tiene ninguna
importancia, y todo esto puede ocurrir en una sala, en dos o tres salas, con la
presencia de la delegación georgiana o sin ellos.
Precedentes, de este tipo se pueden citar los que quiera, por ejemplo las
primeras conversaciones en Camp David entre israelitas y palestinos o la
diplomacia de mediación del ex secretario de estado norteamericano Henry
Kissinger para concluir la guerra de Vietnam.
El objetivo más importante que Rusia busca en la conferencia de Ginebra se
llama "la seguridad de Europa".
Moscú quiere participar con Europa en una discusión seria sobre lo que hay
que hacer para que no se vuelva a repetir lo que ocurrió en Tsjinvali, la
capital suroseta en la noche del 7 al 8 de agosto.
Moscu quiere que no se repita la situación cuando Rusia tuvo que enviar sus
tropas para salvar la población de Osetia del Sur en la madrugada del 8 de
agosto.
Rusia también aspira que Europa y EEUU (cuando pase la convulsión de los
comicios presidenciales) reflexionen seriamente en los mecanismos para evitar y
solucionar crisis similares.
Porque en el caso de Georgia, los mecanismos de prevención no funcionaron
del todo, a pesar de que los diplomáticos estadounidenses prometieron que
"contendrían a Saakashvili".
La regulación del reciente conflicto en el Cáucaso se produjo sencillamente
por una feliz casualidad, gracias a que la UE estaba bajo la presidencia del
jefe de estado francés, Nicolas Sarkozy.
Sin la iniciativa y mediación del presidente galo, durante los días de la
guerra entre Rusia y Georgia, la mayoría de los líderes europeos estuvieron a la
expectativa, y otros cuantos, se fueron en misión de vigilancia a Tbilisi, una
ciudad que los rusos nunca pretendieron ocupar.
Para esto, es necesario que los hechos sean discutidos, y que se ponga en
marcha el debate.
Incluso la reciente disputa ocurrida en Ginebra tiene su razón, explicar a
los europeos y estadounidenses que ocurren situaciones cuando la mecánica de
seguridad europea prácticamente no funciona.