Así lo anunciaron los líderes de la UE, reunidos en Bruselas. Nicolas
Sarkozy habló de "refundar el capitalismo". Quieren reconstruir el FMI y crear
un mecanismo de alerta ante futuras crisis. Fondos especulativos y paraísos
fiscales, en la mira.
Por Idafe Martin -
Clarín
El presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, fue cristalino. Tras hacer
frente a las urgencias financieras a corto plazo, "pasamos a una segunda fase,
Europa no dejará pasar esta crisis sin sacar consecuencias, se refundará el
capitalismo y la refundación será global", advirtió el presidente francés.
Con la UE unida en el objetivo de impedir crisis similares, la doctrina del
británico Gordon Brown y una determinación sin fisuras del francés Sarkozy, el
mensaje lanzado anoche desde Bruselas es un ataque a los cimientos del
capitalismo financiero que ha provocado la debacle.
Sarkozy detalló asimismo que se vigilarán las remuneraciones de los directivos y
"se les hará responsables de sus decisiones". Es un aviso a esos funcionarios,
que se une a otra advertencia a los paraísos fiscales: deben saber desde anoche
que su opacidad "se acabó, esto es otro mundo".
Sarkozy y el presidente de la Comisión Europea viajarán el sábado con el acuerdo
europeo a Washington, donde intentarán convencer a la administración
estadounidense de la urgencia y necesidad de cambiar las reglas de un sistema
que para Europa ya ha muerto.
Anoche nació una nueva pareja europea. Sarkozy es el político, el impulso, el
Quijote que se enfrentará a los molinos capitalistas. Brown es la doctrina, la
seriedad, el cerebro que propone los criterios para esa refundación del
capitalismo que plantea Europa. La gran perdedora es la alemana Angela Merkel,
obligada a rectificar. Italia y España apoyan pero apenas cuentan. El resto
sigue la iniciativa del eje franco-británico.
Al hablar de refundación del capitalismo, la UE plantea atacar los aspectos más
opacos, como los riesgosos hedge funds (fondos especulativos de cobertura) y los
paraísos fiscales. El premier francés, François Fillon, abundó en la idea: "Los
agujeros negros de los paraísos fiscales no deberían existir más." El Parlamento
Europeo estima que por estos "sumideros fiscales" escapan cada año entre 6 y 8
mil millones de euros.
La apuesta es una ataque en toda regla a las bases de un sistema -el capitalismo
financiero- y por su refundación desde cero en una cumbre global que, según
Sarkozy, se celebraría en Nueva York antes de fin de año. El presidente francés
considera que, tras lograr el acuerdo europeo, debe ampliarlo a Estados Unidos y
las grandes economías emergentes, en un formato de G13 o incluso de G20. Y quiso
señalar que "nadie se debe sentir excluido" aunque no esté en la mesa que cocine
la nueva receta.
El impulso que surgió anoche en Bruselas llevará además, según el británico
Gordon Brown, a "reconstruir el FMI" y crear un grupo que vigile a las 30
mayores entidades financieras globales y a las agencias calificadoras de riesgo,
a las que acusan de no haber hecho su trabajo de supervisión.
El FMI, según Brown, "tiene que ser reconstruido con el objetivo de funcionar en
un mundo moderno". Tras esas vagas palabras se esconde una propuesta concreta y,
según fuentes francesas consultadas por Clarín, es "radical" la reforma que la
delegación británica presentó anoche a los ministros de Economía en un detallado
documento con planes a mediano y largo plazo.
Brown también pidió la puesta en marcha de un sistema de alerta que prevea
crisis financieras y vigile a las sociedades financieras transnacionales. Los
líderes también aprobaron la creación de una "célula de crisis" que, según el
documento de conclusiones de la cumbre, consultado por Clarín, sería "un
dispositivo de alerta y de intercambio de información".
Además, daría, según el mismo documento, "información inmediata y confidencial"
a los cuatro principales ejecutivos europeos: presidente de turno de la UE, de
la Comisión Europea, del Eurogrupo y del Banco Central Europeo.
En un intento por salir de la inanidad en que se ha visto sumida las últimas
semanas, la Comisión Europea propuso ayer elevar de 20.000 a 100.000 euros el
mínimo garantizado en las cuentas bancarias de los particulares en caso de
quiebra bancaria. La media dobla los 50.000 euros aprobados la semana pasada por
los ministros de Economía. Además, se obligaría a los bancos a devolver el
dinero en tres días. Bruselas espera así evitar que los ciudadanos, como ya
ocurre moderadamente en Bélgica, retiren sus ahorros de los bancos.
En cuanto al ambicioso paquete legislativo "clima-energía", aplazado de la
agenda por la crisis financiera, Sarkozy se comprometió a aprobarlo en el
Consejo Europeo de diciembre, "porque Europa tiene que ser un ejemplo".