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El presidente francés y de
la UE, Nicolas Sarkozy (i), saluda al primer ministro luxemburgués y presidente
del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker. (Foto AFP)
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Los líderes de la Unión Europea
celebran este miércoles una cumbre centrada en la crisis crediticia y en la
coordinación de las medidas encaminadas a devolver la estabilidad a los mercados
y reformar el sistema financiero internacional.
IAR
Noticias
/
EFE
Aunque se trata de una reunión programada de antemano, el Consejo Europeo que
los Veintisiete celebran hasta el jueves en Bruselas ha adquirido el carácter de un
ejercicio de gestión de crisis, debido al hundimiento reciente de los
mercados y la amenaza de recesión.
En un encuentro sin precedentes, los 15 gobernantes de la zona euro se pusieron
de acuerdo el domingo pasado sobre una serie de intervenciones coordinadas
en apoyo de los bancos que parecen estar devolviendo la confianza a inversores y
ahorradores.
Casi 2 billones de euros van a movilizar los estados de la Eurozona para
garantizar la refinanciación de los bancos y recapitalizar entidades en
dificultades, más del triple de la cifra aportada por EEUU.
Uno de los primeros en llegar a Bruselas será el primer ministro británico,
Gordon Brown, cuya aportación al plan europeo de rescate financiero ha sido
calificada de "fundamental" por el presidente de la Comisión Europea,
José Manuel Durão Barroso.
Barroso recibirá a Brown en la sede de la CE horas antes de que comience la
cumbre en la que se espera que los Veintisiete hagan suyas las medidas acordadas
por el Eurogrupo. El 'premier' británico quiere llevar la reflexión más allá
de la respuesta urgente y defiende una reforma a medio y largo plazo del
sistema financiero mundial.
El presidente de la CE pidió el martes a los líderes que mantengan el esfuerzo
de coordinación y la "credibilidad" mostrados estos últimos días, que
están permitiendo a Europa y al resto del mundo encarar con éxito la crisis
financiera.
Entre otras decisiones, la cumbre aprobará la creación de una "célula de
crisis" como mecanismo de alerta e intercambio de información entre los
países comunitarios y las instituciones. Barroso ha instado en especial a
mantener los ambiciosos objetivos europeos en la lucha contra el cambio
climático, para que no mueran víctimas de la recesión económica que se avecina.
"Si abandonamos ahora, Europa va a tener un gran problema de credibilidad" y,
además, "será el final de los esfuerzos mundiales" por reducir las
emisiones causantes del calentamiento del planeta, ha advertido.
Pacto sobre inmigración
La cumbre que comienza esta tarde
aprobará formalmente el Pacto Europeo sobre la Inmigración y el Asilo, cuyo
objetivo principal es acomodar la llegada de inmigrantes a las necesidades del
mercado laboral europeo.
El Pacto sigue las líneas defendidas por el presidente francés, Nicolas Sarkozy,
y opta por una inmigración selectiva, controlada de acuerdo con las
necesidades laborales y la capacidad de integración del país de acogida, con
firmeza hacia los indocumentados y sin regularizaciones masivas.
Está organizado en cinco puntos: gestionar la inmigración legal según las
necesidades y la capacidad de acogida; combatir la inmigración ilegal y expulsar
a los irregulares; fortalecer los controles fronterizos; aumentar la cooperación
con los países de origen y mejorar el sistema de asilo.
El documento deja claro desde el principio que "la Unión Europea no dispone de
medios para acoger dignamente a todos los emigrantes que esperan hallar una vida
mejor".
Por ello, establece que la gestión de
la inmigración en la UE debe tener en cuenta la situación del mercado laboral,
así como los recursos disponibles en materia de vivienda, sanidad y educación.
Cada país de la Unión determinará las condiciones de admisión a su territorio
y fijará el número de inmigrantes que puede acoger, en función de las
necesidades de su mercado de trabajo nacional.