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Bush y Putin, en
los Juegos Olímpicos de Pekin (Foto Reuters)
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El domingo 5 de octubre, en camino a Astana, Kazajstán, después de un “viaje muy
agradable a India,” la Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice,
dijo a los reporteros que la acompañaban: “Sólo desearía haber podido
quedarme más tiempo en India.” Nueva Delhi debe ser una de un puñado a
capitales en las que responsables del gobierno de George W Bush reciben una
bienvenida expectante, y las advertencias apocalípticas emitidas desde Nueva
York y Washington parecen carecer de importancia.
Por M K Bhadrakumar
(*)
- Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán
Leyens
Pero había otro motivo para la inquietud de Rice mientras su jet
descendía hacia Astana – la influencia y el prestigio de EE.UU. en Asia
Central y en la región del Caspio han vuelto a caer. Rice se da cuenta de
que apenas queda tiempo para recuperar el terreno perdido, y el legado del
gobierno de Bill Clinton en el Caspio y Asia Central se ha disipado en gran
parte. En el centro de ese hecho está que el gobierno de Bush no ha logrado
manejar las relaciones con Rusia. Ya comenzaron a sacar cuentas.
Escribiendo en The Washington Post el miércoles, los ex Secretarios de
Estado Henry Kissinger y George Shultz regañaron al gobierno de Bush por su
“deriva hacia la confrontación con Rusia” y señalaron que “el aislamiento de
Rusia no es una política sostenible a largo plazo.” Dijeron que gran parte
de Europa está “inquieta”. Su objetivo era Rice, una sedicente “sovietóloga”,
y su inexcusable ataque vitriólico contra el Kremlin en un discurso en el
Fondo Marshall de Alemania en Washington el 18 de septiembre.
Diplomacia de confrontación
Kissinger y Shultz pusieron sobre todo en guardia al gobierno de Bush
contra el alentamiento de una diplomacia de confrontación contra Rusia de
sus vecinos, que sería contraproducente. Sin duda alguna, ya existe una
reacción en la región. Azerbaiyán, que el gobierno de Bush considerara
otrora como un estrecho aliado regional, desairó al vicepresidente durante
su visita a la capital, Bakú, el mes pasado. Washington pretendió no haberse
dado cuenta, y delegó a Bakú la semana pasada a otro alto funcionario – el
Secretario de Estado Adjunto John Negroponte – a quien el sitio en la Red
del Departamento de Estado describe como “alter ego” de Rice.
Al llegar, el 2 de octubre, Negroponte dijo sin dilación que llevaba un
“simple mensaje” – que EE.UU. tiene “intereses profundos y perdurables” en
Azerbaiyán y que son “intereses importantes” que tienen implicaciones para
la seguridad regional e internacional. Implicó que Washington no se echaría
a un lado para ceder el paso a Moscú en el sur del Cáucaso.
Desde la perspectiva del conflicto en el Cáucaso en agosto, la cuenca del
Mar Caspio se ha convertido en un punto focal. Era inevitable. En el centro
está la determinación de Washington de evitar la participación rusa en la
cadena de suministro de energía europea. Para citar a Ariel Cohen, del think-tank
conservador estadounidense Heritage Foundation: “Desde agosto, diplomáticos
estadounidenses han estado ocupados tratando de reforzar la posición
geopolítica de Washington por doquier en el Caspio, incluyendo Bakú, [la
capital de Turkmenistán] Ashgabat y Astana.”
Rusia está obteniendo ventaja en la región. A pesar de la enérgica
actividad diplomática de EE.UU. en Ashgabat – más de 15 delegaciones
estadounidenses llegaron allí el año pasado – Turkmenistán, que ya exporta
cerca de 50.000 millones de metros cúbicos de su gas a través de Rusia, ha
reaccionado positivamente a las aperturas de Moscú. Ha decidido adherirse a
las condiciones de un acuerdo de abril de 2003 según el cual virtualmente
todas sus exportaciones son manejadas por Rusia “hasta después de 2025”, y
se espera que las exportaciones de gas turcomanas a Rusia aumenten a
60-70.000 millones de metros cúbicos para 2009, dejando apenas un excedente
para las compañías occidentales. Ashgabat también se ha comprometido a
construir un gasoducto a Rusia a través de Kazajstán a lo largo de la costa
oriental del Mar Caspio.
El acto decisivo fue la oferta de Rusia de comprar gas turcomano “a
precios europeos” - el mismo enfoque que Moscú adoptó para asegurarse el
control de las exportaciones de gas kazajas y uzbecas. Rusia ha hecho desde
entonces una oferta similar a Azerbaiyán, que está siendo considerada por
Bakú. Azerbaiyán fue el verdadero éxito de la diplomacia petrolera de EE.UU.
en la era post-soviética. Clinton se la arrancó literalmente a la órbita
rusa en los años noventa al hacer aprobar el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan [BTC]
a pesar de que parecía que todo estaba en contra. Azerbaiyán ahora vuelve
hacia Moscú.
Está negociando con Rusia un aumento de la capacidad anual del oleoducto
Bakú-Novorossiisk. Que Azerbaiyán reduzca su compromiso con los oleoductos
Bakú-Supsa y BTC, que tienen una masiva capacidad de 60 millones de
toneladas por año y podrían cubrir fácilmente todas las exportaciones de
petróleo azeríes, es un gran adelanto para Rusia.
La postura resuelta de Rusia en el Cáucaso ha captado la atención de
Bakú. Bakú comprende la resurrección de Rusia en el Cáucaso meridional, y al
presidente de Azerbaiyán Ilham Aliyev le disgusta la personalidad mercurial
del presidente georgiano Mikheil Saakashvili. Azerbaiyán podría haber
perdido 500 millones de dólares en ingresos por la suspensión del transporte
de petróleo a través de los oleoductos Bakú-Supsa y Bakú-Tiflis-Ceyhan en
agosto debido al conflicto, y el renovado interés de Bakú en el oleoducto
ruso proviene del deseo de proteger su relación con Moscú.
Las implicaciones son bastante serias para Washington. Cualquiera
reducción en las exportaciones azeríes a través del BTC podría afectar la
viabilidad del oleoducto, que ha sido una piedra angular de la diplomacia
petrolera de EE.UU. en el Caspio, bombeando cerca de 1 millón de barriles de
petróleo por día de Azerbaiyán a la costa mediterránea de Turquía, donde la
mayor parte del suministro es embarcado a Europa. El oleoducto BTC parece
seguro por el momento, pero es observado crecientemente por Rusia.
De nuevo, han aparecido signos de interrogación sobre el futuro del
gasoducto Nabucco, que, si es construido, evitaría el territorio ruso y
llevaría gas del Caspio, de Azerbaiyán a través de Georgia y Turquía al
mercado europeo. ¿Qué pasará si Azerbaiyán acepta la oferta rusa de comprar
gas a “precios europeos”? ¿Ha perjudicado fatalmente el conflicto del
Cáucaso el futuro de Nabucco?
Rusia sale ganando
Ciertamente existe una nueva ambivalencia en la geopolítica de la región.
Por toda Europa, Eurasia y China, los países están asimilando lo que sucedió
en el Cáucaso en agosto y están evaluando sus apuestas respecto a una Rusia
resurgente. Buscan acomodamiento con Rusia. Moscú ha salido ganando
considerablemente.
La guerra en Georgia ha enturbiado en algo las relaciones entre Rusia y
la Unión Europea. La declaración final de la cumbre de la UE del 1 de
septiembre subrayó la necesidad de reducir la dependencia energética de
Rusia. Pero las opciones de la UE, son también limitadas. Europa ha cifrado
sus esperanzas en Nabucco, pero sólo puede ser implementado con
participación rusa. Claude Mandil, ex jefe de la Agencia Internacional de
Energía, dijo recientemente en una entrevista con el diario ruso Kommersant:
“Hay mucho petróleo y gas en Asia Central, pero todavía menos que en Rusia o
Irán.”
Mandil, quien asesora al presidente francés Nicolas Sarkozy en temas de
energía, criticó la presión de EE.UU. sobre Europa para aislar a Rusia,
calificándola de “contraproducente.” Dijo: “La UE debe decidir por sí sola
el tema de la seguridad de la energía. El propio EE.UU. depende en alto
grado de importaciones de petróleo de Venezuela, pero ningún miembro de la
UE dice a Washington que es hora de encarar ese problema.”
China también reconoce la consolidación rusa en la región Caspio-Asia
Central. Un comentario en el People's Daily a principios de septiembre tomó
nota de que la diplomacia rusa en Asia Central ha sido “coronada por mucho
éxito.” Señaló que visitas de dirigentes rusos a capitales centroasiáticas
en agosto ayudaron “a consolidar y fortalecer” los vínculos de Moscú con la
región y lograron “resultados sustanciales” en la cooperación energética.
El comentario chino concluyó: “Con un telón de fondo global de crecientes
contradicciones de Rusia con Occidente “la diplomacia de viajes diplomáticos
de alto nivel de dirigentes rusos realzará aún más la posición estratégica
de Rusia en Asia Central, fortalecerá el control de los recursos de petróleo
y gas y ayudará a coordinar las posiciones de Rusia y de esas naciones
centroasiáticas sobre el tema trascaucásico.” Beijing ha hecho evidentemente
una evaluación realista de sus propias opciones en Asia Central.
De hecho, durante la visita del primer ministro ruso Vladimir Putin a
Tashkent el 1 y 2 de septiembre, Uzbekistán y Rusia acordaron construir un
nuevo gasoducto con una capacidad de 26 a 30.000 millones de metros cúbicos
anualmente para bombear gas uzbeco y turcomano a Europa. Un gasoducto
semejante debilitaría los esfuerzos de EE.UU. por desarrollar una ruta
energética tras-Caspio circunvalando a Rusia. De nuevo, LUKoil de Rusia ha
anunciado planes para producir 12.000 millones de metros cúbicos de gas por
año en los campos Kandym y Gissar de Uzbekistán.
En definitiva, por lo tanto, la visita de Rice a Kazajstán tuvo lugar
ante un sombrío telón de fondo. Ni Azerbaiyán ni Kazajstán parecen
interesados en pedidos de EE.UU. para que reorienten sus exportaciones de
energía para dejar de lado a Rusia. Ambos países esperan mantener buenas
relaciones con EE.UU. pero no son posibles mediante una pelea con Rusia. En
una conferencia de prensa con Rice en Astana el domingo, el ministro de
exteriores kazajo, Marat Tazhin, subrayó que las relaciones con Rusia
seguirán siendo la máxima prioridad. “Nuestra relación con Rusia, puedo
decir, es simplemente excelente. Tenemos muy buenas relaciones políticas.
Rusia es nuestro socio estratégico. Al mismo tiempo, debería subrayar que
nuestra relación con EE.UU. tiene un carácter estratégico estable.”
Ni Tazhin ni el presidente kazajo Nurusultan Nazarbayev hicieron al
parecer algún compromiso con Rice respecto a los oleoductos auspiciados por
EE.UU. Al contrario, dirigiéndose a los medios junto con el presidente ruso
Dmitry Medvedev, después del foro ruso-kazajo sobre la región fronteriza en
Aktyubinsk, Kazajstán, el 22 de septiembre, Nazarbayev dijo que Kazajstán
aumentará su producción de petróleo en 12 millones de toneladas métricas en
2009 y tiene la intención de bombear el petróleo adicional a través de
Rusia. “Es muy importante que el petróleo kazajo debe pasar por Rusia,”
dijo.
Puzzle en Kashagan
Nazarbayev dio a entender que Astana utilizaría el Consorcio del
Oleoducto Caspio (CPC), controlado por Rusia, para llevar el crudo kazajo
del depósito de Kashagan en 2012-2013 a la terminal rusa en el Mar Negro.
Nurlan Balagimbayev, asesor de Nazarbayev, dijo el jueves que Kazajstán está
interesado en comprar otro 13,7% de partes pertenecientes a BP y a Omán en
el CPC, en el que Rusia tiene un 24%, aparte de Chevron, Shell y ExxonMobil.
Rice habrá utilizado su visita a Astana para informarse sobre Kashagan.
Kazajstán y un grupo de compañías petroleras occidentales encabezadas por
ENI de Italia deben finalizar detalles sobre el futuro de Kashagan antes del
25 de octubre. Se espera que se forme una nueva empresa y que probablemente
compañías individuales – ENI, Shell, ConocoPhillips, Inpex Holdings de Japón
y KazMunaiGas de Kazajstán – controlen diferentes aspectos de la operación,
como ser la producción, o el embarque.
Se estima que Kashagan contenga 7.000 a 9.000 millones de barriles de
reservas recuperables y es indudablemente la joya en la corona en la cuenca
del Mar Caspio. Probablemente se necesitarán varias rutas diferentes para
llevar petróleo de Kashagan a clientes, involucrando la construcción de
grandes oleoductos nuevos. Rice habrá sencillamente anticipado las acuciosas
rivalidades que se avecinan antes del comienzo de la producción de Kashagan
en 2013. La batalla por Kashagan está a punto de comenzar.
La ruta de transporte para Kashagan tendrá una influencia vital en la
viabilidad económica a largo plazo del oleoducto BTC. Pero Astana no ha
mostrado hasta ahora apuro por comprometer el petróleo de Kashagan al BTC.
Puede ser que Kazajstán esté tomándose su tiempo y sincronizando con la
esperada terminación por Rusia del oleoducto de Siberia Oriental al Pacífico
(ESPO) en 2012 para llevar petróleo a los mercados asiáticos.
El ministro ruso de energía, Sergei Shmatko, dijo el miércoles que el
operador estatal del oleoducto de Kazajstán, KazTransOil está interesado en
transportar petróleo kazajo a través de ESPO. “Nuestros socios kazajos están
considerando el proyecto con mucho interés y entusiasmo. Estamos contentos
de que así sea,” dijo en un acto en el que se lanzó una sección de ESPO
entre Talakan y Taishet. La sección Taishet-Talakan del oleoducto ESPO fue
completada en septiembre, mientras se ha programado que el trecho restante a
Skovorodino, cerca de la frontera china, sea completado a fines de 2009.
¿Se decidirá Astana a embarcar su producción proyectada de petróleo – 150
millones de toneladas al año en 2015 – a través de ESPO? China será un gran
beneficiado y la geopolítica del Caspio experimentará una transformación
histórica.
Alianza petrolera ruso-kazaja
Rice se presentó, y dijo: “No se trata de algún tipo de competencia por
el afecto de Kazajstán entre los países de la región.” Pero es muy obvio que
Washington está nervioso porque Kazajstán muestra alarmantes señales de
movimiento hacia Moscú. Astana apoyó la acción rusa en el Cáucaso y redujo
su inversión en Georgia. Si Rice esperaba alentar a Kazajstán para que se
opusiera al “matonaje” ruso, quedó desilusionada.
La víspera de la llegada de Rice a Astana, Nazarbayev dijo: “Fui testigo
personal del hecho de que Georgia atacó primero. Estaba en Beijing el 8 de
agosto con el señor Putin, cuando recibimos las primeras noticias. Pienso
que la cobertura de esos eventos fue sesgada. Sea quien sea el que pueda ser
culpado por el conflicto, los hechos son suficientemente malos.”
Desde que asumió su puesto en el Kremlin el 7 de mayo, Medvedev ha
visitado Kazajstán tres veces. Durante su última visita, prometió: “Nosotros
[Rusia y Kazajstán] seguiremos aumentando la producción y la exportación de
materias primas de hidrocarburos, construiremos nuevos oleoductos cuando sea
beneficioso y necesario, y atraeremos inversiones en gran escala al sector
del combustible y la energía.”
El miércoles, durante una visita a Almaty, la mayor ciudad de Kazajstán,
el influyente presidente del Comité del Consejo de la Federación (Senado de
Rusia), para los países de la Comunidad de Estados Independientes, Vadim
Gustov, presentó una nueva idea en el sentido de que los dos países tienen
que desarrollar un mercado energético común. Dijo que una “alianza
petrolera” puede ser de ventaja mutua.
“Un mercado energético común de Rusia y Kazajstán ayudaría a desarrollar
la cooperación energética, suministrar recursos energéticos baratos a los
mercados internos y aumentar los suministros de energía a terceros
países,”dijo Gustov. A su juicio, Rusia y Kazajstán deberían desarrollar y
adoptar un concepto conjunto del mercado de la energía, que podría servir
como base para el espacio de la Comunidad Económica Eurasiática.
Evidentemente, Washington apenas logra seguir el ritmo de la diplomacia
rusa. Para empeorar las cosas, la crisis financiera interna ha erosionado la
credibilidad de EE.UU. Toda una ideología de desarrollo económico que los
diplomáticos de EE.UU. propagaron en la región está desacreditada.
Hay un inmenso simbolismo político cuando Islandia expresa “desilusión”
con el mundo occidental y se vuelve hacia Moscú para conseguir un préstamo
de 4.000 millones de euros (5.500 millones de dólares) para salvar su
economía de la inminente bancarrota. Imágenes semejantes dejan una impresión
duradera en las estepas centroasiáticas.
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(*) El embajador M K Bhadrakumar fue diplomático de carrera del ministerio de
Asuntos Exteriores indio. Estuvo destinado en la Unión Soviética, Corea de
Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y
Turquía.
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